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¿Tengo que ponerme ortodoncia antes de unas carillas? Cuando alinear primero cambia el resultado

Meta description: ¿Ortodoncia antes de las carillas? Descubre cuándo alinear los dientes permite conseguir carillas más naturales, conservadoras y con menor tallado dental.

Quieres mejorar tu sonrisa y aparentemente tienes dos caminos.

Por un lado, la ortodoncia puede colocar correctamente los dientes, pero requiere tiempo. Por otro, las carillas permiten modificar forma, tamaño y color en un periodo mucho más corto.

Entonces aparece una pregunta bastante lógica:

Si quiero ponerme carillas, ¿para qué voy a hacer primero ortodoncia?

La respuesta es que no siempre hace falta.

Hay pacientes con dientes correctamente posicionados que simplemente quieren mejorar su forma, proporción o color. En esos casos podemos plantear directamente un tratamiento estético si existe una indicación adecuada.

Pero existen otras sonrisas en las que alinear primero los dientes puede cambiar por completo la manera en la que posteriormente diseñamos las carillas.

Un diente que sobresale demasiado puede necesitar una reducción mayor para conseguir que la futura carilla quede alineada con las demás. Si primero llevamos ese diente a una posición más favorable mediante ortodoncia, podemos encontrarnos después con un escenario completamente diferente: menos necesidad de modificar el esmalte y unas proporciones más naturales.

Por eso en Avodent, cuando una persona acude a nuestras clínicas de Alcobendas o San Sebastián de los Reyes porque quiere ponerse carillas, no empezamos eligiendo el color de la porcelana.

Primero estudiamos la posición de sus dientes, la mordida y qué necesitamos realmente modificar.

A veces la respuesta son carillas.

A veces es ortodoncia.

Y en determinados pacientes, el mejor resultado aparece precisamente cuando combinamos ambas.

Tabla de contenido
  1. Ortodoncia y carillas no solucionan el mismo problema
  2. El error de utilizar las carillas como si fueran una ortodoncia instantánea
  3. Un ejemplo muy sencillo: un diente que sobresale hacia delante
  4. ¿Significa esto que antes de unas carillas siempre hay que llevar ortodoncia?
  5. Cuándo solemos valorar ortodoncia antes de colocar carillas
  6. Cuando cerrar todos los espacios con ortodoncia tampoco es la mejor idea
  7. Dientes pequeños y espacios: un caso en el que combinar tratamientos puede cambiar mucho el resultado
  8. ¿Y si solamente tengo un pequeño espacio entre los dos dientes delanteros?
  9. ¿Qué ocurre si tengo los dientes apiñados y quiero carillas?
  10. Invisalign antes de las carillas: ¿por qué puede ser especialmente interesante?
  11. “Pero yo quiero carillas precisamente porque no quiero esperar a la ortodoncia”
  12. ¿Las carillas sin tallado hacen innecesaria la ortodoncia?
  13. Carillas Lumineers y posición dental: el diagnóstico sigue siendo lo primero
  14. ¿Qué tratamiento va primero: ortodoncia, blanqueamiento o carillas?
  15. ¿Cuánto tiempo tengo que esperar después de la ortodoncia para ponerme carillas?
  16. El diseño digital nos permite pensar en el resultado antes de tocar los dientes
  17. Un resultado natural no significa conseguir dientes perfectamente idénticos
  18. ¿Cuándo NO recomendamos carillas aunque el paciente las pida?
  19. ¿Cuándo NO recomendamos empezar por ortodoncia?
  20. Qué valoramos en Avodent antes de decidir entre ortodoncia, carillas o ambas
  21. Ortodoncia y carillas en Alcobendas: planificar antes para tocar menos después
  22. Ortodoncia y carillas en San Sebastián de los Reyes: no todos los cambios estéticos empiezan con una carilla
  23. ¿Tengo que llevar ortodoncia antes de ponerme carillas?
  24. ¿Se pueden poner carillas sobre dientes torcidos?
  25. ¿Qué es mejor, Invisalign o carillas?
  26. ¿Puedo evitar la ortodoncia poniéndome carillas?
  27. ¿La ortodoncia permite tallar menos los dientes para las carillas?
  28. ¿Se pueden poner carillas sin tallar después de Invisalign?
  29. ¿Qué se hace primero, Invisalign o el blanqueamiento?
  30. ¿Qué se hace primero, el blanqueamiento o las carillas?
  31. ¿Puedo ponerme carillas si tengo mala mordida?
  32. ¿Después de llevar Invisalign necesitaré carillas?

