“Me han dicho que pueden intentar salvar la muela, pero que también podría quitármela y ponerme un implante. ¿Qué hago?”
Es una situación que genera muchas dudas.
Porque si los implantes dentales funcionan bien, puede parecer lógico extraer un diente problemático y sustituirlo. Pero existe una idea importante que conviene tener clara desde el principio:
Un implante dental es una excelente solución para sustituir un diente que hemos perdido o que ya no podemos conservar con un pronóstico razonable. No es automáticamente mejor que un diente natural que todavía podemos mantener sano y funcional.
Por eso, en Avodent no decidimos entre “diente o implante” únicamente observando cuánto duele una pieza o cuánto costaría cada tratamiento.
Nos interesa saber qué ha ocurrido, cuánto tejido dental sano permanece, cómo está la raíz, qué hueso la rodea, cuál es el estado de las encías y, sobre todo, qué pronóstico podemos esperar si intentamos conservarla.
A veces merece claramente la pena salvar el diente.
Otras veces continuar realizando tratamientos sobre una pieza con muy mal pronóstico solamente retrasa una decisión que probablemente tendremos que tomar después.
La clave está en distinguir ambas situaciones.
- Siempre que sea posible, ¿es mejor conservar el diente natural?
- ¿Qué problemas pueden hacer que una muela parezca perdida cuando todavía podemos conservarla?
- ¿Y si el diente ya tiene una endodoncia y vuelve a dar problemas?
- La cantidad de diente sano que queda puede cambiar completamente la decisión
- Una fractura dental no siempre significa extracción
- ¿Qué ocurre si el problema está en las encías y en el hueso?
- ¿Cuándo puede tener más sentido extraer el diente y plantear un implante?
- Si me quitan el diente, ¿el implante se puede colocar ese mismo día?
- ¿Un implante dura más que un diente endodonciado?
- El error de pensar: “me lo quito y así se acaba el problema”
- ¿Y si llevo años gastando dinero en esa misma muela?
- Qué estudiamos en Avodent antes de decidir si salvamos un diente
- Conservar el diente o poner un implante: la pregunta que realmente deberíamos hacernos
- ¿Es mejor salvar una muela o poner un implante?
- ¿Una muela con endodoncia puede durar muchos años?
- ¿Una infección dental significa que necesito un implante?
- ¿Cuándo ya no se puede salvar un diente?
- ¿Se puede salvar una muela que se mueve?
- ¿Puedo ponerme un implante inmediatamente después de una extracción?
- ¿Los implantes dentales duran toda la vida?
- ¿Qué pasa si decido quitarme una muela y no ponerme nada?
Siempre que sea posible, ¿es mejor conservar el diente natural?
Conservar los dientes naturales es uno de los principales objetivos de la odontología.
Disponemos de tratamientos de endodoncia, periodoncia y odontología restauradora precisamente para poder mantener piezas que hace años probablemente se habrían extraído.
Pero “salvar el diente a cualquier precio” tampoco debería convertirse en una regla.
Un diente no debe conservarse únicamente porque técnicamente podamos realizar otro tratamiento sobre él. Debemos valorar si después de ese tratamiento tendremos una pieza funcional, restaurable y con unas perspectivas razonables de mantenimiento.
Por eso diferenciamos entre poder tratar un diente y que realmente merezca la pena tratarlo.
¿Qué problemas pueden hacer que una muela parezca perdida cuando todavía podemos conservarla?
Una caries profunda no significa automáticamente extracción.
Tampoco una infección.
Cuando las bacterias alcanzan la pulpa dental puede ser necesario realizar una endodoncia, eliminando el tejido pulpar afectado, desinfectando el interior de los conductos y sellándolos.
Posteriormente habrá que reconstruir adecuadamente la pieza.
Dependiendo de cuánto tejido haya perdido, podemos necesitar una restauración, una incrustación o una corona que ayude a recuperar su forma y función.
Por tanto:
“Tengo una infección en la raíz” no equivale necesariamente a “necesito un implante”.
Antes tenemos que saber si esa pieza puede tratarse y restaurarse con un pronóstico adecuado.
¿Y si el diente ya tiene una endodoncia y vuelve a dar problemas?
Tampoco significa automáticamente que tengamos que extraerlo.
Hay dientes endodonciados que pueden presentar nuevamente signos de infección o lesiones alrededor de la raíz. En determinados casos es posible realizar un retratamiento de conductos.
En otros podemos valorar procedimientos de cirugía endodóntica.
La decisión dependerá de la causa del problema, de la anatomía de las raíces, de la cantidad de estructura dental que conservamos y de si podemos restaurar posteriormente la pieza de forma predecible.
Lo importante es no reducir la decisión a:
“Ya está endodonciado y ha vuelto a fallar, así que ponemos un implante.”
Primero debemos entender por qué ha fallado.
La cantidad de diente sano que queda puede cambiar completamente la decisión
Este es uno de los factores más importantes.
Imaginemos dos molares con una caries muy profunda.
En el primero, después de eliminar la caries, conservamos suficiente estructura sana para realizar una reconstrucción adecuada.
