Qué es la frenectomía en Odontología

La frenectomía es una técnica quirúrgica cuyo objetivo es erradicar los problemas derivados de distintas anomalías en el desarrollo del frenillo, tanto lingual como labial.

Y es que un tamaño o una posición inadecuada de los mismos puede suponer dificultades a la hora de succionar o pronunciar debidamente los distintos sonidos, e incluso puede llegar afectar a la correcta posición de las piezas dentales.

Pero, ¿cuándo se realiza este tratamiento y cómo identificar si es necesario realizarlo? En el presente artículo trataremos de resolver las dudas más frecuentes respecto a este procedimiento odontológico.

¿Qué es la frenectomía?

La frenectomía es una cirugía oral realizada bajo anestesia local. Su objetivo es extirpar parte del tejido conectivo o modificar su posición para, posteriormente, suturar la herida.

Aunque en un inicio puede parecer un procedimiento complejo, es una técnica sencilla que puede realizarse bien mediante el uso del electrobisturí o, si el profesional así lo prefiere, con el empleo de láser de diodo.

El período de recuperación es breve: en apenas 7 días la herida habrá cerrado y el paciente podrá hacer, de nuevo, una vida completamente normal.

¿Cuándo es necesario hacerla?

 La adecuación de este tratamiento depende de las consecuencias que las anomalías en el desarrollo del frenillo tengan en la salud oral del paciente.

Por ello, quien realice dicho tratamiento -el odontólogo o un cirujano maxilofacial- debe analizar cada caso de manera individualizada.

A este respecto, se debe distinguir entre los perjuicios que un tamaño inadecuado del frenillo labial puede tener en el estado de salud bucodental de quien lo padece, o las consecuencias de que sea el frenillo lingual el afectado por unas pautas de crecimiento inadecuadas.

Frenectomía de frenillo labial 

El frenillo labial es un tejido conectivo que une la encía con la cara interior del labio, tanto superior como inferior.

Una anomalía en su desarrollo -es decir, un frenillo más grueso de lo habitual- puede tener diferentes repercusiones para el paciente. Entre ellas, cabe destacar:

  • La existencia de un espacio interdental acusado, también conocido como diastema, entre los dos incisivos centrales. Los diastemas no sólo suponen problemas de oclusión, sino que también evitan que el paciente disfrute de una sonrisa completamente estética.
  • El hecho de tener un frenillo labial demasiado corto dificulta su movilidad, lo que provoca molestias a la hora de hablar o ser capaz de pronunciar debidamente todos los sonidos.
  • Un frenillo labial de tamaño acusado dificulta la higiene bucodental. Por ello, los pacientes que se encuentran en esta situación son más proclives a padecer inflamación de encías, enfermedades periodontales o caries dentales.
  • Por último, un frenillo hipertrófico puede dificultar la sujeción de prótesis dentales e incluso generar molestias debido al roce.

Diastema a causa de un frenillo labial exacerbado

Esta serie de consecuencias suponen que, si un paciente se ve afectado por un frenillo hipertrófico, el odontólogo paute la realización de una frenectomía labial.

Frenectomía de frenillo lingual

El frenillo lingual es un tejido que conecta la lengua con el suelo de la boca. La existencia de un frenillo lingual corto -condición conocida como anquiloglosia- dificulta la movilidad habitual de la lengua.

Por ello, los pacientes que padecen anquiloglosia pueden sentir las siguientes complicaciones en su día a día:

  • Dificultades a la hora de pronunciar determinados sonidos, sobre todo aquellos que requieren colocar la lengua en la parte posterior de las piezas dentales superiores.
  • Molestias a la hora de succionar -especialmente relevante durante la etapa de lactancia materna- o deglutir correctamente los alimentos.
  • Anomalías en el desarrollo de los huesos maxilares.

En algunos casos moderados de anquiloglosia, el especialista puede optar por un procedimiento de fisioterapia miofuncional. Sin embargo, en los casos más severos sí estará recomendada su correcta remolición para evitar problemas y dificultades.

¿Cómo se hace una frenectomía?

Ante los síntomas anteriormente descritos como, por ejemplo, dificultades a la hora de comer o beber, o problemas a la hora de masticar debidamente, lo ideal es que los padres acudan con su hijo al odontopediatra.

De esta manera, podrá evaluar si el origen de estas molestias está ligado a una anomalía en el desarrollo del frenillo y, en tal caso, si la frenectomía es el tratamiento más indicado.

Para abordar esta cirugía oral, el especialista seguirá los siguientes pasos:

  • Realizar una mínima incisión, de manera que pueda corregirse la posición habitual del frenillo, o, en caso de anquiloglosia, cortar el tejido para facilitar el movimiento lingual.
  • Posteriormente, se dan unos puntos de sutura para cerrar la herida.

Éste es un tratamiento realizado mayoritariamente en niños, sobre todo de edades comprendidas entre los 2 y los 8 años de edad. Sin embargo, en algunas ocasiones, este procedimiento quirúrgico se realiza en pacientes adultos.

Ventajas y desventajas de la frenectomía

Además, en aquellos casos en los que el paciente presente diastemas acusados, el odontólogo puede derivarle a un ortodoncista especializado.

Mediante la planificación y la pauta de un tratamiento ortodóntico con brackets o alineadores removibles podrá, además, solucionar sus problemas de oclusión.

Cuidados postoperatorios tras el tratamiento

 La frenectomía es una cirugía muy sencilla que no reviste riesgos ni complicaciones. De igual manera, los padres deberán seguir las siguientes recomendaciones para evitar posibles contraindicaciones:

  • Está desaconsejado que el paciente coma hasta que remitan los efectos de la anestesia. Transcurridas de 4 a 6 horas podrá comer con normalidad. Eso sí, deberá evitar la ingesta de alimentos demasiado calientes, cítricos o comidas demasiado especiadas para evitar la inflamación de la herida.
  • Es importante que, durante el proceso postoperatorio, el niño no se meta en la boca objetos que pudiesen dañar la herida o que supongan un cúmulo de bacterias como, por ejemplo, juguetes o chupetes sin esterilizar. Además, los padres deberán evitar que se toque la herida directamente.
  • La higiene oral cobra especial importancia en esta etapa. Por ello, deberá cepillarse los dientes tras cada comida o, en caso de que el paciente sea muy pequeño, los padres deberán pasar por las encías una gasa esterilizada impregnada en una solución con clorhexidina.

Consejos para el postoperatorio de frenectomía

Este período de cicatrización durará, aproximadamente, una semana. Transcurrido este tiempo, el paciente comenzará a percibir mejoras notables, sobre todo a la hora de comer o hablar debidamente.

Esperamos haber resuelto todas las dudas acerca de este tratamiento y que, tras leer este artículo, hayas perdido los posibles temores a esta intervención incluso a edades más tempranas.

Eso sí: nuestro consejo es que acudas a un odontólogo especializado que sea cuidadoso a la hora de realizar un diagnóstico personalizado del caso.

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