Hay niños cuyos dientes empiezan a salir torcidos y rápidamente hacen pensar a sus padres en la ortodoncia. Pero también hay niños con dientes aparentemente bastante rectos que presentan un problema de mordida o de crecimiento que resulta mucho menos evidente.
Por eso, saber si un niño necesita ortodoncia no consiste únicamente en mirar si tiene los dientes alineados.
Nos interesa cómo encajan los dientes superiores con los inferiores, cuánto espacio existe para las piezas que todavía tienen que salir, cómo están creciendo los maxilares e incluso determinados hábitos y funciones como respirar, tragar o mantener la boca abierta.
Una mandíbula que parece demasiado adelantada, un paladar estrecho, dientes que no encuentran espacio, una mordida que se desvía hacia un lado o unos incisivos excesivamente prominentes pueden ser señales que merece la pena estudiar durante el crecimiento.
Y estudiar no significa necesariamente tratar.
Esta diferencia es importante.
Una revisión de ortodoncia infantil puede terminar con un tratamiento, pero también puede terminar diciendo a los padres: “Todo está evolucionando correctamente. Vamos a observar cómo crece y lo revisaremos más adelante.”
En Avodent, tanto en Alcobendas como en San Sebastián de los Reyes, entendemos la ortodoncia infantil precisamente de esta manera: no se trata de poner aparatos cuanto antes, sino de detectar si existe un problema y elegir, cuando sea necesario, el momento adecuado para intervenir.
Estas son ocho señales que los padres pueden observar durante el crecimiento.
- 1. Los dientes definitivos están saliendo torcidos o parece que no tienen espacio
- 2. Al cerrar la boca, algunos dientes inferiores quedan por delante de los superiores
- 3. Tiene el paladar muy estrecho
- 4. Los dientes superiores están muy hacia delante
- 5. Los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse al cerrar la boca
- 6. La mandíbula parece demasiado adelantada o demasiado hacia atrás
- 7. Respira habitualmente por la boca o duerme con la boca abierta
- 8. Un diente de leche ha caído hace tiempo y el definitivo no aparece
- Una novena señal que no está en los dientes: “algo no me cuadra cuando muerde”
- Mi hijo tiene los dientes separados: ¿también puede necesitar ortodoncia?
- ¿A qué edad hay que hacer la primera revisión de ortodoncia?
- ¿Por qué no esperamos simplemente a que salgan todos los dientes definitivos?
- ¿Qué es exactamente la ortodoncia interceptiva?
- Expansores, brackets, alineadores… ¿qué aparato necesita mi hijo?
- ¿Puede utilizar Invisalign un niño que todavía tiene dientes de leche?
- Qué estudiamos realmente cuando valoramos la ortodoncia de un niño
- Ortodoncia infantil en Alcobendas: saber cuándo tratar y cuándo esperar
- Ortodoncia infantil en San Sebastián de los Reyes: acompañar el crecimiento
- Lo que la Dra. Claudia Sinohui valora antes de recomendar una ortodoncia infantil
- ¿Cómo puedo saber en casa si mi hijo necesita ortodoncia?
- ¿A qué edad debería llevar a mi hijo al ortodoncista?
- ¿Hay que esperar a que salgan todos los dientes definitivos?
- ¿Cómo sé si mi hijo tiene el paladar estrecho?
- ¿Los dientes torcidos se pueden colocar solos al crecer?
- ¿Un niño puede llevar Invisalign?
- ¿Qué es mejor para un niño: brackets o alineadores?
- ¿Si mi hijo respira por la boca necesita ortodoncia?
- ¿Si tiene los dientes de leche separados necesitará aparato?
- ¿Una revisión de ortodoncia significa que van a ponerle aparato?
1. Los dientes definitivos están saliendo torcidos o parece que no tienen espacio
Probablemente sea la señal más evidente.
Comienzan a caer los incisivos de leche y los nuevos dientes aparecen mucho más grandes de lo esperado. Uno sale ligeramente girado, otro parece colocarse por detrás y de repente da la sensación de que no caben todos.
Lo primero que debemos saber es que los dientes permanentes son más grandes que los dientes temporales.
Por eso, durante el recambio dental la sonrisa puede atravesar etapas que estéticamente parecen bastante desordenadas sin que eso signifique necesariamente que exista un problema grave.
