dolor ortodoncia

¿Tienes miedo al dolor de un tratamiento de ortodoncia? Si ese miedo está frenando el hecho de que repares tus dientes, tenemos una buena noticia para ti:

¡El dolor provocado por la ortodoncia no es tan frecuente como mucha gente piensa!

De hecho, el dolor es subjetivo y no todos los pacientes tienen la misma sensibilidad a las molestias generadas por una ortodoncia.

En este artículo te explicaremos dónde se origina el dolor, si es que llega a aparecer, y cómo combatirlo con 5 trucos que te harán olvidar el dolor tras una ortodoncia para siempre.

El origen del dolor en la ortodoncia

Lo primero que hay que considerar es que el proceso de enderezamiento de los dientes genera un aumento de la presión en los mismos, una sensación que algunos pacientes relacionan con el dolor.

Las percepciones de un paciente cuando se somete a un tratamiento dental son complejas y en ocasiones difíciles de explicar. Pero nadie debe tener miedo a que una ortodoncia le cause dolor, ya que apenas sentirá unas leves molestias.

Ya hemos explicado que la presión que ejercen los alambres sobre los dientes pueden provocar una sensación desagradable. Lo habitual es que el paciente se acostumbre enseguida y tan solo note alguna molestia durante las revisiones en las que se le ajustan de nuevo los brackets.

La ortodoncia, además, puede causar llagas en la mucosa de la boca, provocadas por la fricción de los hierros sobre los tejidos blandos. Estas pequeñas llagas se evitan por completo si se recurre a tratamientos con Invisalign u ortodoncia invisible.

5 trucos para combatir el dolor

Los estudios más recientes afirman que la percepción del dolor depende de una gran cantidad de factores: edad, estado emocional del paciente, género, experiencias odontológicas anteriores, factores culturales, umbral personal de dolor, cantidad de fuerza aplicada,…

Así que, si el dolor aparece, existen algunos trucos que pueden eliminar casi totalmente las molestias.

1. Colocación de cera para ortodoncia

El uso de ceras para ortodoncia es muy recomendable. Con ellas se pretende evitar el contacto del alambre con la mucosa de la boca (principal causa de aparición de aftas o llagas).

Se debe utilizar en pequeñas cantidades para que sea más fácil de aplicar. Se toma una pequeña porción y se amasa hasta que adquiera la forma de una lenteja. Entonces se coloca directamente sobre los hierros, habiendo secado previamente la zona donde se va a adherir la cera.

Otra opción para evitar el roce de los alambres sobre los tejidos blandos sería la colocación de un protector dental sobre los brackets como los que usan los boxeadores, los jugadores de rugby o los de hockey.

2. Realiza enjuagues bucales frecuentes

Si a pesar de la cera para ortodoncia aparecen las llagas o pequeñas heridas, puede ser bueno realizar enjuagues bucales de agua con sal. De ese modo se cicatrizarán las erosiones producidas por los brackets.

No obstante, si el agua con sal no funciona, también se puede recurrir a los enjuagues bucales de peróxido de hidrógeno diluido. El peróxido de hidrógeno es un antiséptico que pretende minimizar las inflamaciones e irritaciones.

3. Utilización de analgésicos

Tras la colocación de los brackets –y posteriormente en las sucesivas revisiones de ajuste de la ortodoncia–, es posible que surjan molestias leves por la ya aclarada presión a la que se someten los dientes.

En ese caso, puede ser conveniente tomar analgésicos, previa prescripción por parte del ortodoncista.

El ibuprofeno no siempre es la mejor solución, ya que puede retardar el proceso de enderezamiento de los dientes. Por eso, en determinados casos, lo más beneficioso es tomar paracetamol.

También existen anestésicos por vía tópica en forma de gel que se aplican con los dedos sobre el área afectada, para reducir la sensibilidad y adormecer la parte de la boca que está sufriendo el dolor.

4. Aplicación de hielo sobre el área afectada

El hielo también adormece la zona de la boca con dolor, así que situándolo directamente sobre el área irritada se consiguen efectos muy positivos.

Lo mismo sucede con la ingesta de alimentos fríos como el helado o los granizados, algo muy recomendado por muchos ortodoncistas.

Otra opción natural muy utilizada, y que causa gran alivio, es la utilización de un anillo mordedor como los de los bebés, congelado previamente para que también adormezca la cavidad bucal.

5. Colocación de almohadillas térmicas en la mandíbula

Si la sensación de dolor es muy elevada y no se reduce con ninguno de los métodos anteriores, se puede recurrir al uso de este tipo de almohadillas que mejoran bastante la percepción severa de dolor.

Si no se dispone de una, también se puede improvisar algo similar con un paño caliente que se coloca directamente en la mandíbula cuando el dolor se hace inaguantable.

Otras cuestiones a tener en cuenta

Siguiendo los 5 consejos anteriores, si el dolor se manifiesta, con toda seguridad se obtendrá una reducción de la intensidad del mismo.

Junto a eso, también hay que ser muy riguroso con ciertos hábitos directamente relacionados con la percepción del dolor causado por la ortodoncia:

  • Limpieza concienzuda de los dientes después de cada comida: con un cepillo de dientes suave, pasta para dientes sensibles e hilo dental.
  • Dieta blanda tras la colocación y reajuste de los brackets: una vez que el dolor desaparezca, se pueden ingerir otro tipo de alimentos, evitando los más duros, pegajosos o ácidos.
  • Comunicación fluida con el ortodoncista: sobre todo si aparecen dolores de cabeza, heridas que no se curan o el dolor persiste excesivamente a lo largo del tiempo.

¿Quieres más información?

Si resides en el área de Alcobendas o San Sebastián de los Reyes y quieres informarte con más profundidad sobre la ortodoncia y sus posibles efectos, estaremos encantados de aclararte cualquier duda. Recuerda, ¡la primera consulta es gratuita!

Llámanos al 91 654 17 13 / 91 005 22 43 o pide cita en este enlace.

0 COMENTARIOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *