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Es importante conocer los hechos que afectan a los piercings en lengua y labios para que puedas tomar una decisión informada. En el mejor de los casos, el dolor y la hinchazón serán los únicos síntomas que experimentes tras la perforación. Sin embargo, en algunos casos se pueden llegar a producir daño en los dientes, sangrados excesivos y, como consecuencia, una infección.

Los piercing en la lengua implican que te inserten una aguja en la línea media del músculo para colocar un perno o un aro y lo más normal es que se haga sin anestesia. Tras la perforación, pues lo lógico: hinchazón y dolor. Pero puede que ahí no acabe la cosa.

Posibles efectos secundarios.

Hay un riesgo de que vasos sanguíneos más grandes que los pequeños capilares sean afectados en el proceso, lo cual puede provocar un sangrado excesivo.

Aunque la hinchazón es normal y es lo que cabe esperar tras perforarse la lengua (qué menos) en algunos casos ésta puede ser los suficientemente intensa como para cerrar las vías respiratorias, lo cual puede causar problemas al respirar.

Si el acto lo realiza alguien inexperto y no lo hace como debe pueden causarse daños a los nervios de la lengua, lo que no sólo puede afectar a las sensaciones sino también a su movimiento, con lo que ello podría incidir en el habla o en el sentido del gusto.

También, obivamente, si las condiciones higiénicas no son las apropiadas se puede correr el riesgo de una infección. Recordemos que la boca es un lugar poblado por bacterias de todo tipo, buenas y malas, y que una herida abierta siempre tiene el potencial de infectarse.

En cuanto a los dientes, que es lo que nos preocupa, a largo plazo los piercing en la lengua pueden ocasionar que se astillen o fracturen debido al continuo roce del metal o del plástico contra ellos.

Y no es necesario que estos daños sean visibles para que los notes. Grietas minúsculas pueden ocasionar un dolor muy intenso y cuando menos te lo esperes un diente agrietado puede acabar fracturándose y dejando el nervio expuesto (solo la expresión “nervio expuesto” ya duele ¿eh? ;-)

En estos casos la construcción de una corona artificial sobre el diente dañado es la única forma de salvarlo.

Las encías y las mejillas también pueden sufrir y pueden ocasionarse lesiones en algunos casos.

Los piercing en los labios curan relativamente más rápido que los anteriores, aunque también deben extremarse las precauciones durante este periodo ya que comidas, humo o líquidos pueden aumentar el riesgo de infección.

Los retenedores de estos piercings pueden dañar las encías y los dientes adyacentes. Lo cual puede provocar que en ocasiones, se deban realizar injertos de tejido para reparar un área afectada.

Tal y como sucede con los de la lengua, también pueden verse afectados nervios con este tipo de perforaciones, lo cual puede modificar desde el gesto de la cara a la capacidad de sentir en esa zona.

Si pese a todo, decides llevar a cabo una perforación lingual o labial es más que recomendable que periódicamente (cada seis meses por ejemplo) acudas a la consulta de tu dentista de confianza para una revisión general y particularmente de las zonas que el piercing toca. De esa manera cualquier lesión en potencia podrá ser frenada a tiempo evitando futuras complicaciones.

Para esta y otras consultas no dudes en ponerte en contacto con Avodent. Tu clínica dental de confianza en Alcobendas y alrededores, donde estaremos encantados de atender cualquier duda sobre la salud de tus dientes y la de los tuyos.

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