Sin embargo, hay situaciones en las que la falta de espacio es evidente.
Podemos encontrar incisivos muy superpuestos, dientes que erupcionan fuera de la arcada o piezas permanentes que encuentran dificultades para salir porque otras están ocupando su espacio.
Aquí tenemos que valorar algo más que los dientes que ya vemos.
Nos interesa saber cuánto espacio queda disponible para los dientes que todavía faltan por aparecer.
Caninos y premolares, por ejemplo, erupcionarán posteriormente y necesitarán encontrar su lugar dentro de la arcada.
Por eso, ante un posible apiñamiento infantil, no deberíamos preguntarnos únicamente:
“¿Cómo alineamos estos cuatro dientes?”
La pregunta más interesante es:
“¿Cómo está creciendo esta boca y habrá espacio para todos los dientes definitivos?”
¿Los dientes torcidos de un niño siempre necesitan ortodoncia?
No.
Algunas posiciones pueden mejorar conforme continúa el crecimiento y se completa la erupción.
En otras ocasiones detectamos una verdadera discrepancia entre el tamaño de los dientes y el espacio disponible.
La diferencia se establece mediante una valoración ortodóncica, no simplemente observando una fotografía.
2. Al cerrar la boca, algunos dientes inferiores quedan por delante de los superiores
Cuando cerramos normalmente la boca, los dientes superiores deberían mantener una determinada relación con los inferiores.
Si uno o varios dientes inferiores quedan por fuera de los superiores podemos estar ante una mordida cruzada.
Puede afectar solamente a algún diente anterior, a una zona posterior o incluso estar relacionada con la posición y el desarrollo de los maxilares.
Esta es una de las alteraciones que nos interesa detectar durante el crecimiento.
¿Por qué?
Porque en determinados casos el niño puede estar adaptando la posición de la mandíbula para conseguir cerrar la boca cómodamente.
Imaginemos un maxilar superior relativamente estrecho. Al morder, las arcadas no encuentran un encaje adecuado y el niño desplaza ligeramente la mandíbula hacia un lado.
Los padres pueden observar que, al cerrar la boca, la barbilla parece desviarse.
No debemos asumir automáticamente que existe un problema esquelético, pero sí merece una valoración.
En determinados casos de mordida cruzada, intervenir mientras los maxilares todavía están desarrollándose puede resultar especialmente útil.
3. Tiene el paladar muy estrecho
Esta señal es más difícil de identificar en casa, pero algunos padres la detectan al comparar la forma de la boca o porque observan que los dientes superiores parecen estar demasiado juntos.
El maxilar superior no es simplemente el hueso que sostiene los dientes superiores. Su desarrollo influye en la relación entre ambas arcadas.
Cuando existe un paladar estrecho, puede faltar espacio para los dientes y aparecer una mordida cruzada posterior.
En determinados niños podemos valorar tratamientos destinados a modificar transversalmente el maxilar aprovechando que todavía existe crecimiento.
Aquí aparece una de las grandes diferencias entre la ortodoncia infantil y la ortodoncia en adultos.
En un niño no estamos trabajando solamente con dientes.
Estamos trabajando con una boca que todavía está creciendo.
Eso abre posibilidades terapéuticas que posteriormente pueden ser diferentes.
Por esta razón, detectar determinadas alteraciones a una edad adecuada puede ser más importante que esperar a que hayan aparecido todos los dientes definitivos.
4. Los dientes superiores están muy hacia delante
Hay niños cuyos incisivos superiores presentan una inclinación muy marcada hacia delante.
A veces los padres lo describen simplemente como:
“Los dientes le sobresalen mucho.”
La posición de esos incisivos puede estar relacionada con diferentes factores: la relación entre los maxilares, falta de espacio, posición dental o determinados hábitos.
Además de la cuestión estética, unos incisivos muy prominentes pueden estar más expuestos a traumatismos, especialmente en niños activos o que practican deporte.
Por eso no deberíamos limitar la valoración a decidir si nos gusta o no cómo se ven.
Tenemos que estudiar por qué están en esa posición.
Puede existir una diferencia entre el crecimiento del maxilar y la mandíbula, una inclinación exclusivamente dental o una combinación de factores.
Y cada situación necesita un enfoque diferente.
