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Muchos pacientes acuden asustados a nuestra consulta con una pregunta: se me mueve un diente, ¿terminará por caerse? ¿Qué debo hacer?

El miedo a perder una pieza dental genera ansiedad y preocupación. No obstante, hay que aclarar que, si se acude a tiempo y se efectúa el tratamiento adecuado, se puede salvar el diente.

El movimiento de las piezas dentales

Los dientes no están anclados a la mandíbula con cemento. Cada pieza se une al hueso mediante un pequeño ligamento denominado periodontal. Esto implica que la sujeción a la encía no es tan firme como algunos piensan.

Como los dientes no están soldados al hueso, los odontólogos podemos forzar el movimiento de los mismos para realinearlos con una ortodoncia. Esto significa que los dientes sanos pueden tener algo de movimiento, casi imperceptible.

Así que no te preocupes: aunque el diente se mueva, mientras no exista perdida de inserción en el hueso no hay problema ni peligro de caída. Otra cosa es si se ha producido una pérdida de inserción en el hueso. En este caso el riesgo aumenta mucho.

Lo verdaderamente preocupante es un movimiento inusual, más exagerado. Seguro que al notar que se te mueve un diente te ha venido a la mente el recuerdo de cuando eras pequeño y los dientes de leche bailaban en las encías.

Aquella sensación era incómoda, pero todo el mundo te aseguraba que, al caerse los dientes de leche, tarde o temprano te saldrían unos nuevos dientes que serían los definitivos.

Siendo adulto la situación cambia, ya que los dientes definitivos no vuelven a salir cuando se caen.

¿Por qué se mueven los dientes?

Vamos a ver los principales motivos por los que se mueven los dientes con peligro de caída:

1. Periodontitis o piorrea

Es la principal causa de movimiento anormal de las piezas dentales. La infección causada por la periodontitis ataca los tejidos de soporte de los dientes, destruyéndolos poco a poco.

En varias ocasiones he explicado que la primera fase de la enfermedad periodontal es la gingivitis, una inflamación y enrojecimiento de las encías que suele ir acompañada de sangrado durante el cepillado. De no atajarse en ese momento, la gingivitis termina derivando en periodontitis.

En las fases más avanzadas de la periodontitis la infección invade el ligamento periodontal y lo va destruyendo provocando un movimiento de la pieza afectada. Si la infección fulmina el tejido de soporte, el diente termina por caerse.

¿De qué forma se puede evitar que se caiga un diente flojo? Con la prevención.

Esto significa que a la primera señal de alarma y aunque no exista dolor ni dientes que se mueven, es conveniente que acudas al dentista para atajar la infección antes de que sea demasiado tarde.

2. Traumatismo o golpe en un diente

Otra de las causas de movimiento de alguna pieza dental puede venir provocada por un traumatismo o un golpe fuerte. Debido a un impacto, los dientes pueden sufrir distintas lesiones:

  • Rotura parcial de un diente.
  • Astillado del diente.
  • Movimiento del diente por daños en el ligamento.
  • Fractura total del diente.
  • El diente se sale completamente de la boca.

Después de sufrir un traumatismo es necesario acudir a un odontólogo, que estudiará la lesión en concreto y decidirá cuál es el mejor tratamiento posible para evitar el dolor y la pérdida del diente o iniciará el proceso de reconstrucción si la fractura es parcial.

3. Procesos infecciosos originados por caries

La caries se produce por un proceso infeccioso que va socavando la estructura interna de una pieza dental. En caso de que no se trate convenientemente, la infección puede llegar hasta la pulpa, con lo que los daños pueden convertirse en irreversibles.

Ante un diente cariado, puede ser necesaria la extracción definitiva si este no se ha caído por sí mismo.

En este caso, al igual que sucede con la enfermedad periodontal, es vital la prevención. Ante la más mínima posibilidad de aparición de una caries hay que acudir al odontólogo para atajarla cuanto antes y evitar males mayores.

4. El bruxismo

Es importante destacar que entre las funciones propias de los dientes no están ni la de hacer de pinza, ni de tijera, ni de sacacorchos. Con esto quiero explicar que los malos hábitos pueden producir daños irreparables en la dentadura.

Entre estos malos hábitos –aunque sean involuntarios–, se encuentra el bruxismo. Ya he explicado en otro artículo que se trata de la costumbre de apretar las mandíbulas constantemente con fuerza, algo muy perjudicial para la salud.

La presión puede generar desgastes en las piezas dentales, llegando incluso a producirse caídas en casos muy extremos.

El bruxismo tiene una raíz psicológica relacionada con la tolerancia al estrés, que puede ser aliviada mediante el uso de férulas. Pero es una manía que hay que evitar en la medida de lo posible, ya que puede provocar también el movimiento y la pérdida dental.

Se me mueve un diente, ¿a qué clínica acudo?

Ha quedado claro que aunque el movimiento de los dientes no es una buena señal, todo tiene solución siempre que se acuda rápidamente al odontólogo.

Si resides por la zona de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, en nuestra clínica Avodent te podemos tratar perfectamente cualquier problema que tengas relacionado con dientes que se mueven.

Pídenos cita online cumplimentando el siguiente formulario o llámanos al 91 654 17 13 o al 91 005 22 43.

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