Resultados de la Categoria: Odontopediatría

Ortodoncia pediátrica ¿Cuándo es recomendable empezar?

La ortodoncia pediátrica juega un papel fundamental a la hora de evitar problemas funcionales y estéticos cuando alcanzamos la edad adulta. Es decir, si se corrige el hueso y los dientes que están mal colocados o mal situados desde una temprana edad, lograremos unos dientes alineados y más bonitos para el resto de nuestra vida.

De hecho, se sabe que los resultados beneficiosos de una ortodoncia pediátrica son más efectivos al llevarse a cabo en la infancia. Es bien sabido que durante el desarrollo es mucho más sencillo corregir los defectos óseos, así como las malposiciones dentales para poder lucir una bonita y radiante sonrisa en la etapa adulta.  (más…)

cuando salen los dientes

¡Ya están aquí! Los primeros dientes comienzan a salir y nosotros aún no podemos imaginarnos su carita plagada de dientes. Es un momento muy bonito e importante para nosotros, pero quizás no tan agradable para los más pequeños. En nuestro artículo de hoy, os queremos informar de cuándo salen los dientes y acompañaros en el desarrollo de esta etapa. Te animamos a seguir leyendo.

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ortodoncia interceptiva

No creo que haya —al menos en cuestiones relacionadas con la salud— ni un solo padre que no quiera lo mejor para sus hijos.

Pues en odontología son muchos los tratamientos preventivos que pueden atajar problemas incipientes, antes de que empeoren y haya que utilizar medidas correctoras más agresivas.

La ortodoncia interceptiva es uno de esos tratamientos que sirven para prevenir las futuras malformaciones de los niños en su desarrollo dentario y maxilofacial, evitando de ese modo la necesidad de recurrir a tratamientos más complicados cuando crezcan y los problemas se agraven.

En este artículo te voy a explicar en qué consiste la ortodoncia interceptiva y por qué puede ser la mejor solución para que tu hijo tenga una sonrisa preciosa cuando sea mayor.

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retrasos en la salida de dientes

Por Avodent pasan de vez en cuando algunas madres preocupadas porque a su hijo se le han caído los dientes de leche y no terminan de salirle los dientes definitivos.

En ocasiones, la alarma viene causada porque el crío está tardando más de la cuenta en que se le caigan los dientes de leche, mientras que en otros casos la incertidumbre es causada porque no le salen los definitivos.

Aunque los niños pequeños se muestran adorables cuando están mellados, esa apariencia no tan agradable para sus padres si el niño crece y se convierte en un adulto sin dientes.

Sin embargo, esta preocupación carece de todo fundamento, pues, salvo raras excepciones, los dientes definitivos siempre les salen a todos los seres humanos.

En este artículo te voy a explicar cómo es el proceso de dentición humana y cuál es la causa de los posibles retrasos en la salida de dientes.

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ansiedad dental

Me encanta atender a niños.

Podría decir que, como odontóloga, son mis pacientes favoritos.

Lo mejor de los pacientes infantiles es que suelen venir confiados y como si fuera parte de un juego.

Si se les educa bien desde pequeños, entenderán que acudir al dentista es algo positivo, que no tiene por qué convertirse en un suplicio. Además, en estas visitas de odontología pediátrica estamos también sentando las bases de la futura salud dental de un paciente adulto.

Pero no todos los niños acuden al dentista tranquilos y confiados.

Hoy te voy a contar algunos casos de ansiedad dental infantil y cómo los abordamos para que los niños acepten con cierta tranquilidad el tratamiento.

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el dentista y el embarazo

Podría decirse que la mujer embarazada —sobre todo cuando es primeriza— se convierte en presa fácil de los malos consejos y de las leyendas urbanas.

Entre otras muchas, hay una creencia popular que afirma que a las embarazadas se les estropea su dentadura, puesto que el feto que están gestando absorbe todo el calcio de la madre.

Tomar al pie de la letra este tipo de mitos populares puede tener consecuencias irreparables en la salud de la embarazada, ya que muchas mujeres piensan que al ser una de las molestias propias del embarazo no tiene sentido —o, incluso, puede ser peligroso— acudir al dentista.

Sin embargo, esto no es así: un dentista puede evitar muchas molestias que suelen ir unidas al embarazo.

Así que en este post vamos a hablar de una alianza necesaria e imprescindible: dentista y embarazo.

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ortodoncia infantil brackets

A tu hijo se le han caído unos cuantos dientes de leche y comienzan a asomar los definitivos.

Pero de un día para otro todas las alarmas se han disparado porque los nuevos dientes empiezan a salirle torcidos.

Su preciosa sonrisa de pequeños dientecitos se le comienza a estropear.

Y el motivo es obvio: los nuevos dientes se muestran más grandes, desparejados y torcidos que los anteriores.

Pero no te preocupes, ya que la solución la tienes en la ortodoncia infantil.

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Por unos dientes de leche libres de caries

Por unos dientes sanos para el Ratoncito Pérez

Para empezar, vamos a lanzarte una estadística que te va a sorprender.

¿Preparado?

Ahí va:

Entre el 60 y el 90% de los niños de todo el mundo sufre caries.

Sorprendente, ¿verdad?

Pero tan cierta como que el sol sale por el este.

Nos lo confirma la Organización Mundial de la Salud.

De hecho, los autores de un estudio publicado en el año 2012, afirmaban que “la caries dental es una de las enfermedades de mayor prevalencia entre la población escolar en el mundo occidental, pudiendo incluso considerarse pandemia mundial por su distribución global y gravedad de sus consecuencias”.

Verdaderamente preocupante.

El mismo estudio concluía que el 43,8% de los 1.220 escolares en observación en una escuela en Toledo, tenían malos hábitos de higiene bucodental y como resultado, una elevada incidencia de caries en los primeros años de sus vidas.

Otro informe elaborado por el Consejo General de Colegios de Dentistas de España indicaba en agosto del 2012 que:

Uno de cada tres niños españoles con dientes de leche tiene un diente con caries.

Como especialistas en salud dental infantil, esas cifras no nos sorprenden en absoluto.

Y es que por la sala de nuestra odontopediatra, pasan muchísimos niños cuyos dientes de leche han sido ya afectados por la caries.

Pero no los suficientes.

Porque la caries dental es un problema altamente infravalorado.

La mayoría de los padres no son conscientes de que la caries infantil además de causarle dolor al pequeño, puede generar otros problemas de salud a largo plazo.

Pero, vayamos por partes.

Porque aunque todos hablamos de las caries, pocos conocemos a nuestro enemigo. Entonces,

¿Qué son las caries exactamente?

Las caries se forman a causa de la acción de los diferentes ácidos que se depositan sobre la superficie del esmalte de nuestros dientes.

