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Aunque el embarazo es un estado normal y saludable del cuerpo de la mujer y en modo alguno debe ser considerado como una enfermedad, en cierto sentido las embarazadas suponen un dilema para el profesional.

Por un lado el dentista debe ser cuidadoso en no dañar a la madre o el correcto desarrollo del feto durante el tratamiento bien por el uso de radiación o por la medicación.

Pero por otra parte, asegurar que se mantiene una correcta higiene dental y que los dientes están en buenas condiciones es fundamental para mantener el sano desarrollo del feto, ya que por ejemplo, recientes estudios comienzan a ver una relación entre el parto prematuro y el bajo peso al nacer y la enfermedad periodontal (piorrea)

En definitiva, el profesional es el que debe ponderar si las ventajas de realizar los tratamientos que necesite la paciente son mayores que el riesgo potencial que puedan suponer para madre e hijo.

De todos modos, afortunadamente, hay muy pocos elementos en los tratamientos normales en una clínica dental que tengan alguna influencia en las embarazadas o sus fetos.

Y si hay que ir ¿cuándo es el mejor momento?

Por lo general, el periodo más problemático del embarazo en términos de tratamientos dentales es el primer trimestre. Por el contrario, el mejor momento para someterse a algún tipo de proceso es el segundo trimestre. 

A pesar de la norma general anterior, hay veces en que es necesaria una intervención aun cuando no es el momento ideal, como por ejemplo en casos de infecciones en la cavidad oral o dolor severo que podrían afectar a la salud del feto.

Radiografías dentales durante el embarazo. ¿Un riesgo real?

A menudo la preocupación por la salud de la madre gestante y su futuro hijo o hija hace que se plantee esta cuestión al tener que tratar con radiaciones. Seamos sinceros, es cierto que esta prevención es totalmente legítima, pero, si nos ceñimos a la radiación X utilizada en los tratamientos dentales, debemos admitir que las cosas son un poco diferentes.

El grado de radiación utilizada en tratamientos dentales es minúscula en comparación con los demás tipos de radiografías (especialmente baja si además utilizamos máquinas digitales de rayos X como la que usamos en Avodent).

Las investigaciones han demostrado que un rango de radiaciones entre 5 y 10 cGy (centiGray) durante el transcurso de un embarazo no causa daños al feto. Pues bien, la radiación emitida durante 20 radiografías dentales -sin ser digitales- es de aproximadamente 0,00001 cGy.

En tanto que el profesional mantenga un uso correcto y seguro de la radiografía y no las utilice cuando no sean necesarias para el tratamiento en cuestión no debe de haber problema alguno en realizar radiografías dentales durante el embarazo.

Algunos cambios durante el embarazo que afectan a los tratamientos dentales

Una dieta mal equilibrada, comer a intervalos irregulares debido al aumento del apetito y la necesidad de azúcar, puede acarrear el fallo de la rutina de higiene dental habitual, conduciendo a caries severas.

El reflejo de nausea (nauseoso o faríngeo) aumenta, por lo que el dentista se ve obligado a realizar cualquier tratamiento con más cuidado.

Vomitar puede causar daños a los dientes debido al alto contenido ácido de los jugos gástricos en el estómago. Esto normalmente, presenta problemas en el primer trimestre del embarazo, aunque hay casos en los que los vómitos perduran casi toda la gestación.

Un aumento en la frecuencia de respiración y la necesidad de despejarse a menudo requerirá del dentista dejar a la paciente que se tome descansos más largos mientras realiza el tratamiento.

El sindrome de hipotensión supina afecta al 11% de las embarazadas y se manifiesta cuando se comprime la circulación de la vena cava inferior al acostarse boca arriba. Suele ocurrir al final del periodo gestante y a parte de la bajada de tensión, también bajan las pulsaciones, hay sudoración, nausea, debilidad general y sensación de que falta el aire. La solución es tan simple como que durante el tratamiento dental la mujer se recueste sobre el lado izquierdo , previniendo así que el feto presione el vaso sanguíneo.

Por lo general el profesional experto y de confianza es la persona más indicada para asesorarte sobre la conveniencia o no de someterse a un tratamiento dental durante el embarazo. Será quien sepa ponderar adecuadamente qué riesgos puedes evitar en uno y otro caso.

 

 

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