5. Los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse al cerrar la boca
Si el niño cierra los dientes posteriores pero queda un espacio entre los anteriores, podemos estar ante una mordida abierta.
En algunos casos está relacionada con hábitos mantenidos durante la infancia, como la succión del dedo o el uso prolongado del chupete.
También puede intervenir la posición de la lengua.
La lengua ejerce fuerzas constantemente.
Hablamos, tragamos y realizamos movimientos con ella cientos o miles de veces a lo largo del día. Cuando su posición o función no es adecuada, puede influir sobre el equilibrio entre dientes, labios y musculatura.
Por eso, cuando encontramos una mordida abierta, no nos interesa únicamente cerrarla.
Queremos entender por qué se ha producido.
Si existe un hábito que continúa ejerciendo la misma fuerza después del tratamiento, corregir solamente la posición dental puede no resolver el origen del problema.
Es uno de los ejemplos más claros de por qué la ortodoncia infantil debe observar mucho más que dientes torcidos.
6. La mandíbula parece demasiado adelantada o demasiado hacia atrás
El perfil del niño también puede aportar información.
Algunos padres observan que la mandíbula parece estar muy adelantada respecto al maxilar superior. En otros casos sucede aparentemente lo contrario: la mandíbula parece encontrarse retrasada.
Estas diferencias pueden tener un componente dental, esquelético o ambos.
Y aquí el crecimiento adquiere una importancia especial.
No todos los niños crecen al mismo ritmo ni de la misma manera. Por eso no podemos decidir un tratamiento únicamente basándonos en la edad que aparece en el DNI.
Valoramos el desarrollo, la mordida, las proporciones faciales y la evolución esperada.
En determinadas alteraciones del crecimiento, detectar el problema durante la infancia permite realizar un seguimiento y decidir si existe un momento especialmente adecuado para intervenir.
Esperar a que el niño haya completado todo su crecimiento puede limitar algunas posibilidades terapéuticas.
Pero esto tampoco significa que cualquier mandíbula aparentemente adelantada o retrasada deba tratarse inmediatamente.
Diagnosticar pronto no significa tratar pronto en todos los casos. Significa tener la información a tiempo.
7. Respira habitualmente por la boca o duerme con la boca abierta
Esta señal puede parecer poco relacionada con la ortodoncia, pero merece atención.
Si un niño mantiene frecuentemente la boca abierta, respira habitualmente por ella o duerme con los labios separados, conviene estudiar qué está ocurriendo.
La respiración oral puede estar relacionada con diferentes causas y, cuando existe una dificultad respiratoria, puede ser necesaria también la valoración de otros especialistas.
Desde el punto de vista odontológico nos interesa porque respiración, posición de la lengua, musculatura oral y desarrollo de los maxilares están relacionados.
No debemos caer en el error de atribuir cualquier problema de mordida exclusivamente a que el niño respire por la boca. La relación es más compleja.
Pero sí es un dato que debemos conocer durante una valoración de crecimiento.
Si además de respirar habitualmente por la boca observamos paladar estrecho, alteraciones de mordida o una determinada posición lingual, tendremos más información para entender el conjunto.
Es frecuente que los padres lleguen preocupados porque “los dientes están torcidos” y durante la exploración descubramos que hay otros aspectos funcionales que merece la pena estudiar.
8. Un diente de leche ha caído hace tiempo y el definitivo no aparece
El recambio dental no ocurre exactamente a la misma edad en todos los niños.
Que un compañero de clase ya tenga determinados dientes definitivos y nuestro hijo todavía conserve los de leche no significa necesariamente que exista un problema.
Pero cuando encontramos diferencias importantes entre ambos lados, una pieza que tarda mucho en aparecer o un diente que parece estar erupcionando en una posición extraña, conviene comprobar qué sucede.
Puede que simplemente esté siguiendo su propio ritmo.
Pero también podemos encontrar falta de espacio, una trayectoria de erupción alterada, un obstáculo o incluso una agenesia, es decir, que el diente permanente no se haya formado.
En determinadas situaciones, el estudio radiográfico nos permite conocer algo que no podemos ver mirando únicamente la boca: dónde está el diente definitivo y hacia dónde se dirige.
Detectar una alteración de la erupción a tiempo puede cambiar completamente la planificación posterior.