Ortodoncia y carillas no solucionan el mismo problema

Esta es la primera diferencia que debemos entender.

Una carilla modifica fundamentalmente la parte visible del diente. Dependiendo del material y del caso podemos cambiar su forma, proporción, determinadas alteraciones de color y pequeñas irregularidades.

La ortodoncia hace otra cosa: mueve el diente.

Puede corregir rotaciones, cerrar o redistribuir espacios, modificar inclinaciones y mejorar determinadas relaciones entre los dientes superiores e inferiores.

Por eso no deberíamos plantear la decisión simplemente como:

“¿Qué es mejor, Invisalign o carillas?”

No compiten necesariamente entre sí.

Imaginemos un incisivo ligeramente corto pero correctamente colocado. Quizá podamos mejorar su proporción mediante odontología estética sin necesidad de moverlo.

Ahora imaginemos otro incisivo que está muy adelantado respecto a los demás.

Podemos intentar compensar visualmente esa posición con una restauración, pero para hacerlo quizá necesitemos eliminar una cantidad de tejido dental que no sería necesaria si primero colocáramos el diente en una posición más favorable.

El resultado final puede parecer parecido en una fotografía frontal.

El camino para conseguirlo no lo es.

El error de utilizar las carillas como si fueran una ortodoncia instantánea

Las carillas pueden corregir visualmente pequeñas irregularidades de posición. Esto es cierto.

El problema aparece cuando intentamos pedirles que solucionen algo para lo que no fueron diseñadas.

Una carilla no mueve una raíz.

No modifica realmente la posición del diente dentro del hueso.

No corrige por sí sola una maloclusión.

Lo que hacemos es modificar la superficie visible para conseguir una determinada apariencia.

Cuando la alteración es pequeña, esa compensación puede ser perfectamente razonable. Pero cuanto mayor sea la mala posición, mayor puede ser también la dificultad para conseguir el resultado sin aumentar excesivamente el volumen de la restauración o preparar más estructura dental.

Por eso expresiones como “ortodoncia instantánea con carillas” pueden resultar atractivas comercialmente, pero simplifican demasiado una decisión clínica.

Nuestro objetivo no debería ser conseguir que los dientes parezcan alineados a cualquier precio.

Debería ser conseguir una sonrisa armónica intentando conservar la mayor cantidad posible de estructura dental sana.

Un ejemplo muy sencillo: un diente que sobresale hacia delante

Pensemos en cuatro incisivos superiores.

Tres están razonablemente alineados y uno se encuentra claramente desplazado hacia delante.

El paciente quiere cuatro carillas.

Para conseguir que la futura superficie de ese incisivo quede aproximadamente a la misma altura que los demás, tenemos dos grandes posibilidades.

Una consiste en modificar el diente mediante preparación dental hasta generar el espacio necesario para la restauración.

La otra consiste en estudiar si podemos mover primero ese diente hacia una posición más favorable mediante ortodoncia.

Si conseguimos alinearlo, el escenario restaurador cambia.

Ahora quizá necesitemos una preparación mucho menor. En determinados casos incluso podemos plantear técnicas extremadamente conservadoras.

Esta es una de las razones por las que la ortodoncia previa puede resultar interesante antes de un tratamiento de carillas.

No estamos haciendo dos tratamientos porque sí.

Estamos utilizando el primero para conseguir que el segundo pueda ser más conservador.

¿Significa esto que antes de unas carillas siempre hay que llevar ortodoncia?

No.

Y sería un error transmitirlo.

Hay muchas personas que pueden realizarse un tratamiento de carillas sin haber llevado previamente ortodoncia.

Si la posición dental es adecuada, la mordida es estable y el problema que queremos resolver afecta fundamentalmente al color, la forma, el tamaño o determinadas características del esmalte, puede no existir ninguna razón para mover los dientes antes.

También encontramos pequeñas irregularidades que pueden compensarse restauradoramente de una forma conservadora.

La cuestión no es establecer una regla universal.

La pregunta correcta es:

¿Cuánto tenemos que modificar un diente sano para conseguir el resultado que queremos?

Si la respuesta es “muy poco”, quizá la ortodoncia previa no aporte un beneficio suficiente.

Si la respuesta es “mucho porque el diente está mal colocado”, entonces sí merece la pena estudiar otra estrategia.

Cuándo solemos valorar ortodoncia antes de colocar carillas

Hay determinadas situaciones que nos hacen estudiar esta posibilidad con especial interés.

Una de ellas son los dientes excesivamente adelantados o vestibulizados. Intentar llevar visualmente su superficie hacia atrás mediante una restauración puede exigir una preparación mayor.

Otra situación son las rotaciones importantes.

También puede ser interesante cuando existen espacios mal distribuidos. No es lo mismo tener un pequeño diastema central que disponer de múltiples espacios de tamaños diferentes entre varios dientes. Antes de restaurar podemos utilizar ortodoncia para distribuir esos espacios de una manera que nos permita conseguir proporciones dentales más naturales.

Lo mismo sucede cuando las líneas medias no guardan una relación adecuada o cuando la posición dental condiciona la simetría de la futura sonrisa.

Y hay otro aspecto fundamental:

la mordida.

Una carilla no existe únicamente cuando sonreímos frente al espejo. Tiene que convivir con las fuerzas que generamos al cerrar, hablar y masticar.

Si la posición de los dientes provoca contactos desfavorables, debemos estudiarlos antes de diseñar una rehabilitación estética.

Cuando cerrar todos los espacios con ortodoncia tampoco es la mejor idea

Aquí aparece una situación especialmente interesante.

Imaginemos un paciente que tiene espacios entre los dientes porque sus incisivos son proporcionalmente pequeños.

Podríamos utilizar ortodoncia para cerrar completamente esos espacios.

Pero quizá al hacerlo concentraríamos todo el espacio en una zona poco conveniente o terminaríamos con unas proporciones dentales que no son las que buscamos.

En determinados casos puede ser más inteligente utilizar la ortodoncia para redistribuir el espacio.

En lugar de cerrarlo todo, colocamos cada diente en la posición que nos interesa y dejamos exactamente el espacio que posteriormente necesitamos para mejorar las proporciones mediante carillas o composite.

Aquí se entiende perfectamente por qué ortodoncia y estética pueden trabajar juntas.

El ortodoncista no busca simplemente “juntar dientes”.

Está preparando el escenario para que el tratamiento restaurador posterior pueda conseguir un resultado más equilibrado.

Dientes pequeños y espacios: un caso en el que combinar tratamientos puede cambiar mucho el resultado

Los dientes no tienen todos el mismo tamaño ni las mismas proporciones.

Hay pacientes cuyos incisivos laterales superiores, por ejemplo, son especialmente pequeños. En otros existe una discrepancia general entre el tamaño dental y la anchura de la arcada.

El resultado puede ser una sonrisa con espacios.

Si cerramos esos huecos exclusivamente mediante ortodoncia, los dientes pueden quedar juntos, pero no necesariamente habremos solucionado el problema de proporción.

En cambio, podemos planificar conjuntamente la posición final de los dientes y el tamaño que queremos conseguir posteriormente mediante restauraciones.

La ortodoncia distribuye.

La odontología estética completa.

Esta planificación interdisciplinar es especialmente útil porque evita tomar decisiones independientes que posteriormente limiten el siguiente tratamiento.

¿Y si solamente tengo un pequeño espacio entre los dos dientes delanteros?

Aquí no podemos responder automáticamente “ortodoncia” o “carillas”.

Un diastema puede cerrarse de diferentes maneras dependiendo de su tamaño, la forma de los dientes, su posición, la mordida y la causa que ha generado el espacio.