¿Cómo se producen los ácidos?

Se producen cuando los azúcares (principalmente la sacarosa) en los alimentos o bebidas que tomamos reaccionan con las bacterias ya presentes en la superficie del diente.

Una mala combinación.

Porque el ácido que tal mezcla produce, lleva a la pérdida de calcio y fosfato del esmalte.

¿El resultado final?

La destrucción de nuestras estructuras dentales.

Ahora, imagínate este insufrible proceso en la boca de tu pequeño.

Sobrecogedor. 

Pero, ¿cómo puede ser que ya aparezcan caries en los dientes de leche de nuestros niños?

¿Recuerdas las palabras sabias de tu abuela: si comes tantas chuches te van a salir caries?

¿Sí?

Pues la abuela tenía razón.

Además del papel que juegan los hidratos de carbono fermentados como los dulces o la leche, existen otros factores que contribuyen a la aparición de caries en dientes de leche, entre ellos:

✓ El tiempo que se dedica a la higiene oral.

✓ La calidad de la misma.

✓ Los dientes que ya de por sí son susceptibles a ataques bacterianos.

Ten presente además que las bacterias y los ácidos no discriminan por edad, y pueden empezar su ataque a los dientes de tu pequeño desde el mismísimo momento en el que le salgan los primeros dientes en la boca.

Es lo que se conoce como la caries de biberón.

Así es que hay que estar alerta y empezar desde el principio de sus vidas a realizar un pequeño ejercicio de higiene aplicando una gasita húmeda en sus dientecitos o incluso en las encías de los más bebés.

Y, sobre todo, hay que dar buen ejemplo.

¿Cómo tratamos las caries en los dientes de los más pequeños de la casa?

Ante todo, intentamos no tener que tratarlas.

Intentamos prevenirlas.

La prevención es, sin lugar a dudas, el mejor tratamiento para evitar las caries en los dientes de leche.

¿Cómo prevenimos la aparición de caries en los dientes de nuestros infantes?

✓ Evitando que se duerman con el biberón, puesto que el contacto del alimento con los dientes durante toda la noche, genera las conocidas caries de biberón.

✓ Evitando darles zumos, bebidas y alimentos azucarados y bollería entre horas si no van a cepillarse los dientes.

✓ Alimentándoles con una dieta sana ya desde pequeños.

✓ Cepillando los dientes de leche desde el momento que aparezcan, incluso antes. Conforme el peque vaya teniendo autonomía, se le puede dar la responsabilidad de cepillarse con su propio cepillo, aunque debes asegurarte que ha hecho una buena labor e incluso finalizar el cepillado.

✓ Utilizando la pasta de dientes adecuada para su edad. No compartas la pasta de dientes para adultos porque tienen una concentración de flúor que no es adecuada para ellos.

✓ Visitando a tu odontopediatra con frecuencia. Porque, ¿verdad que tienes una cita habitual con su pediatra? Pues tendrías que tenerla también con el odontopediatra.

Tal vez estés pensando que somos un poco exagerados.

Que la caries tampoco es un problema tan serio.

Todos estamos acostumbrados a vivir con ella.

Deja que reiteremos que no, que la caries en dientes de leche, hay que tratarla lo antes posible.

¿No estás convencido?

Te lo contamos.

Por qué es esencial que trates las caries en dientes de leche.

Ante todo, porque estamos seguros que quieres evitarle el dolor a tus hijos a toda costa.

¿Verdad?

Y es que los dientes de leche también duelen si la caries llega al nervio.

¡Y lo mucho que duele verles sufrir!

Pero es que además, las caries en molares de leche producen pérdida de tejido dental.

Incluso, a veces, pueden llegar a perderse.

En estos casos, para evitar que se pierda espacio para el diente definitivo (premolares) sería necesario colocar un dispositivo que se llama mantenedor de espacio.

De lo contrario, cuando los premolares vayan a salir, no tendrán espacio.

Y eso, no da más que problemas a largo plazo.

Entonces, ¿por dónde empiezas?

Llevando al peque a tu odontólogo especializado en salud bucal para niños: el odontopediatra.

¿Que no crees que sea posible mantenerles sentados en una silla con la boca abierta?

No te preocupes.

Avodent cuenta con una odontopediatra con un tacto especial para los chiquitines.

Todos la adoran.

Y es que Meritxell, nuestra odontopedriatra, tiene el conocimiento y la sensibilidad especial para tratar a los niños, estando habituada a trabajar con ellos y a “manejar” sus niveles de “energía”.

No es lo mismo atender a un paciente adulto que a un niño :)

Así que no lo dejes para demasiado tarde.

Lleva al peque a tu odontopediatra lo antes posible, y lo estarás introduciendo a una salud bucal que te agradecerá toda la vida.

¿Quieres ver lo felices que salen de la consulta? Claro que sí. Así lo pasaron Adrián e Iker en Avodent.

Reserva cita ahora para tu peque y quédate tranquil@ de que tiene sus dientes sanos.

Os esperamos ;)

Desde muy pequeños es importante inculcar a los niños y a los adolescentes la importancia que tiene la prevención a la hora de cuidar sus dientes y realizar los tratamientos necesarios para que disfruten de una buena salud oral toda su vida, de ahí la relevancia de una correcta educación bucodental desde el comienzo de su vida.

¿Qué es un odontopediatra y a qué se dedica?

La clínica dental Avodent dispone de un servicio de odontopediatría, que es la rama de la odontología encargada de tratar a los niños y a los bebés. El odontopediatra aparte de fomentar una educación bucodental también se encarga de detectar posibles anomalías en la posición de los maxilares y los dientes para remitirlos al ortodoncista. Es el profesional encargado de explorar y tratar a niños y recién nacidos.

Unos dientes de leche sanos son esenciales para la salud de los niños y para su desarrollo como adultos. Por ello, los padres deben enseñar a sus hijos a mantener una correcta salud oral, algo que reportará beneficios duraderos a lo largo de su vida de adulto.

Los padres deben servir de modelo a sus hijos, ya que los niños aprenden por imitación, para una buena higiene dental, porque nunca se debe de olvidar que una buena salud comienza con una boca sana.

¿Qué debemos de inculcar a nuestros hijos sobre educación bucodental?

Para conseguir transmitir una educación bucodental adecuada a nuestros hijos, se deben de cumplir una serie de pautas básicas para una buena salud bucodental, como las que propone la clínica dental Avodent que se basa en nueve principios básicos:

1) Realizar una limpieza bucal dos veces al año para prevenir y evitar futuras dolencias que puedan derivar en problemas mayores.

2) Cepillarse bien los dientes después de cada comida, durante al menos dos minutos, y nunca olvidar la lengua para eliminar las bacterias que producen mal aliento.

