Resultados de la Categoria: Prevención

Urgencias en el dentista por Coronavirus

Nos habrás visto comunicarlo a través de nuestros perfiles en redes sociales: las urgencias son las únicas consultas que atiende el dentista durante el confinamiento a causa del coronavirus COVID-19. 

El motivo de esta decisión es doble: por un lado, proteger a nuestros pacientes y a nuestro equipo a la hora de minimizar la posibilidad de contagio. Por otro, evitar una mayor saturación de los servicios hospitalarios. 

En Avodent hemos habilitado un servicio de videoconsulta para que puedas resolver todas tus dudas respecto a tu salud bucodental. Sin embargo, en algunas ocasiones nos encontramos ante el desconocimiento por parte del paciente sobre qué se considera una urgencia dental. 

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llagas en la boca

Las aftas o llagas en la boca son pequeñas heridas o úlceras que aparecen en el interior de la boca y que son muy molestas y dolorosas. 

Éstas salen en las mucosas: en la cara interior de las mejillas, las encías o los labios. Éstas son zonas que suelen estar generalmente húmedas y sometidas a fricción constante, por lo que es complicado que se curen con rapidez

En este artículo quiero explicarte cuáles son las causas por las que aparecen las llagas en la boca y qué tratamientos o remedios son los más eficaces para curarlas.

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como-saber-si-tienes-caries

Si has llegado hasta aquí, probablemente sospeches que puedes tener una caries dental

Sin embargo, antes de mostrarte cómo saber si tienes caries en una muela o un diente, es conveniente que comprendas que una buena higiene bucodental y respetar las visitas periódicas al dentista son factores vitales para que éstas no aparezcan. 

La clave es la prevención. Y es que durante la primera fase la caries es asintomática. Es decir, no hay ningún síntoma que pueda hacerte sospechar que albergas una lesión cariosa en una de tus piezas dentales. 

Por ello, te recomiendo que visites al dentista, como mínimo, una vez al año. Para ello, no hace falta que sientas dolor alguno: basta con respetar las pautas de tu dentista en cuanto a las revisiones dentales se refiere. 

En este artículo quiero que conozcas al dedillo cómo detectar si tienes una caries y si, por lo tanto, debes acudir a tu dentista de confianza. 

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Cómo tratar una muela infectada

Muchos de nuestros pacientes acuden a la consulta quejándose de un dolor punzante en el sector posterior de la boca. En muchas ocasiones, detectamos que se trata de una infección en una muela. Aunque generalmente estos procesos se pueden atajar con facilidad, en caso de no tratarse correctamente y a tiempo pueden derivar en dolencias más graves.

En el presente artículo hablaremos sobre los síntomas que distinguen una infección de muelas, qué medicamentos debes tomar para desinflamarlas o qué consecuencias se pueden derivar en caso de no poner a tiempo una solución al dolor.

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quitarse las muelas del juicio

¿Es necesario quitarse las muelas del juicio? Respecto a esta cuestión, hay tanta desinformación y son tantos los mitos que circulan con extrañas recomendaciones que es mejor olvidarse de todo lo que se escucha por la calle y hacer caso únicamente al dentista que te esté tratando

Sin embargo, en Avodent abogamos por formar a nuestros lectores -además de informarlos debidamente-. 

Por ello, quiero que este artículo sirva para conocer en profundidad qué son las muelas del juicio y si es o no necesario extraerlas.

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Limpieza dental en Alcobendas

Seguramente, estarás cansado de escuchar el siguiente mensaje: debes hacerte, al menos, una limpieza dental al año. ¿Te suena, verdad?

Lo habrás oído en distintos anuncios en medios de comunicación, leído en numerosos blogs o periódicos digitales y escuchado de primera mano más de una vez al acudir al dentista. Y es que la salud dental empieza por algo muy simple: una buena higiene. Por ello, los especialistas no se cansan de repetir y recomendar a sus pacientes que respeten estas visitas anuales. Pero, ¿cómo se hace una limpieza dental profesional, cuánto dura esta cita y por qué es tan necesaria?

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foto de manchas blancas en la lengua

La gran olvidada de la salud bucal y odontológica es, sin ninguna duda, la lengua. Mucha gente se preocupa cuando le duelen las muelas o le sale un flemón, sin embargo no sucede lo mismo cuando es la lengua la que sufre síntomas raros. Una dolencia lingual bastante desconocida es la aparición de manchas blancas en la lengua.

Puede que, en muchos casos, pasen desapercibidas, el paciente considere que son síntomas normales o que crea que no serán problemáticas a largo plazo. Sin embargo, en este artículo te explico por qué se producen esas manchas, la importancia que tiene curarlas y cómo deben tratarse.

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Cuál es el precio de la extracción de una muela del juicio en Madrid

El precio de la extracción de una muela del juicio y el dolor que se sentirá durante el postoperatorio son dos de las preocupaciones más frecuentes de nuestros pacientes. Sin embargo, queremos tranquilizarte al respecto: es una cirugía sencilla que conlleva un postoperatorio que en pocas ocasiones supone molestias severas para los pacientes. Y, además, el coste del tratamiento no es elevado.

En este artículo quiero resolver todas tus dudas acerca de los terceros molares: cómo son las técnicas de extracción más habituales y cuál es el precio de este tipo de cirugías. Verás que ni duele tanto, ni el postoperatorio es complicado, ni es tan caro como piensas en un inicio.

Precio de la extracción de la muela del juicio

Pese a lo que la mayoría piensa sobre que quitarse una muela del juicio es una intervención muy cara, realmente los precios que cobramos en nuestra clínica Avodent de Alcobendas son asequibles para todos los bolsillos.

Si la extracción de la muela del juicio no es complicada porque ésta ha salido completamente, el precio de la intervención es de 90 euros.

Por el contrario, en caso de que haya que sacar una muela del juicio que no ha erupcionado y que está trabada en la encía, el precio ascenderá a 120 euros.

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El alcohol daña los dientes

En muchas ocasiones, se nos previene acerca de los perjuicios que el alcohol puede tener para nuestro estado de salud general. Sin embargo, pocas veces se nos advierte de las consecuencias negativas que el consumo habitual de bebidas alcohólicas puede tener para los dientes y encías.

En este artículo enumeraremos todos los posibles efectos que el alcohol puede tener en tu boca, qué signos pueden hacerte sospechar que los estás padeciendo o cómo evitar estos perjuicios.  (más…)

diabetes problemas dentales

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 422 millones de personas en el mundo padecen diabetes. Esto implica que 1 de cada 11 habitantes de la población mundial sufren este trastorno metabólico de graves consecuencias.

Entre las muchas complicaciones que trae consigo la diabetes, las enfermedades dentales tienen una gran relevancia debido a su incidencia en un alto porcentaje de la población.

En el presente artículo, trataremos de resolver todas tus dudas acerca de qué riesgos entraña la diabetes para tu salud bucodental y cómo puedes prevenir estas consecuencias en caso de que seas diabético.
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Qué peligros tiene hacerse un piercing en la lengua

El hecho de hacerse un piercing en la lengua es una decisión más importante de lo que parece. Y es que, además de tener una incidencia directa a nivel estético, su realización puede traer consigo diferentes complicaciones.

En este artículo trataremos de explicarte qué consideraciones previas debes tener a la hora de elegir un perforador de confianza, te daremos una serie de consejos que pueden ayudarte a la hora de curar debidamente este piercing y te contaremos qué contras puede tener para tu salud bucodental.
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Cuál es el enjuague bucal más eficaz

El enjuague bucal se ha vuelto un imprescindible en las rutinas diarias de nuestra higiene bucodental. A día de hoy, son numerosas las marcas que los comercializan que insisten en su eficacia a la hora de mantener una higiene bucodental completa.

Y razón no les falta: el empleo del enjuague bucal -o colutorio- después del cepillado contribuye a completar la higiene bucodental y mantener más fresco nuestro aliento.

Pero, ¿para qué sirve el colutorio y cuál es el mejor en tu caso?
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Cepillo manual o cepillo eléctrico

Llevas tiempo dándole vueltas, pero todavía no te has decidido a dar el paso. Y es que, desde hace unos meses, hay una idea que te ronda la cabeza. Ésta no es otra que cambiar tu tradicional cepillo manual por uno eléctrico. Pero, ¿qué es mejor? ¿Merece la pena el cambio? ¿Qué ventajas tiene el cepillo eléctrico frente al manual?

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Cuál es el mejor waterpik del mercado

¿Eres de esos pacientes a los que el uso del hilo dental no les convence del todo? En este post, queremos darte una alternativa que puede ser muy beneficiosa a la hora de mejorar la higiene de tu boca.

Y ésta no es otra que el empleo del irrigador bucal -o waterpik-. Su uso resulta sencillo y, por ello, la mayoría de los pacientes a los que les aconsejo su utilización no suelen volver a emplear la seda dental.

En este artículo quiero desvelarte algunas pautas importantes sobre cómo debes emplearlo, y te daré una serie de indicaciones para elegir cuál es el mejor irrigador en tu caso.
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Revisión dental el Alcobendas

¿Sabías, por ejemplo, que la caries no muestra ningún signo hasta que no se encuentra en un estado más avanzado? ¿Y que ésta no es la única afección relacionada con la cavidad oral que es asintomática? Por ello, si ante la pregunta “¿cuánto tiempo hace que no acudes al dentista?”, tu respuesta es “más de un año”, debemos decirte que hay algo que no estás haciendo bien.

Los odontólogos lo tienen claro: al menos una revisión anual resulta vital para todos los pacientes. Y no, no debes esperar a sentir molestias para acudir a la consulta de tu especialista de confianza. En este artículo sabrás qué beneficios puede tener una revisión dental para tu boca, qué debes esperar de esta cita y si en todos los casos está recomendada únicamente una vez al año.

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mal aliento

¿Alguna vez te has sentido acomplejado por el mal aliento? ¿Te tapas la boca al hablar ante el miedo de que otras personas puedan percibir un olor desagradable? Si te has sentido identificado al leer estas afirmaciones, formas parte del tercio de la población que padece halitosis.

Según un estudio publicado la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), al menos un 30% de la población adulta sufrido en algunas ocasiones o padece actualmente halitosis.

El mal aliento no sólo puede ser un síntoma de algunas afecciones bucodentales o digestivas, sino que también afecta de manera muy negativa a la autoestima de quienes lo padecen.

Por ello, en este artículo no sólo hablaremos de cuáles son sus causas y su tratamiento más adecuado, sino que también incidiremos en cómo evitar la halitosis de manera efectiva. ¡Empezamos!

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Qué debes hacer si has recibido un fuerte golpe en los dientes

Nadie está exento de sufrir un golpe en los dientes.

Ya sea por accidente, por negligencia, por prácticas deportivas extremas o por haber participado en una pelea. Por ello, es fácil que a lo largo de la vida se sufra algún tipo de traumatismo dental.

Al fin y al cabo, la dentadura es una parte muy delicada del cuerpo humano, que además está expuesta a todo tipo de agresiones externas.

Por esa razón, si has sufrido un golpe en los dientes debes saber en todo momento cómo se debe proceder para minimizar los posibles daños.

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¿Cuándo usar pasta de dientes con flúor?

A veces, en temas relacionados con la salud, se da la paradoja de que un tratamiento para curar una enfermedad en concreto tiene tantos efectos secundarios adversos que parece que el remedio fuese peor que la enfermedad.

En cuestiones odontológicas también sucede lo mismo.

De hecho, son muchas las recomendaciones y prescripciones de determinadas sustancias que si se consumen en grandes dosis pueden ser perjudiciales para la salud.

Como decía el sabio: la misma sustancia puede curarte o matarte, dependiendo de la dosis que consumas.

En el caso de flúor, en los últimos tiempos ha surgido un movimiento que aboga por la reducción del uso de este mineral, pues argumentan que los beneficios son escasos en relación a los posibles efectos secundarios peligrosos.

En este artículo te voy a explicar si realmente conviene o no usar pasta de dientes con flúor.

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verano salud bucodental

Llegan las ansiadas vacaciones.

Tras un año de duro trabajo, queda muy poco para que puedas disfrutar de un merecido descanso.

Tan solo quedan unas horas para que le digas adiós a tus compañeros de trabajo, prepares la maleta y tomes el coche, el autobús o el avión para iniciar el viaje.

Da igual si eres de los que aprovechan las vacaciones de verano para conocer mundo, para tumbarse a la bartola en la playa o para hacer senderismo por la montaña.

Estás de vacaciones: y tras un año de esfuerzo y sacrificio, te has ganado este momento de descanso y esparcimiento.

Para que este verano tu salud bucodental no te juegue una mala pasada, es mejor que tengas en cuenta estos consejos.