En algunos casos podemos cerrarlo mediante ortodoncia.

En otros podemos mejorar las proporciones mediante composite o carillas.

Y en determinadas situaciones combinamos ambas opciones.

Lo importante es no observar únicamente el hueco.

Si tenemos dos incisivos estrechos y simplemente los movemos hasta juntarlos, quizá solucionemos el espacio pero no las proporciones.

Si, por el contrario, tenemos dientes de tamaño adecuado pero separados por su posición, aumentar su anchura mediante restauraciones podría generar dientes excesivamente grandes.

El mismo espacio entre dos dientes puede necesitar tratamientos completamente diferentes.

¿Qué ocurre si tengo los dientes apiñados y quiero carillas?

El apiñamiento merece especial atención.

Cuando los dientes se superponen o están rotados, utilizar exclusivamente carillas para crear visualmente una alineación puede obligarnos a modificar considerablemente algunos dientes y aumentar otros.

Cuanto mayor sea el apiñamiento, menos razonable resulta pensar que una fina lámina de porcelana solucionará por sí sola toda la situación.

La ortodoncia puede colocar previamente las piezas en una posición más favorable.

Después, si sigue existiendo una indicación estética —por forma, color, desgaste o proporciones— podemos valorar las carillas.

Y también puede ocurrir algo que algunos pacientes no esperan:

después de terminar la ortodoncia descubren que ya no quieren carillas.

Al ver los dientes correctamente colocados, quizá un blanqueamiento y pequeñas reconstrucciones sean suficientes para conseguir el resultado que buscaban inicialmente.

Una buena planificación también sirve para evitar tratamientos innecesarios.

Invisalign antes de las carillas: ¿por qué puede ser especialmente interesante?

Para un adulto que acude buscando una mejora estética, la idea de llevar brackets durante meses puede generar rechazo.

Los alineadores transparentes han cambiado considerablemente esta situación.

Tratamientos como Invisalign permiten realizar muchos movimientos ortodóncicos mediante alineadores removibles y discretos.

Cuando utilizamos ortodoncia como preparación para un tratamiento estético, además, el objetivo puede ser muy específico.

No siempre necesitamos buscar una transformación ortodóncica compleja. Dependiendo del caso podemos querer corregir determinadas rotaciones, mejorar inclinaciones o distribuir espacios.

Pero que el objetivo sea estético-restaurador no significa que podamos acortar arbitrariamente el tratamiento.

Los dientes necesitan realizar movimientos biológicos controlados.

El plan debe respetar esos tiempos.

“Pero yo quiero carillas precisamente porque no quiero esperar a la ortodoncia”

Es completamente comprensible.

Y el tiempo es un factor que debemos incorporar a la decisión.

Hay pacientes que buscan un cambio estético para una boda o un acontecimiento cercano. Otros simplemente no quieren realizar un tratamiento ortodóncico.

Nuestra función no es decidir por ellos.

Es explicar qué implicaciones tiene cada alternativa en su caso.

Si podemos realizar unas carillas conservadoras y obtener un resultado estable sin ortodoncia, perfecto.

Pero si evitar unos meses de ortodoncia implica tener que realizar una preparación considerable sobre dientes sanos, el paciente debería saberlo antes de decidir.

Una decisión informada es muy diferente de elegir simplemente el tratamiento más rápido.

¿Las carillas sin tallado hacen innecesaria la ortodoncia?

No necesariamente.

Las carillas sin tallar o con preparación mínima son posibles en determinados pacientes precisamente porque la posición, forma y volumen inicial de los dientes permiten añadir material sin crear un sobrecontorno.

Pero imaginemos nuevamente un diente que ya está demasiado adelantado.

Si colocamos encima una carilla sin modificar su posición ni preparar adecuadamente el diente, estaremos añadiendo todavía más volumen hacia fuera.

El resultado puede ser excesivamente grueso y poco natural.

Por eso, paradójicamente, la ortodoncia puede ser lo que nos permita realizar después unas carillas más conservadoras.

Movemos el diente hacia donde debería estar y generamos el espacio restaurador adecuado.