3) Utilizar el hilo dental una vez al día, ya que nos ayuda a mantener una correcta limpieza de nuestros dientes, además del cepillado.

4) Es preferible prevenir y acudir al dentista siempre y cuando se note que los dientes pueden tener algún problema antes de que vaya a más.

5) Es recomendable utilizar productos de higiene bucal de calidad que se adquieren en farmacias para cuidar nuestros dientes como se merecen.

6) Es aconsejable enjuagarse con flúor la boca para proteger los dientes y las encías de posibles infecciones.

7) Se debe de cambiar el cepillo de dientes cada tres meses, preferiblemente coincidiendo con las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno), y contar con cepillos adecuados para los más pequeños de la casa.

8) Evitar, en la medida de lo posible, tomar café, té y bebidas carbonatadas y/o azucaradas ya que ensucian el esmalte de nuestros dientes.

9) No inculcar miedo a la hora de acudir al dentista a nuestros hijos, sino todo lo contrario, para que siempre que acudan a una visita al odontólogo se sientan a gusto y en buenas manos.

Si se siguen y llevan a cabo estos nueve consejos básicos a la hora de realizar nuestro cuidado diario, evitaremos llegar a algún problema mayor y a la vez estaremos educando a los niños y a los jóvenes en su salud bucodental.

Os recordamos que Avodent es una clínica dental para todas las edades, ya que también somos especialistas en la atención a los más pequeños de la casa. Su salud bucodental es muy importante y nos preocupa especialmente, por lo que con frecuencia ofrecemos charlas en colegios de Alcobendas y alrededores, dando consejos y técnicas de prevención y educación bucal a los menores.

QUE-SON-SELLADORES-DENTALES

Un sellador dental es una fina capa de material plástico con el que se “pinta” la superficie del diente que trabaja en masticación. Normalmente suelen aplicarse por tanto en los dientes donde esta superficie masticatoria es mayor, es decir en los dientes posteriores (molares y premolares).

El sellador dental se introduce en las pequeñas cavidades y depresiones que pueda tener el diente y logra así formar un escudo protector sobre el esmalte del mismo.

Aunque el cepillado y uso de seda dental diario pueden, y de hecho lo hacen, remover la gran mayoría de partículas de comida y placa bacteriana de la superficie de los dientes, no siempre se logra alcanzar los recovequillos más intrincados “allá a lo lejos” en las profundidades de nuestras muelas. Un sellador protege esas zonas más vulnerables a un ataque bacteriano y eventualmente una caries logrando que ninguna colonia de bacterias monte un “campamento base” en nuestras muelas.

¿A quién le vienen bien los selladores dentales?

Dada la más alta probabilidad de desarrollar una caries en las depresiones y surcos de molares y premolares, los niños y adolescentes son normalmente los candidatos más idóneos para los selladores. Sin embargo, los adultos sin caries o empastes en sus molares también pueden beneficiarse de sus ventajas.

No es mala idea aplicar selladores dentales en los niños en sus molares y premolares permanentes una vez han salido ya de forma definitiva. Así, esta protección puede prevenirlos de sufrir una caries en la propensa franja de edad que va de los 6 a los 14 años.

En algunos casos, los selladores son indicados también para los dientes de leche si estos tienen como hemos dicho profundos surcos o depresiones ya que unos dientes de leche sanos y sin caries juegan un papel importante en la correcta colocación de las piezas dentales definitivas.

¿Cómo se aplican los selladores?

Realmente es un proceso muy simple y totalmente indoloro. Solo lleva unos pocos minutos en los que tu dentista o higienista de confianza aplica el producto para sellar cada diente que lo necesite. Básicamente se siguen estos pasos:

  1. Primero se limpian bien los dientes que vayan a ser sellados.
  2. Cada diente luego se seca y se mantiene así con algodón u otro material absorbente puesto a su alrededor.
  3. Se coloca una solución ácida en la superficie de masticación con objeto de hacerla un poco más rugosa a fin de que el sellador de adhiera mejor al diente.
  4. Se enjuagan y secan de nuevo los dientes.
  5. Finalmente se aplica el sellador sobre el esmalte, que se endurece y queda firmemente pegado al diente. En algunas ocasiones el compuesto requiere el uso de una luz especial para acelerar el proceso de endurecimiento.

¿Cuánto dura un sellador dental?

Pues bastante, la verdad. Los selladores pueden llegar a proteger un diente hasta 10 años, pero necesitan un chequeo de vez en cuando por si alguna parte se ha desprendido o simplemente revisar su estado general. En cualquier caso, reponerlos es tan sencillo como aplicarlos la primera vez.

¿Hay partes en las que no se usen los selladores?

Como hemos dicho, son las superficies “de trabajo” (masticatorias) las que son aptas para un sellado. No pueden aplicarse, por ejemplo, entre los dientes. En esas zonas nos tememos que vas a tener que seguir recurriendo al viejo hilo dental y al cepillado concienzudo para mantener alejadas las caries.

problemas-dentales-embarazo-alcobendas

En un post anterior ya abordamos la cuestión del cuidado de la boca en las embarazadas desde la perspectiva de los tratamientos dentales. Hoy vamos a seguir profundizando en el tema desde el punto de vista de la futura mamá. Concretamente vamos a saber qué cambia en el cuerpo de las embarazadas para que tantas padezcan problemas dentales que hasta ese momento no habían tenido.

Lo cierto es que el embarazo tiene muchos temas mucho más que abordar y la boca pues… no es uno de los que cuentan con más “glamour”, sin embargo, existen bastante malentendidos y falta de información sobre la salud dental durante el embarazo.

No  tiene nada que ver con que “el feto necesitaba calcio y me ha dejado la boca hecha un desastre”, son otras las causas que ahora veremos las que pueden desencadenar una serie de problemas dentales de los que es mejor estar prevenidas y que normalmente no se tratan en las consultas antes de estar embarazadas.

Así que si estás planificando una próxima maternidad, no dejes de comunicarlo a tu dentista de confianza por si puede darte alguna indicación extra que te evite tras nueve meses entrar en el grupo de las que “echan la culpa al calcio” ;-)

Tres causas posibles de problemas durante el embarazo

Según la clínica Mayo, durante el embarazo podemos afrontar determinados problemas bucales por una serie de cuestiones que tienen que ver con los cambios químicos del cuerpo durante ese periodo (y ninguno tiene al calcio de por medio)

Caries dentales: Durante el embarazo, la acidez de la boca aumenta y con ella el riesgo de caries. Si a ello sumamos el eventual aumento de vómitos, sobretodo en el primer trimestre, ello puede agravar el problema al exponer a los dientes a los ácidos estomacales.