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mundial salud dental

No te preocupes, que en este artículo no voy a hablar de quién tiene la culpa de la eliminación de España, ni de si De Gea realmente es el mejor portero de la selección. Ahora que estamos en pleno Mundial —a pesar de que España fuese eliminada el domingo pasado—, es evidente que muchos aficionados están disfrutando de uno de los mejores momentos del verano. Porque no hay duda de que para alguien que disfruta viendo fútbol, disfrutar de los mejores jugadores del mundo compitiendo entre ellos es una verdadera maravilla. Pero como aquí hablamos de salud dental y no de fútbol, quiero hacer un repaso a los peligros que tiene este deporte para los aficionados de sillón y televisión . ¿Adivinas por dónde van los tiros? Pues sigue leyendo, porque el fútbol tiene más peligros de lo que crees para tu salud dental.

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Qué es la técnica de bass modificada

Ya te he explicado en varias ocasiones que el cepillado de dientes tiene un objetivo prioritario: la eliminación del sarro o placa bacteriana.

Si no se retira de los dientes esa película pegajosa generada por la propia saliva, las enfermedades en las encías son casi seguras.

El problema es que la gente en general no suele mantener la higiene bucal correcta.

Además de eso, las técnicas de cepillado dental tampoco se conocen bien y no se ejecutan de la forma en que deberían.

Al final tenemos como resultado que la placa se va acumulando por debajo de las encías, provocando a medio plazo gingivitis o periodontitis.

Por ese motivo, en este artículo te voy a explicar una de las mejores técnicas de cepillado de dientes, que además te servirá para retirar la mayor cantidad de placa posible: la técnica de Bass.

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efectos tabaco dientes

Aunque muchos pacientes —sobre todo los fumadores— nos consideran a los dentistas como personajes pesados, que no dejamos de darles la tabarra para que abandonen el hábito de fumar, lo cierto es que el tabaco se encuentra detrás de una innumerable cantidad de enfermedades.

En este artículo me voy a centrar sobre todo en los efectos del tabaco sobre los dientes y la boca en general, pero este vicio tiene un impacto brutal sobre la salud general de las personas.

Por eso, antes de empezar a hablarte de las consecuencias del tabaco en tu boca, te lanzo esta recomendación: deja de fumar lo antes posible.

A continuación te voy a presentar algunas de las principales enfermedades orales relacionadas con el tabaco.

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razones para ir al dentista con dolor

En muchas ocasiones, las personas sólo acuden al dentista cuando padecen dolor. Sin embargo, debes saber que esta actitud es completamente equivocada y, además, muy peligrosa.

El problema, incluso, puede ser mayor, pues algunos pacientes con elevada tolerancia al dolor —o más insensatos— nunca van al dentista, salvo cuando el dolor se convierte en insoportable.

En este artículo te voy a mostrar los 7 motivos por los que debes acudir al dentista nada más empezar a sentir dolor.
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cómo usar el hilo dental

Ya vimos hace unos días en otro artículo que el hilo dental tiene una importancia decisiva en la higiene bucodental.

De hecho, la limpieza diaria no se puede considerar completa si no se utiliza la seda dental después de cada cepillado de dientes, pues es esta —junto con los cepillos interdentales— la responsable de limpiar y retirar la placa depositada en los espacios entre los dientes.

En este artículo te voy a enseñar detenidamente cómo usar el hilo dental para que realmente limpies tus dientes en profundidad y tu bocas esté más sana.

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fobia al dentista

Va llegando el momento de una nueva revisión dental y como todos los años empiezas a experimentar una sensación extraña, como si te fuesen a someter a una tortura. Notas nerviosismo, angustia, taquicardias, sudores fríos, malestar en el estómago,…

Lo primero que se te viene a la cabeza cada vez que piensas en la cercana cita con el dentista son unas cuantas excusas para autoengañarte a ti mismo y no acudir a la consulta.

¿Sabes lo que te pasa? Que sufres fobia al dentista.

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hilo dental uso

Seguro que te cepillas los dientes regularmente, después de cada comida. Y con gran probabilidad, tras cada cepillado, utilizas un colutorio para enjuagarte la boca, con la intención de eliminar las bacterias que pueden quedar. Tras tirarte un buen rato en el cuarto de baño limpiándote los dientes, ¿qué pensarías si te dijese que tu higiene bucal no es totalmente correcta? Nadie puede negar que el cepillado continuo y el uso de colutorios son necesarios e imprescindibles. Pero no son suficientes, ya que estos por sí mismos no son capaces de eliminar los restos de comida que se quedan prendidos entre los dientes. Además, el cepillo de dientes tampoco puede retirar solo toda la placa dental que se va depositando en la boca. La responsable, por tanto, de limpiar correctamente los espacios entre los dientes —y de eliminar la placa que queda— es la seda dental. Solo mediante su uso continuado se garantiza una correcta higiene dental, además de prevenir la aparición de las enfermedades periodontales y de la caries.

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malos hábitos dentales

¿Sabías que una sonrisa bonita depende en gran medida de ciertos hábitos dentales?

Al contrario de lo que mucha gente piensa, las malas costumbres relacionadas con tu boca pueden llegar a truncar hasta la sonrisa más hermosa.

Ya sea por la ingesta de alimentos, bebidas o medicamentos —o por otro tipo de actividades—, los dientes pueden oscurecerse, amarillearse, torcerse o, incluso, romperse.

Ese es el motivo por el que debemos cuidar nuestra boca, pues los dientes definitivos nos tienen que durar toda la vida y sería una pena perderlos o que se estropeasen por culpa de una mala costumbre o de una manía absurda.

Sigue leyendo y verás cuáles son las cosas que debes evitar para que tu sonrisa se mantenga tan bonita y saludable como siempre.

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cuanto cuesta ir al dentista

Cada vez me sorprende más que una de las búsquedas más habituales en Google relacionadas con nuestro sector sea la de “precios de dentistas”.

La gente debe perder el miedo al precio de los tratamientos dentales, pues nuestros honorarios ya no son tan elevados como hace años. Además, hoy en día los seguros ofrecen opciones que incluyen la salud dental, lo que conllevan un ahorro en el precio final a pagar.

A pesar de eso, la idea de que los dentistas somos muy caros ha calado hondo en la población. Pero casi nadie es consciente de que lo verdaderamente caro y peligroso es no ir al dentista.

¿Te sorprende esta afirmación?

En este artículo te explico cuál es el precio de no ir nunca al dentista.

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enfermedades de los dientes

Las enfermedades de los dientes son molestas.

Junto con el problema estético de no poder mostrar una bonita sonrisa, las enfermedades en la boca —de no tratarse adecuadamente— pueden causar complicaciones muy severas.

Lo cierto es que la boca, los dientes y las encías son zonas muy propensas a sufrir enfermedades. Al ser una parte muy expuesta a la acción de infecciones y bacterias, hay que extremar las precauciones y mantener una rigurosa higiene dental.

¿Te gustaría saber cuáles son las más comunes? ¿Las enfermedades de los dientes que más pueden acabar con tu salud bucodental?

Pues en este artículo te hablaré de las enfermedades más comunes y cómo combatirlas.

¡Vamos allá! (más…)

se-me-mueve-un-diente

Muchos pacientes acuden asustados a nuestra consulta con una pregunta: se me mueve un diente, ¿terminará por caerse? ¿Qué puedo hacer? El miedo a perder una pieza dental genera ansiedad y preocupación. No obstante, hay que aclarar que, si se acude a tiempo y se efectúa el tratamiento adecuado, se puede salvar el diente.

El movimiento de las piezas dentales

Los dientes no están anclados a la mandíbula con cemento. Cada pieza se une al hueso mediante un pequeño ligamento denominado periodontal. Esto implica que la sujeción a la encía no es tan firme como algunos piensan. Como los dientes no están soldados al hueso, los odontólogos podemos forzar el movimiento de los mismos para realinearlos con una ortodoncia. Esto significa que los dientes sanos pueden tener algo de movimiento, casi imperceptible. Así que no te preocupes: aunque el diente se mueva, mientras no exista perdida de inserción en el hueso no hay problema ni peligro de caída. Otra cosa es si se ha producido una pérdida de inserción en el hueso. En este caso el riesgo aumenta mucho. Lo verdaderamente preocupante es un movimiento inusual, más exagerado. Seguro que al notar que se te mueve un diente te ha venido a la mente el recuerdo de cuando eras pequeño y los dientes de leche bailaban en las encías. Aquella sensación era incómoda, pero todo el mundo te aseguraba que, al caerse los dientes de leche, tarde o temprano te saldrían unos nuevos dientes que serían los definitivos. Siendo adulto la situación cambia, ya que los dientes definitivos no vuelven a salir cuando se caen.

¿Por qué se mueven los dientes?

Vamos a ver los principales motivos por los que, si se te mueve un diente, puede suponer un peligro de caída del mismo:

1. Periodontitis o piorrea

Es la principal causa de movimiento anormal de las piezas dentales. La infección causada por la periodontitis ataca los tejidos de soporte de los dientes, destruyéndolos poco a poco. En varias ocasiones he explicado que la primera fase de la enfermedad periodontal es la gingivitis, una inflamación y enrojecimiento de las encías que suele ir acompañada de sangrado durante el cepillado. De no atajarse en ese momento, la gingivitis termina derivando en periodontitis. En las fases más avanzadas de la periodontitis la infección invade el ligamento periodontal y lo va destruyendo provocando un movimiento de la pieza afectada. Si la infección fulmina el tejido de soporte, el diente termina por caerse. ¿De qué forma se puede evitar que se caiga un diente flojo? Con la prevención. Esto significa que a la primera señal de alarma y aunque no exista dolor ni dientes que se mueven, es conveniente que acudas al dentista para atajar la infección antes de que sea demasiado tarde.

2. Traumatismo o golpe en un diente

Otra de las causas de movimiento de alguna pieza dental puede venir provocada por un traumatismo o un golpe fuerte. Debido a un impacto, los dientes pueden sufrir distintas lesiones:

  • Rotura parcial de un diente.
  • Astillado del diente.
  • Movimiento del diente por daños en el ligamento.
  • Fractura total del diente.
  • El diente se sale completamente de la boca.

Después de sufrir un traumatismo es necesario acudir a un odontólogo, que estudiará la lesión en concreto y decidirá cuál es el mejor tratamiento posible para evitar el dolor y la pérdida del diente o iniciará el proceso de reconstrucción si la fractura es parcial.

3. Procesos infecciosos originados por caries

La caries se produce por un proceso infeccioso que va socavando la estructura interna de una pieza dental. En caso de que no se trate convenientemente, la infección puede llegar hasta la pulpa, con lo que los daños pueden convertirse en irreversibles. Ante un diente cariado, puede ser necesaria la extracción definitiva si este no se ha caído por sí mismo. En este caso, al igual que sucede con la enfermedad periodontal, es vital la prevención. Ante la más mínima posibilidad de aparición de una caries hay que acudir al odontólogo para atajarla cuanto antes y evitar males mayores.

4. El bruxismo

Es importante destacar que entre las funciones propias de los dientes no están ni la de hacer de pinza, ni de tijera, ni de sacacorchos. Con esto quiero explicar que los malos hábitos pueden producir daños irreparables en la dentadura. Entre estos malos hábitos –aunque sean involuntarios–, se encuentra el bruxismo. Ya he explicado en otro artículo que se trata de la costumbre de apretar las mandíbulas constantemente con fuerza, algo muy perjudicial para la salud. La presión puede generar desgastes en las piezas dentales, llegando incluso a producirse caídas en casos muy extremos. El bruxismo tiene una raíz psicológica relacionada con la tolerancia al estrés, que puede ser aliviada mediante el uso de férulas. Pero es una manía que hay que evitar en la medida de lo posible, ya que puede provocar también el movimiento y la pérdida dental.

Se me mueve un diente, ¿a qué clínica acudo?

Ha quedado claro que aunque el movimiento de los dientes no es una buena señal, todo tiene solución siempre que se acuda rápidamente al odontólogo. Si resides por la zona de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, en nuestra clínica Avodent te podemos tratar perfectamente cualquier problema que tengas relacionado con dientes que se mueven. Nuestro equipo está formado por un grupo de dentistas especializados que analizarán tu caso de manera pormenorizada y le darán una solución a tu problema. Pídenos cita online cumplimentando el siguiente formulario o llámanos al 91 654 17 13 o al 91 005 22 43.

piorrea

Seguro que más de una vez has escuchado que alguien está preocupado porque sufre de piorrea. Es una palabra algo imprecisa que se emplea con poco rigor, lo cual provoca más confusiones de las deseables.

Al ser un término común se suele utilizar para describir la enfermedad periodontal. Cuando una persona padece de piorrea, realmente está aquejado de una periodontitis o inflamación de las encías.