Una novena señal que no está en los dientes: “algo no me cuadra cuando muerde”
Aunque hemos hablado de ocho señales, hay una observación de los padres a la que prestamos bastante atención.
“Cuando muerde, parece que mueve la mandíbula.”
“Cierra raro.”
“La barbilla se le va hacia un lado.”
“No sé explicarlo, pero la boca no encaja igual por ambos lados.”
Los padres ven a sus hijos todos los días y, aunque no conozcan términos como mordida cruzada, sobremordida o desviación funcional, pueden detectar cambios.
Si algo llama la atención al morder, merece la pena comentarlo durante la revisión.
No necesitamos que los padres diagnostiquen una maloclusión.
Para eso estamos nosotros.
Lo útil es que observen.
Mi hijo tiene los dientes separados: ¿también puede necesitar ortodoncia?
No necesariamente.
Este es otro motivo frecuente de preocupación y precisamente uno de los casos en los que algo que parece un defecto puede ser completamente normal.
Los dientes de leche suelen presentar espacios entre ellos. Esos huecos pueden ser favorables porque los dientes definitivos que tendrán que sustituirlos son mayores.
Incluso cuando comienzan a salir los incisivos permanentes puede aparecer un espacio llamativo entre los dientes delanteros que posteriormente disminuya con el desarrollo y la erupción de otras piezas.
Por eso, dientes separados y falta de espacio son situaciones completamente diferentes.
Lo importante es estudiar el momento del desarrollo en el que se encuentra el niño.
¿A qué edad hay que hacer la primera revisión de ortodoncia?
Una valoración ortodóncica durante la etapa de dentición mixta, cuando empiezan a convivir dientes de leche y definitivos, permite comprobar cómo se está desarrollando la boca antes de que termine todo el recambio.
Alrededor de los 6-7 años suele ser un momento especialmente útil para realizar una primera valoración ortodóncica.
Esto genera a veces una confusión:
“¿Entonces hay que poner ortodoncia a los siete años?”
No.
La revisión y el tratamiento son dos cosas diferentes.
Podemos revisar a un niño y decidir que no necesita hacer absolutamente nada durante varios años.
De hecho, evitar tratamientos innecesarios también forma parte de una buena planificación.
Lo que buscamos es detectar aquellas situaciones en las que esperar sí puede cambiar nuestras posibilidades de tratamiento.
¿Por qué no esperamos simplemente a que salgan todos los dientes definitivos?
Porque hay problemas dentales que podemos tratar perfectamente cuando la dentición permanente está completa, pero existen otros relacionados con el crecimiento en los que puede resultar interesante intervenir antes.
Pensemos, por ejemplo, en determinados problemas transversales del maxilar.
Si el objetivo no es solamente mover dientes sino influir sobre una estructura que está desarrollándose, el momento biológico importa.
Lo mismo ocurre con determinadas alteraciones funcionales o de la relación entre los maxilares.
Por eso no utilizamos una única regla para todos los niños.
En algunos casos esperamos.
En otros controlamos periódicamente.
Y en otros recomendamos tratamiento.
La clave es saber en qué grupo está nuestro hijo.
¿Qué es exactamente la ortodoncia interceptiva?
La ortodoncia interceptiva engloba tratamientos realizados durante el crecimiento con el objetivo de actuar sobre determinadas alteraciones antes de que el desarrollo esté completado.
No busca necesariamente conseguir la sonrisa definitiva a los ocho años.
Esto es importante.
Dependiendo del problema, podemos querer mejorar la anchura del maxilar, corregir una mordida cruzada, recuperar o preservar espacio, intervenir sobre determinados hábitos o favorecer unas condiciones más adecuadas para el desarrollo posterior.
Algunos niños tratados mediante ortodoncia interceptiva pueden necesitar una segunda fase cuando aparezcan todos los dientes permanentes.
Otros pueden requerir tratamientos posteriores más sencillos.
Y habrá niños que no necesiten una fase interceptiva en absoluto.
La ortodoncia infantil no debería seguir un protocolo idéntico para todos.
Expansores, brackets, alineadores… ¿qué aparato necesita mi hijo?
Esta es normalmente la pregunta que aparece después del diagnóstico.
Pero nosotros preferimos invertir el orden:
Primero necesitamos saber qué queremos corregir. Después decidimos con qué hacerlo.