Pérdidas dentales: Los niveles más elevados de progesterona y estrógeno pueden afectar a los ligamentos y hueso que dan soporte a los dientes pudiendo causar la pérdida de alguna pieza, incluso aun cuando no hubiera una enfermedad de encías previa.

Enfermedad de las encías: Los cambios hormonales de la embarazada pueden conllevar en algunos casos gingivitis, la forma más benigna de enfermedad de las encías que cursa sólo con inflamación del tejido superficial. De todos modos, si no se trata adecuadamente, la cosa puede ponerse fea, tanto que, como dijimos en este post, puede tener relación con la posibilidad de un parto prematuro e incluso con el bajo peso de recién nacido.

¿Que se puede hacer entonces para mantener una boca sana durante el embarazo?

Nada raro, simplemente seguir las mismas reglas básicas de siempre. Utilizar un cepillo adecuado y que no tenga más de tres meses de uso (recuerda este post), enjuagar con colutorio y hacer uso de la seda dental con regularidad.

Si tienes las típicas náuseas matutinas, puede ser aconsejable enjuagar la boca tras haber vomitado con un vaso de agua que tenga una cucharadita de bicarbonato disuelta, eso devolverá más rápidamente el equilibro de Ph a tu boca, alterado con el ataque ácido.

Como ya hemos comentado, lo ideal sería que se programara una visita a tu dentista de confianza con anterioridad a quedarse en estado para poder prever con antelación cualquier eventual problema futuro, así como acudir al profesional en el momento en el que se vea algún signo de problema durante la gestación.

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Aunque el embarazo es un estado normal y saludable del cuerpo de la mujer y en modo alguno debe ser considerado como una enfermedad, en cierto sentido las embarazadas suponen un dilema para el profesional.

Por un lado el dentista debe ser cuidadoso en no dañar a la madre o el correcto desarrollo del feto durante el tratamiento bien por el uso de radiación o por la medicación.

Pero por otra parte, asegurar que se mantiene una correcta higiene dental y que los dientes están en buenas condiciones es fundamental para mantener el sano desarrollo del feto, ya que por ejemplo, recientes estudios comienzan a ver una relación entre el parto prematuro y el bajo peso al nacer y la enfermedad periodontal (piorrea)

En definitiva, el profesional es el que debe ponderar si las ventajas de realizar los tratamientos que necesite la paciente son mayores que el riesgo potencial que puedan suponer para madre e hijo.

De todos modos, afortunadamente, hay muy pocos elementos en los tratamientos normales en una clínica dental que tengan alguna influencia en las embarazadas o sus fetos.

Y si hay que ir ¿cuándo es el mejor momento?

Por lo general, el periodo más problemático del embarazo en términos de tratamientos dentales es el primer trimestre. Por el contrario, el mejor momento para someterse a algún tipo de proceso es el segundo trimestre. 

A pesar de la norma general anterior, hay veces en que es necesaria una intervención aun cuando no es el momento ideal, como por ejemplo en casos de infecciones en la cavidad oral o dolor severo que podrían afectar a la salud del feto.

Radiografías dentales durante el embarazo. ¿Un riesgo real?

A menudo la preocupación por la salud de la madre gestante y su futuro hijo o hija hace que se plantee esta cuestión al tener que tratar con radiaciones. Seamos sinceros, es cierto que esta prevención es totalmente legítima, pero, si nos ceñimos a la radiación X utilizada en los tratamientos dentales, debemos admitir que las cosas son un poco diferentes.

El grado de radiación utilizada en tratamientos dentales es minúscula en comparación con los demás tipos de radiografías (especialmente baja si además utilizamos máquinas digitales de rayos X como la que usamos en Avodent).

Las investigaciones han demostrado que un rango de radiaciones entre 5 y 10 cGy (centiGray) durante el transcurso de un embarazo no causa daños al feto. Pues bien, la radiación emitida durante 20 radiografías dentales -sin ser digitales- es de aproximadamente 0,00001 cGy.

En tanto que el profesional mantenga un uso correcto y seguro de la radiografía y no las utilice cuando no sean necesarias para el tratamiento en cuestión no debe de haber problema alguno en realizar radiografías dentales durante el embarazo.

Algunos cambios durante el embarazo que afectan a los tratamientos dentales

Una dieta mal equilibrada, comer a intervalos irregulares debido al aumento del apetito y la necesidad de azúcar, puede acarrear el fallo de la rutina de higiene dental habitual, conduciendo a caries severas.

El reflejo de nausea (nauseoso o faríngeo) aumenta, por lo que el dentista se ve obligado a realizar cualquier tratamiento con más cuidado.

Vomitar puede causar daños a los dientes debido al alto contenido ácido de los jugos gástricos en el estómago. Esto normalmente, presenta problemas en el primer trimestre del embarazo, aunque hay casos en los que los vómitos perduran casi toda la gestación.

Un aumento en la frecuencia de respiración y la necesidad de despejarse a menudo requerirá del dentista dejar a la paciente que se tome descansos más largos mientras realiza el tratamiento.

El sindrome de hipotensión supina afecta al 11% de las embarazadas y se manifiesta cuando se comprime la circulación de la vena cava inferior al acostarse boca arriba. Suele ocurrir al final del periodo gestante y a parte de la bajada de tensión, también bajan las pulsaciones, hay sudoración, nausea, debilidad general y sensación de que falta el aire. La solución es tan simple como que durante el tratamiento dental la mujer se recueste sobre el lado izquierdo , previniendo así que el feto presione el vaso sanguíneo.

Por lo general el profesional experto y de confianza es la persona más indicada para asesorarte sobre la conveniencia o no de someterse a un tratamiento dental durante el embarazo. Será quien sepa ponderar adecuadamente qué riesgos puedes evitar en uno y otro caso.

 

 

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Te voy a hacer una pregunta ¿tienes dentista?

Si la respuesta es que sí, sin duda eres de las personas que va a una consulta de toda la vida. Vale, quizá hoy en día más sofisticadas y habiendo perdido un poco del sabor de antaño, pero en cualquier caso sabiendo cómo se llama la persona que te atiende cuando tienes algún tipo de problema con tus dientes.

Si la respuesta es que no, pueden ocurrir tres cosas: que no hayas ido al dentista nunca (mal…muuuy mal) o que no tengas uno fijo, o que vayas a un establecimiento que funciona como franquicia y en el que eres una “boca rentable” y donde el conocer quién te atiende no reviste gran importancia, así como a ellos conocerte a ti tampoco les importa demasiado. Lo que importa es el procedimiento, el tiempo, minimizar los costes y, por supuesto, aumentar los ingresos.

Son formas distintas de entender la profesión, sin poner en cuestión la profesionalidad de ninguna de las opciones. Simplemente son “filosofías de trabajo” diferentes.