Sin embargo, debes saber que este tipo de enfermedades pasan por diferentes estados que implicarán una mayor o menor gravedad.

En este artículo te voy a explicar qué es exactamente la piorrea y cómo debe tratarse. También te daré algunos consejos para que puedas evitarla y aclararé algunas cuestiones y falsos mitos sobre este tipo de enfermedad de las encías.

¿Qué es la piorrea?

Como ya he dicho, la piorrea o periodontitis es una enfermedad crónica de carácter inflamatorio. Se produce porque ciertos microorganismos y bacterias colonizan la zona de las encías provocando infecciones.

Estas infecciones generan diversos daños en las encías.

La primera señal de alerta debe ser una inflamación de las encías. Pero no solo eso, ya que la piorrea también puede producir mal aliento, retracción de las encías y movimientos o pérdidas dentales.

También hay que tener en cuenta que existe una cierta predisposición genética a este tipo de dolencias. Por lo tanto, aunque todo el mundo tiene bacterias susceptibles de causar piorrea en su boca, no todo el mundo sufre este tipo de procesos infecciosos.

Además, factores como la diabetes, tabaquismo, organismo bajo de defensas o malos hábitos de higiene bucal tienen también una importancia destacada.

Cómo evoluciona la piorrea

Se puede decir que la piorrea se divide en 2 tipos, en función de lo avanzada que esta se encuentre.

Fase 1 – Gingivitis

En una fase inicial de la piorrea, la encía va cambiando de color. Del rosa claro que debe tener si está completamente sana va cambiando a un carmesí muy oscuro, casi color vino tinto.

Junto al color encarnado, es fácil detectar que algo pasa porque las encías sangran espontáneamente. En otros casos, el sangrado solo se produce durante el cepillado de los dientes.

La gingivitis puede ser tratada con facilidad. La clave estriba en la detección temprana. Cuanto antes se identifique, más fácil será de tratar. Sin embargo, para pillarla a tiempo conviene someterse a revisiones periódicas, incluso aunque no se sufra ninguno de los síntomas.

De no cogerse a tiempo, la gingivitis puede derivar en periodontitis.

Fase 2 – Periodontitis

Una gingivitis mal tratada derivará en un periodontitis. Se puede decir que mientras en la gingivitis tan solo era la encía la afectada, en la periodontitis la infección ya ha llegado al hueso que se encuentra debajo de la encía.

En este caso la situación se ha agravado mucho, ya que se corre el riesgo de sufrir una pérdida dental irrecuperable.

En muchos ocasiones los pacientes solo acuden al dentista cuando observan movimientos de algunas piezas dentales. Pero entonces la infección está ya tan avanzada que se está produciendo destrucción ósea y retirada de los tejidos de soporte.

¿Cómo se cura la piorrea?

Para tratar la piorrea es fundamental detectarla lo antes posible. De hacerlo a tiempo, la piorrea no será más que una molestia fácilmente subsanable.

Para ello los dentistas utilizamos una serie de pruebas en las que evaluamos el nivel de inflamación, así como el de inserción y sondaje. En caso de pérdidas óseas, será necesario también efectuar una radiografía que nos indique el estado general de los soportes.

Mediante la sonda periodontal podemos explorar el estado de las bolsas bajo las encías, que son las zonas en las que la placa bacteriana se hace fuerte y provoca la inflamación. Y nuestra misión será retirar esos depósitos de sarro para que la infección mejore.

Eso en los casos en los que la piorrea se presenta en una fase temprana. Si has tardado demasiado tiempo en acudir al odontólogo y ahora estás padeciendo una periodontitis severa, es posible que sea necesario recurrir al tratamiento quirúrgico para poder atajar la enfermedad.

¿La piorrea es contagiosa?

Una duda que tienen muchos enfermos de piorrea es si esta dolencia se contagia. Lo cierto es que, al tratarse de una enfermedad provocada por microorganismos depositados en la boca, mucha gente piensa que con un beso o bebiendo del mismo vaso se puede contagiar.

Lo primero que hay que tener claro es que, aunque todo el mundo tiene bacterias en su boca susceptibles de causar piorrea, este tipo de enfermedades tienen otros componentes como la falta de hábitos higiénicos, el tabaquismo o problemas inmunológicos tienen un gran peso en la misma.

Pese a que la enfermedad puede transmitirse a través de la saliva, sí que es cierto que sería necesario una larga exposición mediante muchos contactos.

Por ese motivo las parejas estables son más susceptibles de ser contagiadas. Aunque también tendría que intervenir la predisposición genética, junto con las patologías y hábitos de la persona contagiada.

Esto quiere decir que es más fácil que una persona sea contagiada por su pareja estable cuando sufre estrés o diabetes, se encuentra baja de defensas, fuma o tiene muy abandonada su higiene dental.

¿Tienes alguna duda más sobre la piorrea o la estás sufriendo?

Si necesitas alguna aclaración más –o crees que podrías tener piorrea–, no lo dejes pasar más tiempo y pásate por nuestra Clínica Avodent, en la calle Constitución, 6, de Alcobendas (Madrid) o llama para pedir cita al 91 654 17 13 / 91 005 22 43.

dolor en los dientes

Si las encías empiezan a darte guerra, se inflaman y sangran cuando te cepillas los dientes, no lo dejes pasar: podrías estar sufriendo gingivitis.

El gran problema con la gingivitis es que en sus primeras fases no provoca dolor, y eso hace que la gente no acuda al dentista hasta que el proceso se ha complicado.

Esto produce queen en muchas ocasiones la gingivitis se convierta en periodontitis grave, incluso con movimiento o pérdida de piezas dentales.

Por eso en este artículo te voy a explicar qué es la gingivitis, cuáles son sus síntomas más comunes y cómo debes tratarla desde el principio.

Ahora ya no tendrás excusas para no cuidarte esas pequeñas molestias en las encías.

Qué es la gingivitis

Los tejidos blandos como las encías pueden convertirse en pequeños reservorios donde las bacterias se acumulan si no hay una correcta higiene dental.

Lo habitual es que la gingivitis se produzca por una acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. Por eso, en casos de poca higiene dental, si no se retira la acumulación de placa se puede terminar depositando bajo las encías, con la consiguiente aparición de la gingivitis.

No obstante, la falta de higiene no es el único motivo causante de esta enfermedad. Si estás sufriendo cambios hormonales (como los que se producen durante la adolescencia o el embarazo), es posible que tus encías sufran de gingivitis.

Lo mismo sucede en determinados procesos infecciosos, reacciones alérgicas e incluso por culpa de factores genéticos. En todos estos casos, la gingivitis no es consecuencia de una acumulación de placa dental.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que ciertos hábitos como el tabaquismo o enfermedades como diabetes o leucemia también suelen originar este tipo de inflamaciones.

Por no hablar de los empastes mal hechos o de los dientes descolocados, apiñados o torcidos (más difíciles de limpiar correctamente).

Cuáles son los síntomas de la gingivitis

Como la gingivitis no es dolorosa, seguro que te preguntas cuáles son los síntomas que deben indicarte que acudas al dentista:

  • Sangrado de las encías durante el cepillado.
  • Encías enrojecidas.
  • Retracción de las encías.
  • Inflamación de las encías.
  • Sensibilidad en las encías.
  • Continuo mal aliento.

Cualquiera de estas señales deberían ser motivo suficiente para ir al dentista inmediatamente porque algo no va bien.

¿Qué ocurre si no se trata adecuadamente la gingivitis?

Una dolencia que se cura con relativa sencillez puede terminar convirtiéndose en un problema muy serio.

Muchos pacientes no se preocupan de sus encías inflamadas o de sus leves sangrados durante el cepillado. Piensan que como no les duelen las encías, no es necesario pasarse a que les vea el dentista.

Mientras que la gingivitis es reversible y fácilmente tratable, la pérdida de una o más piezas dentales por culpa de una periodontitis severa no lo es. Y ten en cuenta que la gingivitis puede derivar en una periodontitis.

Por eso quiero explicarte las 3 fases que se pueden dar en una gingivitis:

Fase 1 – Gingivitis leve

En esta primera fase estamos ante el estado menos grave de la enfermedad.

Suele pasar bastante desapercibida porque el enrojecimiento de las encías es muy leve y el sangrado durante el cepillado en ocasiones apenas se nota.

Esta fase inicial puede ser detectada durante una revisión rutinaria. Por eso es importante que acudas a tus revisiones periódicas con tu dentista.

Fase 2 – Gingivitis moderada

Las encías ya se ven rojas a simple vista y también se nota que están hinchadas.

En estos casos el sangrado durante el cepillado también es notorio, con lo que ya no deberías ponerte ninguna excusa para ir al dentista.

Fase 3 – Gingivitis aguda

Los sangrados se producen espontáneamente, incluso sin cepillado de dientes.

El problema es que el epitelio que fija el diente a la encía puede estar dañado, con lo que aumentaría el espacio entre la encía y el diente.

En este punto del proceso, si aún no has pedido cita con el dentista, estás en serio peligro de que la gingivitis derive en periodontitis.

Cómo se cura la gingivitis

Si acudes a nuestra clínica Avodent de Alcobendas, podemos darte la solución más conveniente a tu problema.

Nuestra función y la de cualquier clínica dental sería eliminar la placa y el sarro acumulados en la línea de las encías.

Sin embargo, antes de hacerlo debemos comprobar mediante una exploración que realmente estamos ante una gingivitis. Además, también es conveniente valorar en qué fase del proceso nos encontramos.

Tras comprobar el tamaño del espacio entre la encía y el diente procederemos a eliminar el sarro.

Y por último lo que haremos será recordarte cómo debe efectuarse una correcta higiene dental para evitar que la gingivitis vuelva a aparecer.

Como ya te he explicado en otras ocasiones, no solo es necesario limpiarse con un cepillo adecuado, sino que también es básico utilizar también seda dental y colutorios antisépticos.

En caso de que te sangren las encías o que estas se presenten inflamadas o enrojecidas y estés cerca de Alcobendas, no esperes más y pídenos cita online rellenando este formulario o llámanos al 91 654 17 13 o al 91 005 22 43.

alimentos que blanquean los dientes

Si has llegado a este artículo buscando encontrar una serie de alimentos que hagan un impresionante efecto blanqueador sobre tus dientes… siento decirte que estás equivocado.

Por mucho que puedan haber algunos alimentos que blanquean los dientes, esto no quiere decir que no sea necesario cepillárselos correctamente.

Nada te va a librar de limpiártelos o de tener que hacerte un blanqueamiento dental si tu higiene dental no ha sido la adecuada.

Para que entiendas esto y veas que lo que te acabo de contar es verdad, en este artículo te explicaré lo siguiente:

  1. Por qué amarillean los dientes y los enemigos más comunes de la blancura impecable de tu dentadura.
  2. Alimentos que limpian los dientes, pero que no sirven para blanquearlos.
  3. Famosos remedios caseros que supuestamente blanquean los dientes y que no sirven para nada.

Vamos a desmontar algunos mitos.

¿Por qué amarillean los dientes?

A pesar de que sigas una correcta higiene dental, los dientes suelen amarillear porque conforme va pasando el tiempo el esmalte dental se va perdiendo por la erosión, con lo que termina por aflorar la dentina, que es de un color más amarillento.

Así que si tus dientes han perdido su color blanco natural, no siempre es porque seas un poco descuidado. El paso del tiempo puede tener una parte de culpa en ello, pero no es el único causante.

Estos 2 son otros culpables habituales:

1. La alimentación y los dientes oscuros

Hay alimentos que manchan más los dientes que otros.

Si te gusta beber té o café o no puedes pasar la vida sin comer con vino tinto o aderezando tus comidas con ketchup o vinagre, tarde o temprano tus dientes perderán su color natural.

Es obvio que hay determinados alimentos que provocan manchas sobre los dientes. Pero además hay que tener en cuenta que el consumo de cítricos como la naranja o el pomelo puede erosionar el esmalte haciendo que aparezca la dentina.

2. El tabaco, lo peor para los dientes

Otro hábito que provoca grandes oscurecimientos es el de fumar tabaco. Tanto por la nicotina como por el alquitrán que contienen, los fumadores suelen presentar dientes con tonalidades que van del amarillo al beige.

De hecho, el tabaco tiene una gran incidencia en numerosas afecciones bucales y odontológicas, con lo que si todavía sigues fumando ya es hora de que te plantees dejarlo.

Alimentos que limpian los dientes

Vuelvo a insistir sobre un tema que quiero que quede completamente claro: aunque haya alimentos que pueden ayudar a limpiar los dientes, esto no significa que puedas deshacerte del cepillo y la pasta de dientes. Y tampoco significa que existan alimentos que blanquean los dientes.