Un expansor de paladar tiene unos objetivos determinados.
Los brackets permiten realizar movimientos dentales concretos.
Los alineadores transparentes infantiles, como Invisalign First, permiten abordar determinados casos durante la dentición mixta cuando existe una indicación adecuada.
Ningún aparato es universalmente mejor.
Y tampoco debemos elegir el tratamiento infantil porque resulte más moderno, más estético o porque otro niño de la clase utilice el mismo.
La herramienta depende del problema.
¿Puede utilizar Invisalign un niño que todavía tiene dientes de leche?
En determinados casos, sí.
Los sistemas de alineadores para pacientes en crecimiento han evolucionado considerablemente y existen tratamientos específicamente diseñados para determinadas fases de dentición mixta.
Invisalign First, por ejemplo, está pensado para determinados tratamientos en niños que todavía combinan dientes temporales y permanentes.
Pero poder utilizarlo no significa que sea la solución adecuada para cualquier problema.
Hay situaciones en las que necesitamos otro tipo de aparatología y otras en las que ni siquiera necesitamos empezar un tratamiento.
Por eso en Avodent no planteamos la primera consulta preguntando “¿brackets o Invisalign?”.
Primero estudiamos qué está ocurriendo con el crecimiento, el espacio y la mordida.
Qué estudiamos realmente cuando valoramos la ortodoncia de un niño
Una consulta de ortodoncia infantil debería responder a muchas más preguntas que “¿están rectos los dientes?”.
Observamos cómo encajan las arcadas, si existe mordida cruzada, abierta o una discrepancia anteroposterior. Valoramos cuánto espacio existe, qué dientes han erupcionado y cuáles faltan.
Nos interesa la forma de las arcadas y el desarrollo de los maxilares.
También preguntamos por hábitos y observamos determinados aspectos funcionales cuando son relevantes.
Y cuando necesitamos información adicional podemos recurrir a pruebas diagnósticas, registros fotográficos, escáner intraoral y estudios radiográficos adecuados al caso.
Todo ello nos permite construir algo especialmente importante en niños: una previsión de crecimiento y un plan de seguimiento.
No estamos viendo únicamente la boca que tiene hoy.
Estamos intentando entender hacia dónde se dirige.
Ortodoncia infantil en Alcobendas: saber cuándo tratar y cuándo esperar
Cuando unos padres acuden a Avodent buscando ortodoncia infantil en Alcobendas, muchas veces llegan pensando que la consulta terminará con la recomendación de un aparato.
No tiene por qué ser así.
Una parte fundamental de nuestro trabajo consiste en distinguir los problemas que necesitan intervención de aquellos que simplemente necesitan seguimiento.
Si detectamos una mordida cruzada, una falta importante de espacio, un problema en el desarrollo del maxilar o cualquier otra alteración, estudiaremos cuál es el momento adecuado para actuar.
Si todo evoluciona correctamente, lo explicaremos y estableceremos los controles necesarios.
Porque empezar antes no significa necesariamente terminar mejor.
El momento adecuado es más importante que el momento más temprano.
Ortodoncia infantil en San Sebastián de los Reyes: acompañar el crecimiento
En nuestra clínica de ortodoncia infantil de San Sebastián de los Reyes seguimos el mismo principio.
Los niños cambian muchísimo en pocos años. También cambia su boca.
Por eso el seguimiento puede tener tanto valor como el propio tratamiento.
Un niño al que revisamos a los siete años puede no necesitar ortodoncia en ese momento, pero podemos controlar cómo erupcionan los caninos, cuánto espacio conserva o cómo evoluciona la relación entre los maxilares.
De esta manera, si llega el momento de intervenir, no partimos de cero.
Conocemos su evolución.
Y si nunca necesita una intervención temprana, también habremos conseguido nuestro objetivo: no tratar algo que no necesitaba tratamiento.
Lo que la Dra. Claudia Sinohui valora antes de recomendar una ortodoncia infantil
Una de las ideas que intentamos transmitir a las familias en Avodent es que un diagnóstico de ortodoncia infantil no debería empezar eligiendo un aparato.
La Dra. Claudia Sinohui, especialista en Ortodoncia y Ortopedia, estudia primero qué componente tiene el problema.
¿Es exclusivamente dental?