En el segundo, la destrucción se extiende profundamente por debajo de la encía y apenas queda tejido dental sobre el que podamos construir una restauración estable.
Aunque inicialmente ambos parecieran tener “una caries grande”, su pronóstico puede ser muy diferente.
Cuando intentamos conservar una pieza necesitamos pensar también en lo que ocurrirá después de la endodoncia o del tratamiento inicial.
¿Podremos reconstruir ese diente correctamente?
Si la respuesta es no, seguir realizando procedimientos puede no ser la opción más razonable.
Una fractura dental no siempre significa extracción
Otra situación habitual es que una muela se rompa.
Algunas fracturas afectan solamente a una cúspide o a una parte de la corona y pueden restaurarse.
Otras alcanzan zonas más profundas.
Las fracturas verticales que comprometen determinadas partes de la raíz pueden empeorar considerablemente el pronóstico e incluso hacer imposible conservar la pieza.
Por eso, ante un diente partido, el tamaño de la parte visible que se ha roto no siempre nos dice la gravedad real.
Una pequeña línea puede ocultar una fractura profunda, mientras que una rotura aparentemente espectacular puede tener una solución restauradora.
Necesitamos explorar y diagnosticar antes de decidir.
¿Qué ocurre si el problema está en las encías y en el hueso?
No todos los dientes se pierden por caries o fracturas.
La periodontitis puede destruir progresivamente los tejidos que sostienen los dientes. Cuando existe pérdida de hueso importante, las piezas pueden empezar a presentar movilidad.
Pero un diente que se mueve tampoco tiene por qué extraerse automáticamente.
Primero valoramos cuánto soporte periodontal conserva, la distribución de la pérdida ósea, la movilidad, la higiene, el control de la enfermedad y otros factores.
Con tratamiento periodontal y un mantenimiento adecuado, determinadas piezas pueden conservarse durante mucho tiempo.
Sin embargo, cuando la pérdida de soporte es extrema y el pronóstico es muy desfavorable, puede llegar un momento en el que mantener ese diente deje de aportar un beneficio real.
¿Cuándo puede tener más sentido extraer el diente y plantear un implante?
No existe una única situación, pero hay escenarios en los que el pronóstico de conservación puede ser muy limitado.
Por ejemplo, una fractura radicular no restaurable, una destrucción dental extrema que impida reconstruir adecuadamente la pieza o una pérdida periodontal muy avanzada pueden hacer que la extracción sea la alternativa más razonable.
También puede ocurrir que un diente haya recibido varios tratamientos previos y presente nuevamente un problema cuya posibilidad de resolución sea muy baja.
Pero incluso en estas circunstancias no deberíamos saltar directamente de:
“Hay que extraerlo”
a:
“Entonces ponemos un implante.”
Son dos decisiones diferentes.
Primero decidimos si el diente puede conservarse.
Después estudiamos cuál es la mejor forma de sustituirlo.
Si me quitan el diente, ¿el implante se puede colocar ese mismo día?
En determinados casos sí.
Es lo que denominamos implante inmediato, es decir, colocar el implante en la misma intervención en la que realizamos la extracción.
Pero no siempre es posible ni necesariamente es la mejor alternativa.
Debemos valorar el hueso disponible, la anatomía de la zona, los tejidos, la presencia de infección y la posibilidad de conseguir una estabilidad adecuada.
En otros pacientes preferimos extraer la pieza, dejar cicatrizar la zona o realizar procedimientos regenerativos antes de colocar el implante.
Por eso resulta especialmente útil planificar antes de realizar la extracción, siempre que la situación clínica lo permita.
¿Un implante dura más que un diente endodonciado?
No podemos responder de forma seria diciendo simplemente que sí o que no.
Tanto un diente correctamente tratado como un implante pueden mantenerse durante muchos años.
Y ambos pueden presentar complicaciones.
Un diente puede sufrir nuevas caries, fracturas o problemas periodontales.
Un implante no puede tener caries, pero sí puede desarrollar problemas en los tejidos que lo rodean, como mucositis periimplantaria o periimplantitis.
Además, el resultado depende de muchos factores: diagnóstico inicial, calidad del tratamiento, higiene, mantenimiento, tabaquismo, bruxismo, estado periodontal y características individuales.
El objetivo no debería ser elegir aquello que promete “durar para siempre”.
Debería ser seleccionar la alternativa con un pronóstico razonable para ese paciente concreto.
El error de pensar: “me lo quito y así se acaba el problema”
Un implante sustituye una pieza ausente, pero sigue necesitando cuidados.
Después de colocarlo tendremos que mantener una buena higiene, realizar revisiones y controlar los tejidos que lo rodean.
Si un paciente ha perdido dientes por periodontitis, por ejemplo, colocar implantes no elimina automáticamente su riesgo periodontal.
Precisamente estos pacientes necesitan un control especialmente cuidadoso.
Por eso, cuando todavía tenemos posibilidades razonables de mantener un diente natural, merece la pena estudiarlas antes de extraerlo.
La extracción es irreversible.
¿Y si llevo años gastando dinero en esa misma muela?
Aquí entramos en una situación diferente.