Por otra parte, las visitas periódicas al dentista también son fundamentales para disfrutar de una buena salud bucal.

Si te lavas los dientes después de cada comida, si acudes cada cierto tiempo al dentista y si encima consumes determinados alimentos, tu boca te lo agradecerá y se mostrará más saludable.

Uno de los mejores trucos que te recomiendo es que, después de comer, mastiques un poco de rábano o apio. En general, los vegetales duros sirven para limpiar los pequeños restos de comida y una parte de la placa bacteriana que termina convirtiéndose en manchas definitivas.

Aunque para eliminar la placa bacteriana y conseguir un aliento más fresco, el mejor aliado del cepillo de dientes y del hilo dental es la manzana.

Ojo: he dicho aliado, no sustitutivo. Porque, bajo ningún concepto debes dejar de usar el cepillo de dientes.

Como postre es una buena idea tomar alimentos lácteos como el yogur o el queso, cuyo ácido láctico viene muy bien para las encías. También las fresas y las uvas pueden ayudar a mantener el color natural de tus dientes gracias al ácido málico de su composición.

Remedios caseros que no sirven para blanquear los dientes

En la red puedes encontrar cientos de remedios caseros que te prometen la solución mágica para que tu sonrisa se muestre blanca y brillante. Sin embargo, estas recetas no funcionan e, incluso, en algunos casos pueden ser contraproducentes.

Vamos a ver algunas:

1. Zumo de limón mezclado con bicarbonato sódico

Los que recomiendan el uso de esta supuesta pasta de dientes natural aseguran que los dientes se blanquean gracias a la vitamina C.

Lo que se consigue con este mejunje, como sucede con todos los cítricos, es erosionar el esmalte (algo irrecuperable). En una primera fase, los dientes parecen más blancos, pero en cuanto aflora la dentina pasan a verse más amarillos.

2. Vinagre de manzana mezclado con con bicarbonato

Sucede lo mismo que con la receta anterior. Sin embargo, esta supuesta pasta de dientes es aún más abrasiva y puede tener efectos más desastroso en tu dentadura.

3. Zumo de fresas con bicarbonato

Estamos ante una pócima todavía peor que las anteriores. Aunque ya vimos que las fresas son un tipo de alimento que pueden mantener el color natural de los dientes, no sirven como dentífrico.

Como las fresas tienen ácido málico –un compuesto que suele estar presente en muchas pastas de dientes–, hay gente que piensa que le pueden servir para hacerse su propia pasta de dientes casera.

4. Agua oxigenada con bicarbonato:

Como los tratamientos de blanqueamiento dental utilizan geles blanqueadores a base de peróxido de hidrógeno, algunos piensan que se puede crear una pasta blanqueadora mezclando agua oxigenada con bicarbonato.

En este caso, estaríamos ante una solución casera verdaderamente peligrosa porque no se puede ingerir y puede llegar a ser tóxica. Además, no serviría como blanqueador.

Los alimentos que blanquean los dientes son un mito

Por último, tan solo me queda recordarte que, a pesar de que existan determinados alimentos que pueden contribuir a una mejor higiene dental, realmente no hay alimentos para blanquear dientes.

Lo mejor para gozar de una sonrisa blanca es acudir a una clínica dental y dejar que el dentista te diga cómo cuidar tu dentadura.

Si estás por Alcobendas o alrededores y quieres saber más sobre este tema y cómo cuidar tu salud, rellena este formulario online o llama a cualquiera de estos dos números de teléfono (916 54 17 13 o 910 05 22 43) y estaremos encantados de ayudarte.

como limpiarse los dientes

¿Alguna vez has pensado que tal vez no estés limpiándote correctamente los dientes? ¿Tienes dudas sobre cómo limpiar los dientes?

Por mucho que después de cada comida procedas a la limpieza de tus dientes, es posible que las técnicas que utilices no sean las correctas. Y si esto es así, los perjuicios podrían ser mayores que los beneficios que produce una correcta higiene dental.

Si no te limpias bien los dientes, con el tiempo tus encías sufrirán las agresiones de las cerdas del cepillo y tus dientes se volverán más sensibles al calor o al frío, además de perder su apariencia saludable.

Por eso es muy importante que sigas los consejos que te daremos en este post. Serán tu guía paso a paso para aprender a limpiarte los dientes para toda la vida.

¿Para qué sirve limpiarse los dientes?

La función básica del cepillado de dientes es la eliminación de la placa bacteriana y los residuos alimentarios que quedan depositados tras la ingesta de comidas en las caras externas e internas de los dientes.

La placa o biofilm oral es la principal causante de enfermedades que afectan a las encías. Al tratarse de una película bacteriana invisible, la gente no le da la suficiente importancia.

Pero si no se retira a tiempo, en unas cuantas horas se endurece y puede convertirse en sarro (para combatirlo es necesario acudir a un odontólogo).

Por eso es conveniente, junto con el uso de cepillos dentales adecuados, la utilización de sedas dentales que completen la total limpieza.

Cómo limpiar los dientes: guía paso a paso

1. El hilo dental: evitando las caries

Antes de cepillarte los dientes, es conveniente utilizar el hilo dental. Se consigue una mejor limpieza, con lo que se evitan con mayor intensidad la aparición de caries y de enfermedades periodontales.

Con el hilo dental se trata de eliminar la placa y los residuos que quedan tras las comidas, especialmente en los bordes de las encías, que es la zona en la que suelen formarse las caries.

  1. Corta un trozo de más o menos medio metro de seda dental.
  2. Envuelve ambos extremos de hilo alrededor de los dedos medios de cada mano, manteniendo el hilo en tensión con una distancia entre ambas manos de 2 o 3 centímetros.
  3. Introduce la seda suavemente entre los dientes con un movimiento de sierra hasta llegar a tocar la encía.
  4. Una vez que contacte con la encía, se curvará la pequeña porción de hilo tenso tomando la forma de una letra C contra cada diente. Entonces se debe deslizar con cuidado en el espacio ubicado entre el diente y la encía hasta que se encuentre algo de resistencia.
  5. La eliminación de placa bacteriana y de restos de comida se produce cuando se frota el hilo contra los dientes.

Repite esta operación en cada espacio interdental para efectuar una correcta limpieza de placa bacteriana.

2. El cepillo interproximal: limpiando los espacios entre dientes

El cepillo interproximal es un pequeño cepillo que se utiliza para limpiar correctamente los espacios que quedan entre los dientes, cuando estos se encuentran más separados de lo normal y el hilo dental pierde efectividad.

Existen distintos tipos y tamaños de cepillos interproximales en función del espacio que haya que limpiar.

Veamos cómo tienes que utilizarlo.

  1. Introduce el cepillo en el hueco holgadamente. Para saber cuál es el cepillo adecuado tienes que tener en cuenta que deben ser los filamentos –y no el alambre– los que contacten con las caras internas de los dientes.
  2. Muévelo desde dentro hacia fuera sin realizar rotaciones.

3. El cepillado de dientes: ¡a cepillarse!

Mediante el cepillado de las caras interiores, exteriores y de masticado de todos los dientes y muelas, terminarás de limpiar la zona de masticación de la boca.

Solo necesitas seguir estos 5 pasos.

  1. Coloca el cabezal del cepillo sobre los dientes con un ángulo de 45 grados respecto al plano de los dientes. Las cerdas del cepillo deben situarse sobre el punto de contacto entre los dientes y las encías.
  2. No debes frotar con fuerza, ya que realizas cepillados demasiado fuertes durante años puedes producirte una retracción de las encías. El movimiento del cepillo debe ser suave, con masajes circulares sobre las dos caras de los dientes, hacia arriba y hacia abajo.
  3. Limpia las superficies de masticación situando los filamentos del cepillo sobre las mismas y moviendo el cabezal horizontalmente.
  4. El cepillado de los dientes debe durar más de dos o tres minutos.

Cada semana es conveniente invertir el orden que se sigue durante el cepillado.

Casi todo el mundo tiende a realizar siempre el cepillado de un mismo modo y en un mismo orden, con lo que habitualmente se quedan partes sobre las que se profundiza menos (incluso algunas no se llegan nunca a limpiar).

Cambiando semanalmente el patrón habitual de limpieza obtendrás mejores resultados.

4. La limpieza de la lengua: el toque final

Muchos pacientes desconocen que la lengua es la zona de la boca en la que mayor cantidad de bacterias se depositan.

Si no se limpia correctamente, las bacterias se descomponen y producen mal aliento. Por lo tanto, durante la limpieza de los dientes no debes olvidarte de esta zona y debes seguir este procedimiento:

Recuerda que muchos cepillos de dientes disponen en el reverso de un limpiador de lengua. En caso de que tu cepillo no lo tenga, deberás adquirir uno.

  1. Se debe empezar por la parte central de la lengua. Saca la lengua e introduce el limpiador lingual hasta la zona más lejana de la misma.
  2. Frota el limpiador sobre el centro de la lengua en dirección a la parte delantera de la boca. Es probable que esta acción provoque arcadas los primeros días, si se aprieta excesivamente la lengua. Pero esta sensación desaparece en cuanto te acostumbras a hacerlo regularmente.
  3. Tras cada pasada con el limpiador es acláralo con agua para eliminar bacterias y residuos.
  4. Los laterales de la lengua se limpian con la cara lisa del limpiador.

Enjuague con colutorios

La higiene bucal no estaría completa si, tras estos pasos, no realizas un profundo enjuague con un colutorio antiséptico.

Lo normal es introducir en la boca una cantidad aproximada de unos 5 ml. de líquido y realizar gárgaras y movimientos del líquido por todo el interior de la boca durante al menos 30 segundos.

Para que no se pierda su acción antiséptica, salvo que específicamente se señale, el producto no se debe diluir con agua.

¿Qué productos debo de elegir para mi cepillado de dientes?

Existen multitud de productos distintos en el mercado, muchos de ellos específicos para determinadas dolencias o enfermedades odontológicas.

Es muy conveniente que sea el propio dentista el que te recomiende la pasta de dientes, tipo de cepillo o colutorio más adecuados a tu morfología y patologías habituales. 

¿Te ha quedado alguna duda sobre cómo cepillarse los dientes?

Si vives o trabajas en la zona de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, no dudes en pasarte por nuestra clínica Avodent para resolver cualquier duda o consulta que tengas que hacernos sobre el cepillado de dientes.

Estaremos encantados de atenderte y ayudarte a aprender cómo limpiar los dientes también en el 91 654 17 13 o en nuestro formulario de citas online.

periodoncia

Es una de las técnicas más conocidas de los odontólogos ya que es la más adecuada a la hora de acabar con las caries. Es una enfermedad dental que destruye los tejidos de los dientes debido a la desmineralización que producen los ácidos de la placa bacteriana, aunque también se puede dar por un mal cuidado de la dentadura, es decir, por no cepillarse, por hacerlo de una manera inadecuada, o por no usar hilo dental, entre otros.

Como veréis, hay varias causas que pueden provocar esta afección en nuestra salud bucal. En cuanto se detecte un mínimo problema, hay que acudir al especialista para que analice la situación y nos recomiende el mejor tratamiento a seguir.

¿Qué es un empaste?

Se trata de un procedimiento que lleva a cabo el dentista para eliminar las caries de los dientes y de las muelas. En odontología, se denomina como “obturar” para referirse a la acción de limpiar el espacio ocupado por las caries, para una vez limpia, rellenarla de algún material. Gracias a este proceso, se consigue eliminar el problema que pueda tener la pieza y se protege para que no vuelva a pasar.

¿Cómo es el proceso de limpieza de una pieza dental?

En primer lugar, una vez detectado el lugar donde está, se procede a la limpieza de la zona para, a continuación, realizar un grabado en el esmalte. Después, se coloca un adhesivo cuya finalidad es que mantenga el material de relleno que se aplicará, el cual se pone por capas y aplicando luz halógena para que selle bien. El dentista moldeará este relleno para que quede de manera homogénea con el resto de las piezas de la dentadura del paciente. Se finaliza el procedimiento puliéndolo para darle brillo consiguiendo un resultado perfecto.

¿Qué tipo de obturaciones existen hoy en día?

Lo más utilizado por los odontólogos en este momento, en función de los materiales de relleno utilizados, son:

Metales: Los más frecuentes son la amalgama de plata, el oro y el cobre. Se trata de los materiales que mayor durabilidad tienen ya que pueden resistir más de 30 años, frente a su aspecto poco estético debido a que no se parecen a las piezas originales.

Resina: Dan un aspecto natural a la dentadura gracias a que su color es parecido a la pieza original. Se utilizan materiales de cerámica y plásticos. Son estéticos frente a su duración que es de un máximo de 10 años. Los dentistas los utilizan frecuentemente para los dientes frontales. Además, este tipo se usa para disimular otras imperfecciones como son las diferencias de tamaño de las piezas, la separación o las alteraciones que pueden sufrir de color.