¿Existe falta de espacio?
¿Hay una alteración en el desarrollo de los maxilares?
¿La mordida está condicionando la posición mandibular?
¿Existe un hábito que puede estar influyendo?
¿Podemos esperar sin empeorar el pronóstico?
¿O estamos precisamente en una etapa del crecimiento que conviene aprovechar?
Estas preguntas son las que determinan el tratamiento.
Porque dos niños de ocho años con los incisivos aparentemente igual de torcidos pueden tener diagnósticos completamente distintos.
Y, por tanto, no deberían recibir automáticamente el mismo aparato.
Preguntas frecuentes sobre cómo saber si un niño necesita ortodoncia
¿Cómo puedo saber en casa si mi hijo necesita ortodoncia?
No es posible diagnosticarlo únicamente en casa, pero puedes observar señales como dientes sin espacio, mordida cruzada, dientes superiores muy adelantados, mordida abierta, desviación al cerrar, retrasos llamativos en la erupción o diferencias importantes entre los maxilares. Si detectas alguna, conviene realizar una valoración.
¿A qué edad debería llevar a mi hijo al ortodoncista?
Una primera valoración alrededor de los 6-7 años permite estudiar la mordida y el crecimiento durante la dentición mixta. Esto no significa que el niño vaya a necesitar tratamiento a esa edad.
¿Hay que esperar a que salgan todos los dientes definitivos?
No siempre. Algunos problemas pueden tratarse perfectamente más adelante, pero determinadas alteraciones de mordida o crecimiento pueden beneficiarse de una valoración e intervención durante la infancia.
¿Cómo sé si mi hijo tiene el paladar estrecho?
En casa puede ser difícil identificarlo. Algunas pistas pueden ser falta de espacio o una mordida cruzada, pero el diagnóstico requiere estudiar la anchura del maxilar y su relación con la arcada inferior.
¿Los dientes torcidos se pueden colocar solos al crecer?
Algunas irregularidades mejoran durante el recambio dental, mientras que otras responden a una verdadera falta de espacio y persistirán. Hay que valorar cada caso.
¿Un niño puede llevar Invisalign?
Sí, en determinados casos. Invisalign First está diseñado para algunos tratamientos durante la dentición mixta, aunque no es la solución indicada para todos los problemas de ortodoncia infantil.
¿Qué es mejor para un niño: brackets o alineadores?
Ninguno es mejor en términos absolutos. La elección depende del problema que necesitemos corregir, la edad, la fase de desarrollo y otros factores clínicos y de colaboración.
¿Si mi hijo respira por la boca necesita ortodoncia?
No necesariamente. La respiración oral puede tener diferentes causas y puede requerir valoración por otros especialistas. Desde el punto de vista ortodóncico estudiamos si está acompañada de alteraciones en la mordida, posición lingual o desarrollo de los maxilares.
¿Si tiene los dientes de leche separados necesitará aparato?
No. Los espacios entre dientes temporales son frecuentes y pueden ser beneficiosos para disponer de sitio cuando aparezcan los dientes permanentes, que son más grandes.
¿Una revisión de ortodoncia significa que van a ponerle aparato?
No. Una revisión sirve precisamente para decidir si existe un problema, si necesitamos tratarlo ahora, controlarlo o simplemente esperar.
No buscamos poner ortodoncia antes. Buscamos llegar a tiempo
Quizá esta sea la idea más importante de todo el artículo.
Cuando hablamos de ortodoncia infantil, temprano y a tiempo no significan lo mismo.
Hay niños a los que debemos observar.
Hay niños en los que merece la pena intervenir durante el crecimiento.
Y hay otros cuyo tratamiento puede esperar perfectamente hasta que hayan aparecido más dientes definitivos.
Por eso, si observas que tu hijo tiene poco espacio, muerde de una forma extraña, presenta los dientes muy adelantados, respira habitualmente por la boca o simplemente tienes la sensación de que algo no está evolucionando como debería, una revisión puede resolver muchas dudas.
En Avodent Alcobendas y Avodent San Sebastián de los Reyes, la Dra. Claudia Sinohui y nuestro equipo estudian cada caso de forma individual para decidir no solamente si un niño necesita ortodoncia, sino algo igual de importante:
cuándo es realmente el mejor momento para empezar.