Hay pacientes que han realizado empastes, endodoncia, reconstrucciones, coronas, retratamientos y nuevas intervenciones sobre la misma pieza.
Es lógico que llegue un momento en el que se pregunten:
“¿Hasta cuándo merece la pena seguir intentándolo?”
Y es una pregunta completamente válida.
No debemos mantener un diente únicamente porque ya hayamos invertido tiempo y dinero en él.
Lo que importa es su pronóstico actual.
Tenemos que preguntarnos qué posibilidades reales tiene el nuevo tratamiento, qué estructura conserva, cuánto soporte tiene y qué ocurriría si vuelve a fracasar.
En determinados casos seguiremos recomendando conservarlo.
En otros, después de explicar las posibilidades y limitaciones, la extracción y posterior rehabilitación pueden convertirse en una alternativa más predecible.
Qué estudiamos en Avodent antes de decidir si salvamos un diente
La decisión comienza con un diagnóstico.
En nuestras clínicas de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes valoramos el estado de la corona, las raíces, el hueso, las encías y la mordida.
Dependiendo del problema podemos necesitar radiografías y, en determinadas situaciones, estudios tridimensionales mediante TAC 3D.
También tenemos en cuenta qué tratamientos ha recibido anteriormente la pieza y qué posibilidades restauradoras tenemos después.
Porque no nos interesa únicamente solucionar la infección o el dolor de hoy.
Queremos saber qué diente tendremos después de terminar el tratamiento.
Conservar el diente o poner un implante: la pregunta que realmente deberíamos hacernos
En Avodent, la Dra. Claudia Sinohui y nuestro equipo intentamos evitar dos extremos.
El primero sería extraer demasiado pronto una pieza que todavía tiene posibilidades razonables de conservarse.
El segundo sería encadenar tratamientos sobre un diente con un pronóstico muy desfavorable simplemente para retrasar su extracción.
Ninguno de los dos enfoques beneficia al paciente.
Por eso la pregunta no debería ser:
“¿Qué es mejor, un diente natural o un implante?”
En términos generales queremos conservar nuestros dientes naturales siempre que sea razonable.
Pero ante una pieza concreta necesitamos preguntarnos:
“¿Qué pronóstico tiene este diente y qué podemos esperar de él después de tratarlo?”
Esa respuesta es la que nos permite decidir.
Preguntas frecuentes sobre salvar un diente o poner un implante
¿Es mejor salvar una muela o poner un implante?
Si una muela puede tratarse, restaurarse y mantenerse con un pronóstico razonable, conservarla suele ser una opción que merece la pena valorar. Cuando la pieza es irrecuperable o su pronóstico es muy desfavorable, puede plantearse la extracción y posterior sustitución.
¿Una muela con endodoncia puede durar muchos años?
Sí. Una pieza endodonciada correctamente tratada y restaurada puede mantenerse durante muchos años, aunque su evolución dependerá de su situación inicial, estructura remanente, restauración, higiene y otros factores.
¿Una infección dental significa que necesito un implante?
No necesariamente. Muchas infecciones de origen pulpar pueden tratarse mediante endodoncia. Es necesario estudiar la pieza antes de decidir si puede conservarse.
¿Cuándo ya no se puede salvar un diente?
Puede ocurrir ante determinadas fracturas radiculares, destrucciones dentales no restaurables o pérdidas muy avanzadas del soporte periodontal, entre otras situaciones. El diagnóstico debe realizarse individualmente.
¿Se puede salvar una muela que se mueve?
Depende de la causa y del grado de pérdida de soporte. La movilidad puede estar relacionada con enfermedad periodontal y no significa automáticamente que la pieza deba extraerse.
¿Puedo ponerme un implante inmediatamente después de una extracción?
En algunos pacientes sí. La posibilidad de colocar un implante inmediato depende del hueso, los tejidos, la anatomía y las condiciones de la zona.
¿Los implantes dentales duran toda la vida?
No puede garantizarse. Los implantes presentan altas tasas de supervivencia a largo plazo, pero necesitan higiene, revisiones y mantenimiento y pueden desarrollar complicaciones biológicas o mecánicas.
¿Qué pasa si decido quitarme una muela y no ponerme nada?
Dejar una ausencia dental puede provocar remodelación del hueso y, en algunos pacientes, cambios en la posición de los dientes próximos o antagonistas. La necesidad de sustituirla debe valorarse según cada caso.
Antes de extraer, merece la pena saber si realmente hemos llegado al final
Un implante dental puede ser una excelente solución cuando hemos perdido un diente.
Pero precisamente por eso debemos utilizarlo cuando lo necesitamos.
No como sustituto automático de una pieza que todavía podríamos conservar.
En Avodent Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, antes de recomendar una extracción estudiamos las posibilidades reales del diente y explicamos al paciente qué podemos esperar de cada alternativa.
A veces la mejor decisión será intentar salvarlo.
Otras veces será reconocer que hemos llegado al límite razonable de conservación y planificar correctamente su sustitución.
Porque una buena odontología no consiste en salvar todos los dientes ni en sustituirlos todos por implantes.
Consiste en saber cuándo merece la pena hacer cada cosa.