En Avodent tenemos claro por qué tipo de atención nos decantamos, y si tras leer este blog aún te queda alguna duda no tienes más que pasarte por Alcobendas a conocernos :-)

El caso es que la respuesta al titulo del post que vamos a mostrar va en sintonía con el tipo de atención que nosotros ofrecemos. Es decir, si fuéramos una franquicia podríamos decir algo como que lo que te conviene es “la atención bucodental de tus pequeños con la mejor calidad posible al mejor precio” ¿a que te suena a anuncio? ;-)

Pero no lo somos y ponemos a las personas por delante así que (sin quitar importancia a lo anterior, que obviamente la tiene) estos son nuestros consejos para dar con el dentista perfecto para tus hijos:

  • ¿Está cerca de tu casa o trabajo?
  • ¿Dispone de un centro moderno y actualizado?
  • ¿Con qué género se encuentra más cómodo tu hijo?¿con el masculino o el femenino?
  • ¿Tiene tu peque miedo al dentista?, ¿cómo le influiría un ambiente de “clásica” clínica dental?
  • ¿Tienes referencias de otros niños o padres a los que ya haya atendido?

Digamos que eso sería el análisis previo que podría ayudarnos a quitarnos algunas primeras opciones de en medio, pero la prueba determinante será siempre la primera consulta. En ella conoceremos al o la dentista y le podremos hacer todas las preguntas que nos interesen y que sirvan para decantarnos (o no) por sus servicios. A modo de ejemplo te proponemos estas:

  • ¿Sabe tratar con niños?
  • ¿Tiene experiencia con pacientes de estas edades? .
  • ¿Dispone de higienista que enseñe a los niños a cepillarse adecuadamente?
  • ¿Tiene horario de emergencias?
  • ¿Qué tipo de técnicas utilizan para calmar la ansiedad de los pequeños?

Por último. echa un vistazo a la clínica o consulta y mira si tiene mobiliario, juguetes, televisiones o cualquier cosa que pueda ayudar a calmar aún más a los niños mientras esperan para su tratamiento.

Recuerda que no tienes que comulgar con ruedas de molino si no te convence algo. Afortunadamente la oferta de profesionales cualificados en atención bucodental es amplia, pero, permítenos que te digamos que en Alcobendas, Avodent es un centro no deberías dejar de visitar si piensas dar a tus niños una atención cercana, agradable y, por supuesto, con la calidad, experiencia y economía que te mereces. ¿Vienes? ;-)

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Entre los 4 y 7 meses de edad la mayoría de los peques van a afrontar el primer episodio dental importante de sus vidas: su primer diente (o mejor dicho su primer par). Dependiendo de un número de factores, los primeros dientes de tu bebé pueden salir a la superficie más o menos en la franja de edad que hemos dicho, aunque los dientes de leche se comienzan a desarrollar debajo de la superficie ya en el seno materno.

Generalmente los dientes suelen salir en parejas. A menudo los primeros en salir son los dos incisivos inferiores de enmedio seguidos de los superiores. El resto continuará saliendo hasta que, finalmente, acaben por salir los molares.

Así, alrededor de los 3 años la mayoría de los niños tienen completa su colección de 20 dientes de leche preciosos, los cuales se quedarán ahí hasta que los permanentes comiencen a salir, alrededor de los 6 años.

Probablemente comiences a notar como, unas semanas antes de que salga el primer diente, el bebé comienza a estar más quejicoso que de costumbre, se irrita con facilidad. Algunas veces (no siempre) incluso verás un bulto en las encías que es por donde va a salir el diente, pero hay otra serie de síntomas que puedes percibir en este periodo.

Comprendiendo los síntomas de la dentición.

No hay consenso entre los especialistas sobre si muchos de los síntomas comunmente asociados con la dentición son un resultado directo de la misma o simplemente ocurren a la vez que ella y sin que tengan relación directa con ella. Sin embargo, con relación o sin ella, muchos padres encuentran coincidencias en este periodo entre las que podemos señalar:

  • Diarrea
  • Febrícula o fiebre baja.
  • Aumento de babeo.
  • Morder
  • Rechazo a la comida.
  • Dificultad para dormir.
  • Irritabilidad.

Ya que mucho de estos síntomas pueden y de hecho están asociados también con otras enfermedades es importante que se contacte con el pediatra si no remiten en unos cuantos días.

Alivio dental.

Notarás que el peque estará intentando masticar y morder todo lo que pille por medio y es que la presión le ayuda a aliviar algo la incomodidad que siente, por ello el clásico mordedor de goma o una toallita de baño fría puede ser de utilidad.

Alimentos fríos como puré de manzana o yogur también pueden ser de ayuda en el caso de que tu bebé pueda comerlos. Incluso frotar un dedo limpio suave pero firmemente sobre sus encías puede ayudar a calmar su disconfort.

Si los métodos de toda la vida como los de arriba no funcionan, habla con su médico para ver qué tipo de calmante para el dolor puede serle de utilidad. Recuerda que si nunca es buena idea medicar por tu cuenta, todavía es peor en el caso de un niño, ya que el riesgo de dar algo para nosotros inocuo puede ser muy grave en su caso (la aspirina, por ejemplo)

En Avodent, en Alcobendas, contamos con un equipo de profesionales multidisciplinar experto en todo tipo de atenciones bucodentales independientemente de la edad de nuestros pacientes y siempre estamos dispuestos a ofrecerte los mejores consejos y atenciones para ti y tu familia. ¡Ven a conocernos!

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Es absurdo negarlo, poco a poco la moda americana de Halloween se va adueñando de la cultura de nuestros peques, y si bien es cierto que aún no está muy extendido eso de ir por las casas pidiendo caramelos y chucherías a desconocidos, no lo es menos que tiendas de golosinas y kioscos ofrecen en esta época un estupendo surtido de golosinas en forma de azucaradas calaveras, dentaduras de Drácula hechas de gominola y un sin fin de modalidades con temática monstruosa como hilo conductor.

Lo malo es que los antojos azucarados en forma de cabeza de monstruo de Frankenstein pueden convertirse en una historia de miedo, pero del de verdad, para los padres en forma de caries en los dientes de los peques.

Sin embargo, como ya sugerimos con la vuelta al cole, Halloween también representa una buena oportunidad para dar a nuestros niños hábitos saludables en higiene bucal sin tener que estar sufriendo con cada chicle, chocolatina o caramelo horripilante que tomen.

¿Caramelos o caries? No hagas elegir a los peques.

No hay que negarles los caramelos a los niños, a ver si ahora vamos a parecernos al padre de Willy Wonka en Charlie y la Fábrica de chocolate. :-D


Con ello lo que lograríamos sería el efecto totalmente contrario y haríamos de este tipo de golosinas algo aún más deseable. Con lo que al final nos encontraríamos con chuches escondidas o que se atiborren antes de que se las quitemos… ni en uno ni en otro caso es algo aconsejable.