Aunque el especialista utilice uno u otro material, la vida del empaste dental siempre dependerá del buen cuidado que el paciente haga y de las futuras revisiones a la clínica dental para observar el proceso del mismo y evitar algún tipo de problema.

Es necesario realizar un adecuado mantenimiento de los empastes acudiendo al dentista para realizar una limpieza dental y así mantener una buena salud bucodental. También es aconsejable utilizar un dentífrico que lleve flúor y usar el hilo dental para eliminar los restos de comida que se hayan podido quedar entre nuestras piezas dentales.

La utilización de enjuagues bucales también es recomendable ya que ayudan a eliminar el nivel de acidez de nuestra boca, consiguiendo acabar con las bacterias que son las causantes de la formación de caries en la dentadura.

Como siempre indicamos, la prevención y el buen cuidado son la clave para tener una buena salud bucodental.

estetica dental

Es uno de los tratamientos más demandados en este momento en el sector de la odontología ya que a los pacientes les preocupa cada vez más mantener su boca sana y limpia en la medida que se pueda.  Gracias a la limpieza dental realizamos una función preventiva consiguiendo evitar o alargar que aparezca algún tipo de dolencia.

¿En qué consiste una limpieza dental profesional?

Se logra eliminar el sarro que se acumula en los dientes y las manchas que se producen por el consumo de ciertos alimentos o bebidas, como puede ser el café. La limpieza de los dientes solamente puede ser realizada por un especialista, cuyo tratamiento tiene una duración alrededor a los 40 minutos.

Cualquier persona es susceptible de realizarse una, la cual siempre será buena para nuestros dientes y encías, complementándose con los hábitos que realizamos en casa como cepillar los dientes después de cada comida, usar hilo dental y colutorio.

¿Con cuanta frecuencia hay que hacerse una limpieza dental en el dentista?

Para una correcta higiene dental y para conseguir una buena salud bucal, es aconsejable acudir al dentista para ello una vez al año. Esto es a nivel general ya que esto siempre dependerá del paciente y de las indicaciones del especialista, que es el experto en el tema.

¿Cuáles son las principales ventajas de una limpieza dental?

Acudir a un odontólogo o dentista a realizarse una limpieza bucal está lleno de ventajas ya que lo que conseguimos al realizar este tratamiento es:

  • Eliminar el sarro que se acumula en los dientes y en las encías cada día
  • Hacer desaparecer esas poco estéticas manchas de nuestra dentadura que han salido por la ingesta de medicamentos, de alimentos o de bebidas
  • Reducir la posible inflamación que padezcan nuestras encías
  • Reforzar el esmalte de nuestros dientes
  • Conseguir tener una boca sana y a la vez limpia
  • Evitar cualquier problema mayor al cuidar nuestra salud dental
  • Los resultados se ven inmediatamente una vez terminado el tratamiento

¿Existen diferentes tipos de limpieza dental?

Hoy en día, existen varias clases de limpiezas profesionales:

  • Limpieza manual: indicada para aquellas personas que padecen sensibilidad.
  • Limpieza por ultrasonido: para los pacientes que no tienen tanta sensibilidad en las encías y en los dientes.

Cada una de ellas, se realizará según el diagnóstico del odontólogo y siempre se llevará a cabo por un especialista en la materia. Se trata de un tratamiento que puede molestar un poco mientras se realiza, pero que no duele. Todo dependerá de la sensibilidad del paciente y del buen hacer del dentista que la realiza.

¿Cuánto cuesta realizarse una limpieza dental?

Una de las preocupaciones a la hora de acudir al dentista es cuanto nos costará el servicio que nos vayamos a hacer. Una limpieza profesional cuesta en torno a los 30 euros, siempre y cuando estemos hablando de un servicio normal. Si el paciente padece alguna dolencia, esta se cobrará a parte y dependerá del tipo de tratamiento o servicio que se deba de llevar a cabo. Si se trata de un mantenimiento con bicarbonato para quitar manchas y limpiar debajo de los implantes con glicina el precio está en 80 euros.

Lo importante es que disfrutaremos de tener una boca sana y de esta manera conseguimos prevenir que es uno de los hitos más importantes en el mundo de la odontología.

Evitar enfermedades bucales con una higiene y un cuidado correcto es la premisa de los especialistas para evitar enfermedades como el sarro, la caries, la placa bacteriana, la halitosis, la gingivitis, etc. Gracias a este tipo de tratamientos se limpian las piezas dentales de manera más profunda que un cepillado normal que podemos realizar cada día.

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La diabetes es una enfermedad que pone en serio riesgo la salud de tu boca y te hace mucho más propenso a padecer problemas dentales ya que disminuye la capacidad de tu cuerpo de luchar contra las bacterias.

Tener altos niveles de azúcar en sangre anima a las bacterias a crecer y aumentar las probabilidades de tener enfermedad de las encías, muy relacionada con la diabetes. En su estado avanzado puede llegar a dañar el hueso que da soporte a los dientes lo que además de conllevar la eventual pérdida de dientes, mientras sí mientras no, hace muy dolorosa la labor de masticar.

El caso es que el control de la glucosa en sangre, fundamental para los diabéticos, se hace más complicado si están cursando una enfermedad periodontal (de los tejidos que rodean a los dientes, como las encías) y al contrario, una buena salud dental hace más fácil ese control por tanto no sólo tu boca se ve beneficiada de lo bien que la cuidas sino todo tu cuerpo.

También la diabetes trae como efectos adversos la llamada boca seca o xerostomía o incluso infecciones de hongos como la candidiasis bucal. La falta de humedad unida a que, de haberla, la saliva contiene unos niveles elevados de azúcar, favorece la aparición de llagas (aftas) con las molestias conocidas que ello conlleva.

Buenos hábitos para una boca sana pese a la diabetes

La cosa es clara, si no tienes la diabetes controlada tu boca se puede convertir en un doloroso campo de batalla… pero afortunadamente no tiene porque llegarse a eso.

En general, es posible mantener una boca sana y unas encías saludables si te controlas el nivel de glucosa, te cepillas y usas la seda dental a diario, visitas a tu dentista y le adviertes de que eres diabético/a (muy importante) así como de los medicamentos que tomas.

Si usas dentadura postiza y un buen día notas que ya no encaja como solía, ya estás tardando en pasarte por la consulta de tu dentista de confianza para ver por qué ocurre. Una limpieza poco adecuada de la dentadura puede que te esté causando problemas en las encías que nos convendría evitar.

Si para todos es recomendable las visitas periódicas y las limpiezas profesionales, para las personas con diabetes son casi obligatorias al menos dos visitas al año para tener bajo control y en perfecto estado su boca.

Todo lo relacionado con el tabaco y la boca es malo para todos, pero para los diabéticos lo es más, dada la debilidad natural con la que afrontan las agresiones químicas que el tabaco ocasiona una persona con diabetes debería dejar de fumar sí o sí (y una que no lo sea también, ya que estamos)

Es casi imposible que si vas a someterte a cualquier tipo de cirugía dental no te pregunten en estudio clínico previo si eres o no diabético. De todos modos recuerda siempre decirlo ya que sin un controlado estado del azúcar en sangre corres el riesgo de infecciones y retrasos en la curación de las heridas.

En resumen, podemos decir que en cuestión de salud oral todo es un poquito más serio si se tiene diabetes… pero de lo que se trata es de no tener que luchar contra ningún problema sino prevenirlo antes de que suceda. Que ser diabético no suponga más que un poco más de cuidado y atención por nuestra parte sólo depende de nosotros.

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La limpieza de los cepillos de dientes es algo que debemos tener bastante en cuenta y que sin embargo no recaemos a menudo en ella. Nos conformamos con enjuagar antes y después de cada uso, pero si no andamos con ojo, podemos encontrar un auténtico zoo entre las cerdas de nuestro cepillo que en el peor de los casos, acabe por traernos un problema.

Vamos a dar un repaso por las más importantes según la Periodontista y profesora asociada de la Universidad de Alabama, María Geisinger.

¡Anda y vete a la E. coli!

Si tu cuarto de baño tiene el lavabo y el inodoro en la misma habitación y tiras de la cadena con la tapa abierta lo más probable es que haya materia fecal en todo lo que haya alrededor en un radio de uno a dos metros… cepillo de dientes incluido.

La razón es que al tirar de la cadena se aerosoliza lo que quiera que queramos que se vaya -tú ya me entiendes- y se depositan las diminutas partículas de… eso con Escherichia coli (o E. colli)  en cualquier parte.

Cepillarte con semejante “amiguita” en el cepillo puede ponerte enfermo ya que está relacionada con enfermedades gastrointestinales. La gastroenteritis o la diarrea infecciosa son algunas de ellas.

Pero no hay que alarmarse demasiado ya que en un estudio realizado, los cepillos usados normalmente durante uno a tres meses no tenían problemas, es a partir del tercer mes cuando se empezaron a encontrar colonias de E.coli. Si te faltaban motivos para cambiar de cepillo habitualmente, ya tienes uno más :)

Una vez que se forma una colonia de bacterias son más difíciles de eliminar ya que comienzan a construir una matriz extracelular que las protege de agentes antimicrobianos que pueda tener la pasta de dientes que uses, el enjuague e incluso los antibióticos. De hecho esa es la razón de por qué no puedes tomar un antibiótico para tu enfermedad dental y curarte al instante.

Así que asegúrate de que tiras de la cadena con la tapa puesta para disminuir al máximo la aerosolización, lavarte las manos después de usar el inodoro y cambiar el cepillo cada tres meses.

Estafilococo aureus

Esta bacteria vive normalmente en tu tracto respiratorio y tu piel y con las condiciones adecuadas puede ser la causante de cosas bastante desagradables como por ejemplo la fascitis necrotizante. Esta enfermedad tiene lugar cuando la bacteria entra en contacto con la piel a través de una herida.

Es cierto que la inmensa mayoría de casos tienen lugar en personas con otros problemas de salud que las hace más débiles para luchar contra la infección de E. aureus. Pero de todos modos estoy seguro que nadie quiere este bicho en un cepillo de dientes.

Streptococcus mutans

Si te digo que es el responsable de la caries dental, entenderás que es normal que un bicho como éste pulule por tu cepillo de dientes. Es cierto que lo más normal es que ya esté en nuestra boca pero de todos modos no hay necesidad ninguna de tenerlo de un sitio a otro utilizando nuestro cepillo como transporte público.

Mantener a las bacterias y otras cosas desagradables al mínimo en nuestro cepillo de dientes debería ser tan fácil como comprar la herramienta adecuada. Los cepillos con cerdas blancas o transparentes retienen hasta un 50% menos bacterias que los coloreados, lo más probable es que sea debido a la menor porosidad en las cerdas de los primeros.
Otra recomendación es que en lugar de mangos perforados o con aplicaciones de goma se opte por el clásico y simple plástico liso de toda la vida ya que los estudios han mostrado tener menos bacterias por la simple razón de que hay menos lugares en las que ubicarse.

Restos de comida

¿Te acuerdas de lo que cenaste? vale, pues como no limpies bien el cepillo lo más probable es que todavía esté en tu cepillo de dientes a la mañana siguiente, sirviendo de comida para las bacterias que ya estaban por allí… ¡puaj!
Lo mejor para evitar tener molestos restos en el cepillo es enjuagarse con agua antes de cepillarnos y limpiar bien el cepillo tras cada uso, no te conformes con una pasada rápida por el grifo para quitar la pasta.

Lactobacillus y pseudomonas

Hay dos bacterias que se han asociado con neumonías infecciosas, sobretodo en instalaciones hospitalarias donde hay pacientes conectados a respiradores. A pesar de que la lactobacillus se considera una bacteria “buena” -de hecho a veces se usa para tratar diarreas y está tanto en alimentos como en nuestras tripas- se relaciona también con la caries.
La pseudomonas puede causar infecciones oculares si utilizas lentes de contacto y no las limpias adecuadamente.

Herpes simple tipo 1

Dejamos las bacterias para meter en la lista los virus. Sii tienes un herpes bucal debes saber que este es contagioso y puede permanecer en tu cepillo de dientes durante una semana. ¡Si ya es desaconsejable compartir cepillos de dientes con esto ya ni te digo!.
Cándida

Pasamos a un hongo responsable de infecciones y dermatitis. Las especies más comunes en la boca es la candida albicans y se conocen como la candidiasis bucal y se relaciona con tasas de caries elevadas en niños. Hay que tener cuidado con el contacto entre cepillos cuando se almacenan en el mismo lugar.