Lo mejor es ir con ellos, dejar que elijan algunas y apaciguar así el deseo. Mientras se hace es un buen momento para recordar o enseñar que no sólo el exceso de azúcar es lo que provoca caries, también galletitas saladas u otro tipo de aperitivos con almidón que se mantengan por tiempo en los dientes, pueden dar lugar a un feo boquetito.

Acompañar a los niños a comprar chuches (con Halloween de excusa o no) y dejar que ellos decidan la cantidad adecuada (con nuestro “asesoramiento”, obviamente) no tiene el mensaje peyorativo de que “las chuches son malas”, sino el de “las chuches y otros dulces, en exceso, pueden causar caries”.

Ese pequeño matiz tiene además dos beneficios adicionales: Por un lado enseñamos algo de control dietético y por otro que lo que comen no sólo se relaciona con la salud física general sino con la bucal en concreto.

Establece un “tiempo dulce”

Si dada la cantidad de golosinas acumuladas (que como hemos dicho puede darse en Halloween o, más probable hoy por hoy en España, tras venir de una cabalgata de Reyes Magos) es un poco arriesgado dejar al criterio de los peques su consumo, puedes establecer un horario concreto para poder comerlas.

Con ello aprenderán que tener muchos caramelos no significa poder estar comiéndolos todo el día (moderación) y tener por seguro un periodo de tiempo en el que puede tomarlos puede favorecer el que no estén pensando en eso el resto del tiempo.

Y al final, a limpiar lo ensuciado.

Como es obvio da lo mismo el momento que elijas para el “tiempo dulce” es fun-da-men-tal que tras haberlo pasado se cepillen los dientes. Hasta que los niños tengan 7 u 8 años, los papás deberían echar una mano para la correcta limpieza, no sólo supervisar que se haga.

En Avodent nos tomamos muy en serio la prevención dental y nos gusta aconsejarte a ti y tu familia sobre las prácticas más sanas para los tuyos. Si te encuentras en la zona norte de Madrid (Alcobendas o alrededores) ¡no dudes en concertar una cita para visitarnos!

En este breve post daremos 10 claves para conocer la caries a fondo y despejar las dudas más frecuentes de esta dolencia tan común. Tanto en mayores como en niños.

Qué es la caries.

La caries es una infección del diente provocada por las bacterias y microbios que se encuentran en los dientes. En cualquier época de la vida puede surgirnos una caries pero es cierto que en la infancia es donde tiene mayor índice de casos, convirtiéndose de hecho en la enfermedad crónica infantil más común.

Cómo se produce

Los azúcares que contienen los alimentos que ingerimos son también alimento para nuestra placa bacteriana que los metaboliza y transforma en ácido, en una cantidad suficiente como para que el esmalte que cubre nuestros dientes se vea afectado.

Si a esto añadimos otra serie de factores como dientes genéticamente susceptibles al ataque, tiempo de exposición de los dientes a estas sustancias y (fundamental) la calidad de la higiene bucal, estamos hablando de un “paraíso bacteriano” en el que los ácidos acabarán por disolver el esmalte dental.

Una vez abierta la brecha, los agentes patógenos se encargan de horadar hacia la dentina, un entorno mucho más blando y en el que se encuentran mucho más cómodos.

Nuestros dientes están siempre siendo atacados.

Tras una comida con azúcares de por medio (que viene siendo casi todas en una dieta normal) comienza un ataque ácido que desmineraliza nuestros dientes haciendo que se liberen iones de calcio y fosfato que quedan en la saliva. De todos modos la saliva, si el pH de nuestra boca vuelve a niveles superiores a 5.5, podrá remineralizar el esmalte dañado.

Pero si se mantienen los niveles ácidos en nuestra boca (por debajo de 5.5 de pH) por tiempo prolongado, lo más probable es que acabe ocasionándose una caries que necesite una reparación por el dentista de confianza.

El embarazo no provoca caries.

Así es. No se ha podido establecer aún una relación directa con la pérdida de calcio en los dientes.

Pero sería absurdo negar la evidencia y hay que reconocer que sí existe un mayor riesgo a padecer caries, sin embargo no por cuestiones de descalcificación sino más en relación con posibles cambios en los hábitos de higiene bucal, mayor ingesta de alimentos poco aconsejables para la caries, más frecuencia de vómitos y reflujos ácidos que debilitarían el esmalte y cambios tanto en la secreción como en la composición de la saliva.

Cómo sé si esto es caries

La caries no es algo que podamos determinar con seguridad desde casa. Debe ser el dentista de confianza el que determine si lo es o no.

No obstante, una caries no sale en una noche, es un proceso que lleva tiempo y hay algunos signos que pueden advertirnos de su presencia. La primera señal es la aparición de un cambio de color en la pieza dental que se torna más mate y blanquecina. Más tarde se empieza a notar como un borde de un tono de pardo a negro en la zona infectada y por último aparece en todo su “esplendor” haciéndose visible la cavidad en el esmalte.

Donde suelen aparecer con más frecuencia.

En los dientes que tienen mayor capacidad para retener comida, como los molares. De todos modos cualquier resto de comida en cualquier pieza dental es susceptible de comenzar el proceso.

¿Duele mucho?

Al principio nada, a no ser que llegue al tejido blando del diente (la dentina) en cuyo caso la temperatura por baja o por alta de lo que se tome puede llegar a doler. Si la cosa va a más, la infección puede llegar al nervio y entonces sí. Duele.

¿De dónde salen los microbios que la provocan?

Lo cierto es que al nacer nuestra boca está limpia de gérmenes, pero poco a poco va siendo ocupada por nuestro “micro-zoológico” personal.

Es indiferente si se tiene caries o no, los gérmenes que la provocan (sobretodo el maldito streptococcus mutans) aparecerán tarde o temprano en nuestra boca y es nuestra responsabilidad mantenerlos a raya si queremos evitar tener una o varias caries.

¿Desde cuándo puede aparecer?

Desde el primer diente del bebé. Si hay diente, hay posibilidad de caries. Los odontopediatras recomiendan empezar con la limpieza bucal de los dientecitos con una pequeña gasa húmeda.

¿La caries en un diente de leche afecta al definitivo?

Si la infección llega a la raíz, puede generar pus que acabe afectando al definitivo. A veces estos dientes no salen como debieran por las lesiones que tuvo el diente de leche en su día. Por ello desde la Sociedad Española de Odontopediatría se afirma que “es un grave error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado”.

Para conocer más sobre la importancia de una boca bien cuidada no dudes en pasarte por Avodent, en Alcobendas, donde nuestros especialistas en prevención y odontología infantil te asesorarán adecuadamente sobre lo que necesites. La primera consulta es gratuita.

Espinoso tema el del chupete, ¿eh? sobretodo si hablamos de dientes. :)

En este artículo nos vamos a hacer eco de un interesante post de la página de la Sociedad Española de Odontología Pediátrica en el que viene a desdramatizar el tema (cosa que va muy bien con nuestra filosofía) y tajantemente afirma que el chupete no produce malformaciones dentales… si se deja antes de los tres años.

En 2007 un estudio realizado por la estadounidense Jane Soxman, miembro de la Junta Americana de Odontología Pediátrica, concluyó que para que las malformaciones provocadas por un chupete sean apreciables no basta con su simple uso. Entran en juego dos factores como son el tiempo constante de uso (el estudio habla de seis horas aproximadamente diarias) y la presión ejercida.

Efectivamente, eso explica por qué hay niños que pese a que usen chupete, no desarrollan ningún tipo de maloclusión dental, bien porque lo utilizan en momentos puntuales (como al irse a la cama) o sólo lo sostienen sin chuparlo.

Pero, a ver, ¿descoloca los dientes o no?

Sí… pero es una situación reversible, y además en apenas unos meses tras dejar de utilizarlo, pero repito, siempre que se retire antes de los tres años de edad. Si nos ponemos un poco más técnicos, la razón es que no da tiempo a que se produzcan malformaciones ni en la articulación ni en los huesos que afecten a la arcada dental definitiva.

Entonces ¿cuándo es el mejor momento para quitar el chupete?

Pues depende. Normalmente se suele poner el plazo de tiempo que va desde que se cumplen los dos hasta los tres años para retirarlo, pero la cosa no es ni mucho menos estricta ya que pueden entrar en juego otra serie de factores de madurez, médicos o psicosociales.

Si lo mejor es decidirse a cortar por lo sano o ir poco a poco en la retirada, la verdad es que no hay nada concluyente al respecto. Lo que sí se recomienda es que en ningún caso se castigue al pequeño por incumplir las normas de prohibición y se opte por sistemas más sutiles como untar la tetina con sabores desagradables (vinagre o limón), el “olvido” o “pérdida” en cualquier sitio o ¿por qué no? hacer un avance del Ratoncito Pérez que se lleva el chupete a cambio de un regalito. ¡Imaginación al poder! :-)

¿Y si no usa chupete y lo que hace es chuparse el dedo?

Pues, la verdad es que esa costumbre entraña una serie de factores de riesgo bastante más serios que los derivados del uso del chupete:

  • Es la mano del bebé (con sus microbios, bacterias y demás “amiguitos” lo que está en contacto con su boca)
  • La mano, por muy de bebé que sea, no es tan blandita como una tetina, por lo que hay más riesgo de arañacitos y demás, que unido a la razón anterior incrementa sustancialmente el riesgo de infección.
  • El dedito también puede sufrir ya que la humedad y el roce constante pueden devenir en callosidades, ulceras, heriditas, etc.
  • Aparte de ser un factor determinante en la mordida abierta, al chuparse el dedito puede producirse una elevación excesiva del paladar y consecuente estrechamiento de la arcada maxilar (paladar gótico).

Pero lo peor de todo (aparte de que es más difícil de erradicar que el uso de chupete) es que las alteraciones producidas por chuparse el dedo, normalmente no se “arreglan solas” como ocurre con el chupete, sino que requieren la intervención del odontólogo tarde o temprano.

Sea cual sea tu caso, en Avodent estamos especializados en odontología infantil y estamos para asesorarte, cuidar y mimar a tu peque y sus dientes (a todos ellos, los que se esperan, los que ya están y los que tienen que venir) para que su boca siempre muestre la más bonita de las sonrisas. Si estás en Alcobendas o zona norte de Madrid ¡Concierta ya tu visita y venid a conocernos!

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Cúal es el momento más indicado y por qué para ir con nuestro bebé al dentista es una pregunta bastante frecuente.

Es muy normal ver cómo los avances en pediatría (en la dental también) hacen que constantemente lo que antes era prácticamente dogma de fe, pocas generaciones después sea considerado totalmente desaconsejable (seguro que eres capaz de citar varios ejemplos contigo como protagonista, ¿verdad? ;) )

Pues la odontopediatría también tiene sus “donde dije digo, digo Diego” y si hace algunos años al preguntar “cuándo era el mejor momento para acudir por primera vez al dentista” la respuesta solía ser “cuando los 20 dientes de la dentadura de leche estuviera completa” ahora la cosa es diferente, y el mejor momento es al cumplir su primer año.

¿Por qué?, pues porque durante el tiempo requerido para que todos los dientes de leche salieran (al rededor de los 3 años) se daban casos de caries y otros problemas que hicieron variar la idea de esperar a que estuvieran todos fuera.

Efectivamente, gracias a una consulta realizada alrededor del primer año pueden establecerse medidas que sirvan para prevenir futuras complicaciones y evitarlas así a tiempo.

Básicamente la primera visita al odontólogo consiste en revisar el estado de las encías y dientes de leche aflorados hasta ese momento para comprobar que no existen caries, (las conocidas como “del biberón” o más técnicamente “de la primera infancia”), prognatismo o mordida cruzada (la mandíbula inferior cerrando por encima de la superior), mordida abierta (la típica del chupete), etc.

Introducir nuevos hábitos en ellos… pero también en nosotros.

Efectivamente, la consulta al odontólogo puede ser el comienzo de una “larga amistad” con las rutinas de higiene dental para nuestro peque, pero ahí no deben acabar los hábitos novedosos. Nosotros, como padres, también deberemos adquirir algunos, no para tan largo plazo como los de la higiene dental de nuestro bebé pero sí durante esta etapa importante de su dentición, y es que con regularidad deberíamos examinar el estado de sus dientes, vigilando que éstos muestran un color blanco uniforme sin manchas ni puntos “sospechosos”.

Si aprecias alguna cosita rara en los dientes, pese a que la primera revisión fuera perfecta y os despidiérais lo más probable hasta el año siguiente del dentista, lo más aconsejable es que adelantes la visita… por si acaso.

En la higiene diaria lo más recomendable es el uso de un cepillito dental infantil, sin necesidad de tener que recurrir a la pasta de dientes al menos hasta los dos años, y tras esa edad siempre utilizando una adaptada a su edad (no tan fluorada como la de adultos) y en pequeña cantidad (tamaño guisante o menor).

Nosotros en Avodent intentamos ser el dentista que te hubiera gustado tener cuando eras peque. Si estás en Alcobendas o en general la zona norte de Madrid y quieres quedarte completamente segura o seguro de que tu bebé crece con los mejores cuidados dentales, venid a vernos.