Humedad

Es una de las peores cosas que puedes tener en tu cepillo porque fomenta el crecimiento de las bacterias. De hecho, existe una rápida caída en su crecimiento pasadas 24 horas cuando el cepillo comienza a secarse. Según esto lo ideal sería tener dos cepillos de dientes para que fueran usados cada 24 horas…

Otra cosa que no deberíamos hacer es cubrir las cerdas, ya que las tapaderas no van a dejar que estas se sequen lo suficientemente rápido.

Para cualquier consulta sobre higiene dental y para la atención de tu boca y la de los tuyos puedes encontrarnos en Alcobendas. No dudes en acercarte a Avodent para una primera consulta gratuita.

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Es importante conocer los hechos que afectan a los piercings en lengua y labios para que puedas tomar una decisión informada. En el mejor de los casos, el dolor y la hinchazón serán los únicos síntomas que experimentes tras la perforación. Sin embargo, en algunos casos se pueden llegar a producir daño en los dientes, sangrados excesivos y, como consecuencia, una infección.

Los piercing en la lengua implican que te inserten una aguja en la línea media del músculo para colocar un perno o un aro y lo más normal es que se haga sin anestesia. Tras la perforación, pues lo lógico: hinchazón y dolor. Pero puede que ahí no acabe la cosa.

Posibles efectos secundarios.

Hay un riesgo de que vasos sanguíneos más grandes que los pequeños capilares sean afectados en el proceso, lo cual puede provocar un sangrado excesivo.

Aunque la hinchazón es normal y es lo que cabe esperar tras perforarse la lengua (qué menos) en algunos casos ésta puede ser los suficientemente intensa como para cerrar las vías respiratorias, lo cual puede causar problemas al respirar.

Si el acto lo realiza alguien inexperto y no lo hace como debe pueden causarse daños a los nervios de la lengua, lo que no sólo puede afectar a las sensaciones sino también a su movimiento, con lo que ello podría incidir en el habla o en el sentido del gusto.

También, obivamente, si las condiciones higiénicas no son las apropiadas se puede correr el riesgo de una infección. Recordemos que la boca es un lugar poblado por bacterias de todo tipo, buenas y malas, y que una herida abierta siempre tiene el potencial de infectarse.

En cuanto a los dientes, que es lo que nos preocupa, a largo plazo los piercing en la lengua pueden ocasionar que se astillen o fracturen debido al continuo roce del metal o del plástico contra ellos.

Y no es necesario que estos daños sean visibles para que los notes. Grietas minúsculas pueden ocasionar un dolor muy intenso y cuando menos te lo esperes un diente agrietado puede acabar fracturándose y dejando el nervio expuesto (solo la expresión “nervio expuesto” ya duele ¿eh? ;-)

En estos casos la construcción de una corona artificial sobre el diente dañado es la única forma de salvarlo.

Las encías y las mejillas también pueden sufrir y pueden ocasionarse lesiones en algunos casos.

Los piercing en los labios curan relativamente más rápido que los anteriores, aunque también deben extremarse las precauciones durante este periodo ya que comidas, humo o líquidos pueden aumentar el riesgo de infección.

Los retenedores de estos piercings pueden dañar las encías y los dientes adyacentes. Lo cual puede provocar que en ocasiones, se deban realizar injertos de tejido para reparar un área afectada.

Tal y como sucede con los de la lengua, también pueden verse afectados nervios con este tipo de perforaciones, lo cual puede modificar desde el gesto de la cara a la capacidad de sentir en esa zona.

Si pese a todo, decides llevar a cabo una perforación lingual o labial es más que recomendable que periódicamente (cada seis meses por ejemplo) acudas a la consulta de tu dentista de confianza para una revisión general y particularmente de las zonas que el piercing toca. De esa manera cualquier lesión en potencia podrá ser frenada a tiempo evitando futuras complicaciones.

Para esta y otras consultas no dudes en ponerte en contacto con Avodent. Tu clínica dental de confianza en Alcobendas y alrededores, donde estaremos encantados de atender cualquier duda sobre la salud de tus dientes y la de los tuyos.

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El número de pacientes con edad avanzada en las consultas dentales ha ido aumentando lógicamente al aumentar la edad media de la población en los últimos años. Al mismo tiempo se da el caso de que las personas mayores están manteniendo sus dientes naturales cada vez más tiempo y, por tanto, el número de ellos que llevan dentaduras postizas es paulatinamente inferior.

Un dentista debe tener en cuenta la edad de su paciente y conocer que en algunos de estos casos, nos enfrentamos a situaciones de movilidad reducida o pérdida de la destreza necesaria para una correcta rutina de higiene dental.

Así mismo, las condiciones médicas y los tratamientos a los que pueda estar sometida la persona también son un importante factor a tener en consideración para según qué atenciones dentales.

Puede que las personas mayores no estén al corriente de las actuales técnicas dentales e incluso que ni siquiera busquen solución a problemas dentales como dolor de dientes, encías sangrantes o dentaduras postizas que no se ajustan como deberían, pero créeme que ES importante.

Hoy en día hay muchas técnicas dentales disponibles para hacer lo que antes era incómodo y largo, algo mucho más llevadero y breve en el tiempo.

Hay que tener en cuenta que la salud de la boca es algo fundamental en la salud general del cuerpo así que, si ya de por sí es recomendable la visita periódica al dentista de confianza, en pacientes con edad avanzada es mucho más que una simple recomendación, casi es obligatorio.

Lo mismo ocurre con las recomendaciones en cuestión de salud oral. ¿Por qué? Pues entre otras cosas porque las caries son más probables en personas mayores, así que el cepillado, el enjuague bucal y la seda dental son, si cabe, aún más necesarios conforme se van cumpliendo años.

¿Qué hay que tener en cuenta?

En el caso de que se esté sometido a ciertas medicaciones puede ocurrir que el flujo de saliva se vea reducido. Es el caso de tratamientos con antihistamínicos, diuréticos o analgésicos, por citar algunos.

En estos casos masticar chicle o algún caramelo sin azúcar suelen ser buenos métodos para estimular el flujo de saliva. Hay que tener en cuenta que si no se tiene saliva suficiente para eliminar los restos de comida y ácidos de los dientes, la boca seca puede ser una causa de caries.

Puede ser que algunos alimentos pierdan el encanto de antaño ya que el gusto también se va resintiendo con los años. A ello también puede contribuir algunas enfermedades, medicaciones y dentaduras postizas que acaben afectando a las papilas gustativas. Si ese es el caso, se debe de consultar con el dentista de confianza.

Otra razón más para visitar al dentista es el paulatino oscurecimiento de los dientes a medida que envejecemos. Por lo general esto se debe a que la velocidad con la que se crea la placa aumenta, así que también deben aumentar las visitas al profesional para evitar que se acumule y lograr así mantener la blancura natural.

En Avodent, tu clínica dental en Alcobendas, nuestros visitantes disfrutan de un trato personal y cercano, poniéndolos en el centro de todos nuestros cuidados. No tratamos con bocas, tratamos con personas. :-) ¿Vienes a conocernos?

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Uno de cada ocho adultos sufre de molestias dentales relacionadas con su sensibilidad. En este artículo damos algunos consejos para lidiar con el dolor que ello puede provocar.

Si la idea de tomar un café calentito o un polo de limón te da repeluco, no estás ni solo ni sola. Efectivamente un de cada ocho adultos sufren por la sensibilidad de sus dientes y en el caso de las mujeres es aún más frecuente que en los hombres.

Para llegar a la raíz del problema se realizó el año pasado un estudio en Estados Unidos recopilando datos de casi ochocientas personas, de los que, además de los ya mencionados, se dedujo que los participantes que llevaban a cabo prácticas caseras de blanqueamiento dental o tenían las encías retraídas eran más propensos a la sensibilidad dental.

Los dientes se vuelven sensibles a las temperaturas normalmente por una debilidad del esmalte que los recubre, lo cual deja al descubierto los tubículos que llegan hasta el nervio del interior del diente.

Hay muchas causas que pueden provocar la pérdida del esmalte pero en cambio hay simples formas de revertir los efectos. Vemos algunas:

  • Utilizar las herramientas adecuadas: Asegúrate de que las cerdas de tu cepillo son de la blandura adecuada. Los cepillos con cerdas demasiado duras pueden contribuir a que las encías se retraigan. Además, para una protección adicional es aconsejable utilizar los conocidos dentífricos específicos para estos síntomas y enjuagues bucales con fluoruro de estaño.  Sus fórmulas específicas bloquean los tubículos del diente que conectan con el nervio, reduciendo así el dolor.
  • Perfeccionar la técnica de cepillado: Es algo tan rutinario que no reparamos en ello, ponemos el piloto automático y venga, a cepillarse los dientes. Sin embargo si lo hacemos de forma incorrecta con la típica pasada larga podemos estar favoreciendo la retracción gingival. Es mejor mantener el cepillo en un ángulo de 45% respecto al diente y cepillarlo de forma circular. Tampoco hay que presionar demasiado porque podemos dañar la superficie del diente y dejar expuestos sus partes sensibles.

Para saber si te estás pasando de intensidad sólo has de mirar las cerdas de tu cepillo, si están desordenadas es hora de aflojar… y también de comprar un nuevo cepillo ;-)

  • Enjuagar con agua tibia: Los dientes sensibles pueden irritarse si te enjuagas con agua fría. Prueba con agua templada (no caliente) . No va a mejorar tu sensibilidad pero al menos hará que tu sensación se mucho más llevadera que con el agua fría.
  • Evita las comidas y bebidas ácidas: Como hemos dicho, el esmalte es el responsable de protegernos de las temperaturas de los alimentos y bebidas, si nos dedicamos a debilitarlo con alimentos ácidos no ayudaremos a mejorar nuestra situación sino todo lo contrario.
  • Consulta a tu dentista sobre la posibilidad de que te aplique un barniz fluorado. Este tratamiento no es para que lo hagas en tu casa sino que debe ser un profesional el que lo aplique ya que requiere una serie de procedimientos específicos.

Para más consejos e indicaciones a tener en cuenta sobre la hipersensibilidad, en Alcobendas y alrededores nos puedes encontrar a tu disposición en Avodent, donde sin duda encontrarás a tu dentista de confianza. ¿Quedamos? ;)

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Esta cuestión surge de vez en cuando acudimos al higienista dental y vemos cómo utiliza unos instrumentos especiales para limpiar el implante que no son iguales a los utilizados para los dientes naturales.

Para decirlo en pocas palabras hay dos razones principales de por qué es así:
la primera es que la forma en que uno y otro tipo de elemento está unido al hueso es diferente , la segunda es que los materiales que componen los implantes son muy diferentes a los que forman un diente natural.

Los implantes dentales reemplazan la raíz del diente, mientras que las coronas, puentes o dentaduras se unen a estos. Entre ambos hay a menudo una pieza intermedia llamada pilar. El éxito de todo el sistema esta basado en el encaje del implante con el hueso (la llamada osteointegración) gracias al titanio del que está hecho, material totalmente biocompatible.

Un diente natural está unido al hueco del hueso que le da soporte por el ligamento periodontal, que se compone de pequeñas fibras que se anclan por un lado a la raiz del diente y por otro al hueso. Cuando ya no hay hueso, estas fibras lo que hacen es fijar el diente a la encía.

Pero un implante no tiene este tipo de fijación. No hay ligamento periodontal que valga, lo cual hace que los implantes sean más resistentes a las infecciones…de entrada.

De todos modos, dicho esto, hay que afirmar rotundamente que la limpieza de las coronas e implantes es tan importante como la de los dientes naturales ya que ambos dependen de la salud de los tejidos que los rodean.

La placa bacteriana se posa sobre las coronas lo mismo que sobre los dientes naturales y debe ser quitada de forma diaria con el cepillado. Sin esa desaparición continua y periódica, en los implantes se puede desarrollar una infección conocida como periimplantitis (normalmente precedida de una mucositis) que acabe con la pérdida de esa sujeción que la encía que rodea al implante proporciona.

A diferencia de la piorrea o inflamación de las encías, la periimplantitis puede ser bastante más dañina que su equivalente en los dientes naturales, progresando con rapidez y pudiendo llegar a la pérdida de la osteointegración lograda, puede acabar finalmente con la pérdida del implante. Un desastre, vaya.

El higienista dental tiene por tanto un importantísimo papel en mantener los implantes libres de gérmenes y posibles infecciones. Hay muchos factores que tener en cuenta a la hora de elegir los instrumentos necesarios para una limpieza profesional. Entre ellos podemos citar la naturaleza de los desechos (es decir si son blandos o duros), la localización de dichos depósitos, el tipo de superficie en la que se acumulan y la dureza con que están adheridas a la misma.

Las herramientas más adecuadas.