Te darás cuenta de que no sólo nuestros profesionales están sumamente cualificados sino que la atmósfera nada intimidante y la simpatía de nuestro personal sabrá cómo sacar esa sonrisa de tu pequeño. ¡Compruébalo y nos conoces!

Una visita al dentista con tu peque puede ser algo bastante duro tanto para ti como para él si resulta que el pobre le tiene miedo o le causa ansiedad. Sin embargo, la visita al dentista debería de ser un tiempo de disfrute para tu pequeño en el que puede aprender cosas y satisfacer la curiosidad innata que todos los niños llevan dentro, en lugar de una cita a la que ambos, tú y él o ella, tenéis pavor -cada uno por sus motivos-.

 

Qué puedes hacer con tu niño en el dentista.

  •  Incentiva. Los incentivos son una buena forma de persuadir a los niños, aunque ten cuidado y no prometas dar dulces tras la visita, a ver si vamos a acabar peor después de ir que antes. :) . En lugar de prometer piruletas, merendolas o algo similar propón excursiones o visitas, por ejemplo.
  •  Deja hacer a quien sabe. Una de las cosas más importantes que puedes hacer es dejarte guiar por el profesional para que tu peque se sienta cómodo y comprenda lo que va a pasar. Los dentistas ven niños en su consulta todos los días y los ven de todos los colores de estado de ánimo, más y menos asustados, así que seguro que saben algún “truco” que tu desconoces para conseguir la atención de tu pequeño y su tranquilidad.

Céntrate en lo que el dentista quiere que haga tu pequeño y haz que se siente lo más cómodo posible ayudándolo en lo que sea necesario.

 

Qué puedes hacer con tu niño en casa

  • Explícale el proceso. Hablar con tu niño de lo que va a pasar en la visita al dentista es fundamental. Tras tu primera visita al dentista vas a aprender cómo y en qué términos el profesional se dirige a tu peque para explicarle el proceso concreto que le tenga que hacer. Pero la visita acaba y la información tiende a desaparecer rápidamente, más aún en la cabeza de un niño, así que volver a hablar en casa sobre el tema hará que cuanto más se trate más cómodo estará durante la siguiente visita.
  • Rutina de cepillado. Hacer que el niño conozca la importancia del cepillado diario dos veces al día de una forma que puedan entender es importante para que se sientan familiarizados con la visita rutinaria al dentista, incorporando al profesional dentro de las cosas que hacen falta para  “tener unos dientes bonitos” o “que crezcan fuertes y sanos” ya que son conceptos que fácilmente ellos pueden entender.
  • Juega. Una vez que el pequeño ha comprendido la importancia del cepillado, una buena idea es “jugar a dentistas” como la próxima visita a la consulta. Juega a limpiarles los dientes recostándolo como si fuera la verdadera silla de dentista y luego ¡haz que él o ella sean el dentista de su peluche favorito! Puedes incorporar al juego si quieres un cepillo eléctrico pero si tu peque tiene aún un poco de ansiedad por los ruidos extraños de la consulta quizá sea mejor esperar a que se sienta más habituado a las visitas.

Lo más importante es que tú, como padre o madre, mantengas la calma y animes a tu pequeño a tener una buena rutina de higiene dental. Hacer caso de los consejos de tu dentista y convertir la visita en algo normal y hasta divertido puede ser clave para que ¡la sonrisa más bonita del mundo lo sea aún más!

¿Por qué no os pasáis por Avodent para enseñarnos lo bonita que es la sonrisa de vuestro peque? ;-)

revision dental vuelta al cole dentista alcobendas

Todos queremos que nuestros niños luzcan lo mejor posible en la vuelta al cole. Los padres nos preocupamos de uniformes, cortes de pelo, libros, materiales… pero la mayoría olvida unos simples pasos para ayudar a sus niños a mantener uno de sus mayores atractivos: Su sonrisa :)

Los estudios demuestran que una de las primeras cosas que nos llama la atención de alguien es la sonrisa y que tener una sonrisa bonita crea una imagen de uno mismo de lo más positiva, algo que todos los padres queremos para nuestros peques, ¿verdad?

Pues bien, la época de la vuelta al cole es perfecta para incorporar hábitos saludables de cuidado de los dientes en la rutina diaria de nuestros hijos. Cuanto antes lo conviertas en algo prioritario, antes empezaran tus hijos a beneficiarse de ello.

Programar una visita al dentista dentro de las actividades englobadas en “la vuelta al cole” es una inteligente decisión. Acudir a su consulta dos veces al año es muy importante en el caso de los niños ya que se encuentran en una etapa crucial de cambios en su boca, en la que se pierden piezas de leche y comienzan a salir los dientes que, esperemos, les deben durar toda la vida.

La caries es una de las enfermedades crónicas infantiles más comunes y, si no se trata adecuadamente, pueden afectar a la capacidad de un niño de de comer, hablar, dormir o aprender. A pesar de todo, más del 60% de los niños en edad escolar no van al dentista anualmente (no digamos ya dos veces).

Una simple visita preventiva puede atajar la aparición de los problemas derivados de las caries y servir ayuda a ti y a tu hijo para proteger sus dientes durante todo el año.

 

Estableciendo rutinas.

Como ya hemos señalado la vuelta al cole es perfecta para el inicio de rutinas y qué rutina más saludable para los dientes de nuestros hijos que la del cepillado al menos dos veces al día.

Entre las cosas que componen la lista de material para el nuevo curso, no estaría mal incluir un nuevo cepillo de dientes adecuado a sus gustos y elegidos por ellos mismos (tú sólo cerciórate de que tiene el tamaño adecuado y cuenta con cerdas suaves) y una pasta de dientes fluorada del sabor que más les guste -si es que la menta clásica no les va demasiado-. Obviamente no con la intención de que se lo lleven al cole, porque a saber dónde acaban cepillo y pasta, pero es bueno que en el “ambiente de novedad” que inunda todo en esta época, también llegue a la higiene bucal.

Si el uso de hilo dental es un engorro para los adultos, no te digo ya para los niños. En su lugar puedes probar con bastoncillos dentales que además de ser más fáciles de usar para ellos tienen colores llamativos y seguramente pueden resultar una novedad en su rutina diaria.

Por último la cuestión del tiempo de cepillado adecuado es otro clásico en la cuestión de la higiene bucal infantil ya que el concepto “tiempo” aun no lo tienen muy dominado. Tratar de que lleguen al mínimo de dos minutos para considerar que se ha realizado una limpieza adecuada puede ser más fácil con algún tipo de aparato que mida ese tiempo.

No lo dudes. Aprovecha la vuelta al cole para iniciar una rutina dental sana que aportará todo tipo de ventajas a tus pequeños. Y si quieres empezar con buen pié el año, ¿por qué no venís a conocernos? ;-)