El o la higienista debe por tanto seleccionar la herramienta más adecuada para no dañar la corona, el pilar o el propio implante. Mantener totalmente pulidas y suaves las superficies del pilar y la corona resulta fundamental. Si están rayadas pueden almacenar ahí bacterias.

Por eso el instrumental que se usa para los implantes por parte de los higienistas (las típicas curetas, por ejemplo) están la mayoría hechos de plásticos y resinas. El diente natural no se raya de la misma forma y por eso en ellos sí se utilizan instrumentos de metal.

Además también existe instrumental ultrasónico que tiene fundas de nylon o plástico para minimizar el daño al implante. Limpian gracias a vibraciones de alta frecuencia, las cuales pueden ser necesarias cuando hay grandes cantidades de residuos acumulados. Se utilizan con baja intensidad y mucha irrigación bien con agua o en algunos casos con soluciones antibacterianas.

Gracias a un adecuado cuidado y mantenimiento, los implantes tienen una tasa de éxito en largo plazo de más del 95%. En Avodent, tu clínica dental en Alcobendas y alrededores, contamos con un equipo de profesionales expertos en la colocación y posterior cuidado de tus implantes. No dudes en ponerte en contacto con nosotros para cualquier duda sobre ellos o su cuidado.

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Qué gran verdad es esa de que eres lo que comes. Pero, si hablamos de los dientes y concretamente de su salud, habría que variar un poco el dicho por “eres lo que masticas”. En un post anterior ya tratamos de forma general los hábitos alimenticios generales que contribuían a una boca sana, pero descendimos muy poco y no concretamos demasiado. Hoy vamos a citar 10 alimentos que, sin saberlo, actúan como aliados nuestros en la lucha contra la placa, la desmineralización y el refuerzo de nuestros dientes. Existen ciertos alimentos de forma natural limpian, dan brillo y nos defienden contra las bacterias que pueden causar daños en nuestros dientes y encías. Como ya señalamos, la mayoría de las personas está convencida de que tener una sonrisa limpia y sana es importante no sólo en el ámbito social sino también en el profesional. Así que hoy nos vamos detener un poco en esos alimentos que tienen ese plus de beneficio para nuestra sonrisa señalando algunos de ellos: La piña puede ayudar en el blanqueamiento. Hay estudios que indican que la bromelina de la piña actúa como un “quitamanchas natural” (aparte de ser útil para un montón más de cosas que puedes ver aquí)  y también contribuye a luchar contra la placa bacteriana. El jengibre tiene efectos anti-inflamatorios que pueden ser buenos para los tejidos blandos de la boca como las encías y contribuir a disminuir el riesgo de cualquier dolencia de éstas. Las zanahorias contienen vitamina A, la cual se necesita para tener un saludable esmalte dental. Si las consumes crudas estimularás la secreción de saliva que es el limpiador natural de tu boca. De hecho masticar cualquier vegetal crujiente (como el apio, por ejemplo) tiene el potencial de limpiar tus dientes de forma natural -pero hay que seguir con el cepillado, a ver si ahora nos vamos a cambiar los cepillos por un manojo de verduras ;-) – La albahaca es un antibiótico natural que actúa reduciendo las bacterias en la boca. Gracias a varios de sus aceites esenciales y distintos tipos de ácidos inhibe el crecimiento bacteriano en tu boca. El queso es rico en proteínas, calcio y fósforo, todo lo cual ayuda contra la guerra química constante que tiene lugar en tu boca contra los ácidos que producen las bacterias. Además, tanto el calcio como el fósforo contribuyen a remineralizar tus dientes. Las semillas de sésamo también contribuyen a luchar contra la placa dental, lo mismo que masticar nueces, además del calcio que ya de por sí tienen. Las setas shitake tienen un compuesto polisacárido llamado lentinan que a parte de sus propiedades anticancerígenas, también inhibe el crecimiento de bacterias. Las cebollas y el ajo también contienen compuestos sulfurosos que también les sientan fatal a las bacterias que causan caries… siempre que se consuman crudas, ya que cocinadas pierden estas características. El salmón es una buena fuente de calcio y vitamina D, otro nutriente necesario para la salud de huesos y dientes. El brécol contiene hierro que ayuda a formar una película resistente al ácido en nuestro esmalte. Sin duda son buenos aliados en la salud bucal pero recuerda que el cepillado y el cuidado diario son fundamentales para ella así como las revisiones periódicas con tu dentista de confianza. Para estar tranquilo con tu boca, en Alcobendas y alrededores visítanos en Avodent donde nuestro equipo integral de especialistas están a tu servicio para todo lo que tú, tu boca y la de los tuyos podáis necesitar.

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Lo primero que debemos afirmar es que el mal aliento o halitosis no es una enfermedad. Si acaso, puede llegar a ser síntoma de otra dolencia pero en sí misma no pasa de ser simplemente una situación desagradable.

No obstante, la halitosis es especialmente embarazosa ya que son los demás los que deben advertir del desagradable olor de la boca de quien la padece. Efectivamente, no podemos oler nuestro propio aliento (eso de ponerse la mano delante de la boca exhalando sirve de poco, la verdad) así que debemos esperar a que alguien cercano nos advierta.

De hecho lo más normal es que sea “muy, muy cercano” ya que tampoco socialmente está bien visto informar a alguien con quien no tenemos mucha confianza de que le huele el aliento así, sin más.

Lo más normal: El “aliento mañanero”

Es algo que nos pasa a todos, con más o menos intensidad y que no tiene nada que ver con problema de salud alguno. Lo que ocurre es que la saliva, que de forma habitual durante el día enjuaga y lava nuestra boca arrastrando con ella comida y olores, disminuye en su flujo durante la noche mientras dormimos.

Con la disminución de líquido la boca comienza a secarse y las células muertas se pegan a la lengua y al interior de las mejillas. Todas las bacterias que tenemos en la boca comienzan a utilizar estas células como comida y en el proceso expelen compuestos que provocan el tan habitual aliento mañanero. :-D

Pero hay otras causas que también pueden influir como por ejemplo:

  • Una higiene dental deficiente. No sólo por poco frecuente sino también porque se haga de forma inadecuada, puede dejar partículas que se descompongan en la boca.
  • Infecciones de las encías o todas aquellas que tengan que ver con el periodonto.
  • Infecciones del tracto respiratorio: de garganta, de senos nasales, de pulmón…
  • Comida y otras causas externas: café, tabaco, ajo, cebollas…
  • Boca seca que puede ser causado por problemas en las glándulas salivares, por medicación o simplemente por respirar por la boca.
  • Enfermedades físicas o psíquicas (diabetes, sinusitis, reflujo intestinal, pseudohalitosis…)

¿Se puede consultar por la halitosis a tu dentista de confianza?

Pues claro. Durante una consulta normal tu dentista puede advertir el problema e investigar en tu historial médico para descubrir las posibles causas que puedan estar provocando el mal aliento o la boca seca que lo causa.

Lo más normal es que también haya preguntas sobre la dieta, hábitos (tabaco) o cualquier otros síntomas incluidos cuándo se notó el mal aliento y por quién.

También será de lo más normal un exámen de dientes, encías, tejido bucal y glándulas salivares así como una comparación del olor dependiendo de si el aire sale por la nariz o por la boca.

Acabado el examen tu dentista puede aconsejarte acudir a tu médico de familia para que indaguen en la causa que provoca el mal aliento si sospecha que puede deberse a una dolencia de otro tipo o recomendarte la especialidad odontológica adecuada (periodoncia, por ejemplo) para el caso de que la probable razón del mal aliento sea exclusivamente bucal.

En todo caso y quitando las razones obvias que el sentido común dicta que provocan mal aliento, no está demás que acudas a tu dentista de confianza si tienes dudas de qué lo está causando pese a tener una higiene y dieta normales.

Como ya sabes, en Alcobendas y alrededores tu dentista de confianza lo tienes en Avodent, donde estaremos encantados de atenderte y responder todas tus dudas.

En este breve post daremos 10 claves para conocer la caries a fondo y despejar las dudas más frecuentes de esta dolencia tan común. Tanto en mayores como en niños.

Qué es la caries.

La caries es una infección del diente provocada por las bacterias y microbios que se encuentran en los dientes. En cualquier época de la vida puede surgirnos una caries pero es cierto que en la infancia es donde tiene mayor índice de casos, convirtiéndose de hecho en la enfermedad crónica infantil más común.

Cómo se produce

Los azúcares que contienen los alimentos que ingerimos son también alimento para nuestra placa bacteriana que los metaboliza y transforma en ácido, en una cantidad suficiente como para que el esmalte que cubre nuestros dientes se vea afectado.

Si a esto añadimos otra serie de factores como dientes genéticamente susceptibles al ataque, tiempo de exposición de los dientes a estas sustancias y (fundamental) la calidad de la higiene bucal, estamos hablando de un “paraíso bacteriano” en el que los ácidos acabarán por disolver el esmalte dental.

Una vez abierta la brecha, los agentes patógenos se encargan de horadar hacia la dentina, un entorno mucho más blando y en el que se encuentran mucho más cómodos.

Nuestros dientes están siempre siendo atacados.

Tras una comida con azúcares de por medio (que viene siendo casi todas en una dieta normal) comienza un ataque ácido que desmineraliza nuestros dientes haciendo que se liberen iones de calcio y fosfato que quedan en la saliva. De todos modos la saliva, si el pH de nuestra boca vuelve a niveles superiores a 5.5, podrá remineralizar el esmalte dañado.

Pero si se mantienen los niveles ácidos en nuestra boca (por debajo de 5.5 de pH) por tiempo prolongado, lo más probable es que acabe ocasionándose una caries que necesite una reparación por el dentista de confianza.

El embarazo no provoca caries.

Así es. No se ha podido establecer aún una relación directa con la pérdida de calcio en los dientes.

Pero sería absurdo negar la evidencia y hay que reconocer que sí existe un mayor riesgo a padecer caries, sin embargo no por cuestiones de descalcificación sino más en relación con posibles cambios en los hábitos de higiene bucal, mayor ingesta de alimentos poco aconsejables para la caries, más frecuencia de vómitos y reflujos ácidos que debilitarían el esmalte y cambios tanto en la secreción como en la composición de la saliva.

Cómo sé si esto es caries

La caries no es algo que podamos determinar con seguridad desde casa. Debe ser el dentista de confianza el que determine si lo es o no.

No obstante, una caries no sale en una noche, es un proceso que lleva tiempo y hay algunos signos que pueden advertirnos de su presencia. La primera señal es la aparición de un cambio de color en la pieza dental que se torna más mate y blanquecina. Más tarde se empieza a notar como un borde de un tono de pardo a negro en la zona infectada y por último aparece en todo su “esplendor” haciéndose visible la cavidad en el esmalte.

Donde suelen aparecer con más frecuencia.

En los dientes que tienen mayor capacidad para retener comida, como los molares. De todos modos cualquier resto de comida en cualquier pieza dental es susceptible de comenzar el proceso.

¿Duele mucho?

Al principio nada, a no ser que llegue al tejido blando del diente (la dentina) en cuyo caso la temperatura por baja o por alta de lo que se tome puede llegar a doler. Si la cosa va a más, la infección puede llegar al nervio y entonces sí. Duele.

¿De dónde salen los microbios que la provocan?

Lo cierto es que al nacer nuestra boca está limpia de gérmenes, pero poco a poco va siendo ocupada por nuestro “micro-zoológico” personal.

Es indiferente si se tiene caries o no, los gérmenes que la provocan (sobretodo el maldito streptococcus mutans) aparecerán tarde o temprano en nuestra boca y es nuestra responsabilidad mantenerlos a raya si queremos evitar tener una o varias caries.

¿Desde cuándo puede aparecer?

Desde el primer diente del bebé. Si hay diente, hay posibilidad de caries. Los odontopediatras recomiendan empezar con la limpieza bucal de los dientecitos con una pequeña gasa húmeda.

¿La caries en un diente de leche afecta al definitivo?

Si la infección llega a la raíz, puede generar pus que acabe afectando al definitivo. A veces estos dientes no salen como debieran por las lesiones que tuvo el diente de leche en su día. Por ello desde la Sociedad Española de Odontopediatría se afirma que “es un grave error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado”.

Para conocer más sobre la importancia de una boca bien cuidada no dudes en pasarte por Avodent, en Alcobendas, donde nuestros especialistas en prevención y odontología infantil te asesorarán adecuadamente sobre lo que necesites. La primera consulta es gratuita.

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El cepillado diario es algo que tenemos tan automatizado y metido en nuestra rutina diaria (o debería) que prácticamente nunca nos ponemos a pensar en él. Sin embargo, hacerlo de la forma adecuada es una parte fundamental en nuestra salud bucal, previniendo la aparición de caries y enfermedades relacionadas con las encías.

1º No elegir la herramienta adecuada.

Sin duda un adecuado cepillo de dientes es fundamental. Piensa en el tamaño de tu boca. Si tienes que hacer algún tipo de esfuerzo abriéndola para que el cepillo entre bien, puede que sea demasiado grande para ti. Es de lógica que cuanto más cómodo te resulte más probable sea que lo uses con frecuencia. También deberías tener en cuenta las cerdas ya que existen varios tipos de dureza. Por lo general se desaconsejan los más duros ya que puedes dañar con ellos los tejidos blandos de tu boca. ¿Eléctrico o manual? Pues es cuestión de gustos, como ya tratamos en un post anterior ¡lo importante es que te cepilles! La constancia es mucho mejor herramienta que el cepillo con la que la practiques. Dicho esto es evidente que los eléctricos pueden ir mejor si tienes algún problema de huesos, músculos o ligamentos en tus manos, brazos u hombros.

2º No emplear suficiente tiempo.

¿Cuántas veces al día te cepillas los dientes? Lo aconsejable es dos o tres veces al día (mejor tres que dos, pero la vida diaria se impone y la mayoría de las veces es complicado). ¿Cuánto tiempo? Pues como mínimo dos minutos. La mayoría de la gente se queda corta en esta cuestión. Como consejo puedes dividir tu boca en cuatro secciones y emplear en cada una alrededor de 30 segundos. Algunos cepillos eléctricos tienen temporizadores que pueden ayudarte en un perfecto cronometrado.

3º Pasarse de tiempo

Cepillarse los dientes más de tres veces al día puede ser tan perjudicial como no hacerlo ya que con tanto paso del cepillo por nuestro esmalte y encías al final corremos el riesgo de acabar dañándolos, logrando justamente lo que queríamos evitar.

4º Hacerlo de cualquier forma.

Las pasadas largas de forma horizontal por toda la fila de dientes pueden dañar las encías. Hay que sostener el cepillo en un ángulo de 45º respecto de éstas y hacer un movimiento de arriba a abajo, usando cepilladas cortas. No sólo importa lo que se ve, sino también lo que no se ve, es decir, el cepillado comprende la parte interna y externa de los dientes, las muelas del fondo y la lengua. Piensa que allá donde no llegues la placa tendrá la oportunidad de asentarse y provocar futuros problemas (bueno en la lengua, no)

5º Aburrirse

Te parecerá una tontería pero al ser algo rutinario, ponemos el piloto automático mental y casi no nos damos cuenta de qué estamos haciendo. Empezamos siempre por el mismo sitio y acabamos por el mismo sitio. Esto hace que la parte que normalmente limpiamos en último lugar nos coja ya un poco aburridos y con ganas de acabar, con lo que no queda nunca igual de bien que la primera con la que empezamos. Para ello cambia el lugar de comienzo de tu cepillado de vez en cuando.

6º No acertar con la pasta de dientes.

Hay que tener en cuenta que los productos blanqueantes o que controlan el sarro pueden ser muy duros para los dientes si se usan de forma muy frecuente. Para evitarlo puedes alternar con la clásica pasta con flúor de toda la vida y la blanqueante a fin de no exponer de forma tan continua el esmalte a procesos demasiado abrasivos.

7º No controlar la acidez

No se trata de que nos convirtamos en químicos ahora, pero si tomas cosas ácidas del tipo de bebidas energéticas, sodas, zumos, etc. estás atacando el esmalte de tus dientes. No pasa nada (si son consumidas de forma normal) porque la saliva está saturada de iones de calcio y fósforo que reparan el eventual daño. Pero para que eso pase hay que dejar al menos media hora para que suceda y no lavarse los dientes inmediatamente después, ya que lo que haremos será atacar con el cepillo un esmalte que está en proceso de restauración y lo fastidiaremos aún más.

8º No enjuagar el cepillo tras el cepillado.

Casi todos lo hacemos pero es más importante de lo que parece. Los gérmenes de la boca y los dientes pueden permanecer en él y además la pasta de dientes sobrante endurece las cerdas. Lo mejor es enjuagar y ponerlo a secar al aire, evitando que se mantenga húmedo durante mucho tiempo.

9º No mantenerlo alejado de otros cepillos.

Aunque higiénicamente el baño no es el lugar más limpio de la casa, la verdad es que todos guardamos allí nuestros cepillos de dientes. Al menos, si somos varios en casa, evitemos que los cepillos se toquen entre sí. Coloquémoslos en sitios donde se sequen de manera natural y no los dejemos sobre la loza de cualquier modo para que pillen vete tú a saber qué. Si viajas usa una cubierta que permita que entre aire para que no se mantenga húmedo mucho tiempo.

10º No cambiarlo a tiempo

Cada 3 o 4 meses deberíamos de cambiar de cepillo de dientes. Una buena forma de control de lo necesario del cambio la tenemos en las cerdas, si éstas empiezan a perder flexibilidad y la forma ya no es la que debiera, es el momento de cambiar. Por último recuerda que te estás cepillando los dientes, no quitando un guiso quemado de una olla. La placa sale con un cepillado suave sin forzar las cerdas contra los dientes. El sarro que notes y veas que no puedes eliminar debe quitarlo tu dentista de confianza. En Alcobendas y alrededores tu dentista de confianza lo tienes en Avodent. Pásate un día y nos conoces, estaremos encantados de atenderte en cualquier consulta sobre tu higiene dental.

Hoy vamos a tratar de prevención desde el punto de vista de lo que NO hay que hacer. Se trata de una lista de acciones que hacemos en muchos casos sin darnos cuenta y que pueden ser perjudiciales para nuestros sufridos dientes, que no sólo tienen que soportar la guerra química a que los sometemos diariamente al alimentarnos sino que tienen que aguantar nuestras manías.

Mascar hielo

Vale, puede parecer que es natural como el agua (de hecho, es agua), no tiene azúcar, así que no pasa nada. Sin embargo mascar cubitos de hielo puede mellar o incluso romper tus dientes. Este mascar por mascar, sin pies ni cabeza, irrita el tejido blando interno del diente por lo que al final te puedes encontrar con un buen dolor de dientes.

Biberones al acostarse

Ya lo tratamos en un post anterior. Dar un biberón a la hora de irse a la cama de zumo o leche puede causar caries del biberón. El peque puede acostumbrarse a quedarse dormido con el biberón en la boca con lo que el contacto con el dulce contenido se mantiene durante largo tiempo.

Piercing en la lengua

Sí, muy chulos y tal, pero morder el metal te puede partir un diente, así de claro. Lo mismo ocurre con los que se ponen en los labios. Cuando el metal entra en contacto con la encía, puede dañarla de tal manera que se llegue incluso a perder el diente. Todo lo anterior sin entrar en el aumento de bacterias en tu boca que un piercing va a generar.

Rechinar de dientes (bruxismo)

Poco a poco este hábito, en buena medida involuntario, puede llevar al desgaste prematuro de las piezas dentales. Una consulta al dentista para que revise el problema y una férula de descarga pueden ayudar a evitar el daño dental. Aunque la causa (estress, ansiedad, etc.) y síntomas puedan permanecer y deban ser tratados adecuadamente.

Atracones de comida

A menudo implica cantidades excesivas de cosas dulces. Lo cual ya es malo. Pero si además hablamos de bulimia nerviosa, apaga y vámonos. Los vómitos auto-provocados contienen ácidos estomacales muy fuertes que erosionan los dientes, dejándolos para el arrastre, sin mencionar el mal aliento. Aunque, realmente, los problemas dentales, aún siendo importantes, son secundarios en una patología tan compleja y seria como esta.

Gominolas y pastillas de toffee

Todos los dulces son malos para nuestros dientes ya que favorecen la aparición de caries. Pero hay dulces y dulces. Las gominolas son quizá de los peores porque se quedan pegadas a los dientes, manteniendo en ellos su carga de azúcar y con ello el ácido resultante durante horas. Si no puedes pasar sin gominolas lo mejor es que las incorpores junto a otro tipo de alimentos antes de comerlas solas.

Refrescos

Un clásico entre lo que no hay que tomar si quieres evitar la caries. El contenido en azúcares varía dependiendo de la marca o el país, pero no sólo es el dulzor lo que pone en peligro nuestros dientes sino que también contiene ácido fosfórico y cítrico que se suman a la fiesta del ácido que ya crean solitas nuestras bacterias con el azúcar que les damos.

Abrir cosas con los dientes

Botellas, sobrecitos de ketchup, sobres y un largo etcétera puede que sean objeto de una herramienta tan a mano como puedan ser tus dientes. Pero hacerlo puede hacer que se astillen o rompan. Pista: los dientes son para comer. ;)

Morder lápices y bolígrafos

Igual que con el hielo, es un potencial motivo de fastidiarte los dientes de la manera más vergonzante cuando tengas que explicarlo delante de alguien. Un chicle sin azúcar tiene el mismo efecto para rebajar la ansiedad de los estudios o del examen y además contribuye a la secreción de saliva, lo cual fortalece y remineraliza tus dientes.

Café, vino tinto y tabaco

Son las típicas manchas de esmalte que provocan acudir a un tratamiento de blanqueamiento dental. El tabaco, además, puede provocar enfermedades en las encías, cáncer de boca, labio o lengua. Es como para pensárselo ¿no crees?

Esperamos que no te sientas identificad@ con ninguna de ellas y si es así…bueno, si estás en Alcobendas, en Avodent tenemos precios económicos para solventar cualquier desaguisado :-P. No, en serio, sea lo que sea, estamos para ayudarte y acompañarte en el proceso de conseguir la mejor de tus sonrisas. ¡No dudes en pasarte por nuestra clínica!

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Cuando hablamos de prevención de las caries y, en general, de mantener una buena salud bucal lo que comes y cuántas veces lo comas son factores fundamentales a tener en cuenta.

Los cambios en tu boca se producen desde el minuto uno tras haber comido cierto tipo de alimentos. Las bacterias de la boca convierten los azúcares y carbohidratos de los alimentos que tomas en ácido y es este ácido el que empieza a atacar el esmalte dental, iniciando así el proceso de formación de caries.

Cuanto más a menudo picotees o comas algo, más frecuentemente estás exponiendo tus dientes al ciclo de la caries.

Alimentos y bebidas saludables para nuestros dientes

Entro los alimentos más saludables para tu boca se incluyen el queso, pollo u otras carnes, nueces o la leche. Estos alimentos son considerados aptos para proteger la capa de esmalte de tus dientes ya que proporcionan el calcio y fósforo necesario para remineralizarlos (proceso natural por el que un diente “repara” su esmalte tras ser atacado por ácido).

Otros tipos de alimentos como las frutas del tipo de las manzanas o peras y las verduras tienen un alto contenido en agua, por lo que, pese a ser dulces, tienen diluido su contenido de azúcares y estimulan la producción de saliva, lo cual sirve tanto para retirar partículas de comida como para reducir el impacto del ácido al diluirlo.

Lo que convendría evitar.

Los alimentos ácidos tales como los cítricos, tomates, encurtidos en vinagre, etc. hay que intentar evitar tomarlos en solitario y siempre, a ser posible, en combinación con otros que sirvan para mitigar el impacto ácido sobre nuestro esmalte.

Elecciones poco afortunadas son, seguro que no te sorprende, todo tipo de dulces y caramelos, patatas fritas, pan, plátanos, uvas pasas y otras frutos secos (salvo las nueces que ya hemos señalado), etc. El motivo es evidente, este tipo de alimentos son una fuente de energía para las bacterias.

Bebidas: Qué y cómo, importan más que cuánto.

Respecto de las bebidas, la mejor elección es el agua, la leche o el té (sin azúcar). Sería recomendable limitar el consumo de bebidas azucaradas, bien diluido en ellas o añadido directamente (café o té). Pero sobretodo, hay que tener en cuenta el tiempo de exposición de los dientes a las bebidas.

El ejemplo más claro puedes tenerlo en esos vasos de refresco gigantes de los cines. El hecho de dar sorbitos a lo largo de toda la película hace que, acabemos o no el refresco, la exposición de nuestro esmalte al azúcar de la bebida es constante, pudiendo al final ser más perjudicial medio vaso a sorbitos durante dos horas que un vaso entero bebido del tirón.

La prevención y el conocimiento de lo que conviene y no conviene a nuestros dientes es muy importante para evitar problemas futuros de desagradables consecuencias. En Alcobendas, municipio donde Avodent tiene su sede, realizamos visitas a los colegios de la zona para impartir consejos y buenas prácticas para el cuidado de nuestra boca desde la infancia.

Nuestro departamento de Prevención realiza una estupenda labor de asesoramiento y cuidado de tu boca para que evites problemas en el futuro. ¿Por qué no te pasas y hablamos? La primera visita es gratuita ;-)