Entonces necesitamos modificar mucho menos.

Carillas Lumineers y posición dental: el diagnóstico sigue siendo lo primero

En Avodent trabajamos también con carillas Lumineers, conocidas por permitir abordajes muy conservadores en casos seleccionados.

Pero ningún nombre comercial cambia los principios del diagnóstico.

Que dispongamos de una cerámica muy fina no significa que podamos colocarla correctamente sobre cualquier posición dental.

Para que una carilla ultrafina pueda integrarse de forma natural necesitamos valorar espacio, volumen, color inicial, forma del diente, posición y mordida.

Cuando las condiciones son favorables podemos realizar tratamientos extremadamente conservadores.

Cuando no lo son, debemos explicar qué preparación sería necesaria o estudiar alternativas.

El objetivo no es poder decir “sin tallado”.

El objetivo es conseguir el mejor resultado posible conservando tejido sano siempre que podamos.

¿Qué tratamiento va primero: ortodoncia, blanqueamiento o carillas?

Cuando combinamos varios tratamientos estéticos, el orden importa.

Habitualmente, si necesitamos modificar la posición de los dientes, comenzamos por la ortodoncia.

Una vez alcanzada la posición planificada y estabilizada la situación, podemos valorar el color.

Si el paciente desea aclarar sus dientes, el blanqueamiento dental suele realizarse antes de seleccionar definitivamente el color de las restauraciones, porque la porcelana y los composites no se blanquean de la misma forma que el esmalte natural.

Después podemos diseñar las carillas o restauraciones teniendo como referencia el nuevo color.

Simplificando:

posición → color → forma.

No es una regla absoluta para cualquier caso, pero ayuda a entender por qué planificar una sonrisa completa antes de empezar puede evitar decisiones contradictorias posteriormente.

¿Cuánto tiempo tengo que esperar después de la ortodoncia para ponerme carillas?

No existe un tiempo idéntico para todos.

Dependerá del tratamiento ortodóncico realizado, de los tejidos periodontales, del tipo de restauración que vayamos a realizar y de la planificación conjunta del caso.

Además, cuando terminamos la ortodoncia necesitamos pensar en la retención.

Los dientes tienen tendencia a modificar su posición después de haber sido movidos, especialmente durante las primeras etapas posteriores al tratamiento.

Si vamos a realizar carillas, restauraciones o cualquier modificación estética, ortodoncista y odontólogo restaurador deben coordinar la posición final, la retención y el momento del tratamiento.

La estética no debería empezar cuando termina la ortodoncia.

Debería estar planificada desde antes.

El diseño digital nos permite pensar en el resultado antes de tocar los dientes

Una de las grandes ventajas de la odontología digital es que podemos recopilar mucha más información antes de comenzar.

Mediante fotografías, escáner intraoral 3D y planificación digital podemos estudiar proporciones, posiciones y posibilidades de tratamiento.

En determinados casos podemos realizar un diseño de sonrisa y visualizar qué cambios necesitamos.

Esto resulta especialmente útil cuando dudamos entre corregir mediante restauraciones o mover previamente los dientes.

No se trata simplemente de enseñarle al paciente unos dientes más blancos en una pantalla.

La planificación digital tiene valor cuando nos ayuda a responder preguntas clínicas:

¿Necesitamos ganar espacio?

¿Este incisivo está demasiado adelantado?

¿Las proporciones serán correctas si cerramos este diastema?

¿Podemos conseguir el resultado de forma conservadora?

Cuanta más información tengamos antes de empezar, menos decisiones tendremos que improvisar después.

Un resultado natural no significa conseguir dientes perfectamente idénticos

Este es otro punto importante de nuestra filosofía estética.

Una sonrisa natural no está formada por diez dientes blancos, idénticos y absolutamente simétricos.

La anatomía dental tiene pequeñas variaciones, textura, translucidez y proporciones.

Cuando combinamos ortodoncia y carillas podemos trabajar precisamente con esas proporciones.

La ortodoncia coloca cada pieza donde queremos.

Las carillas, cuando son necesarias, nos permiten completar aquello que el movimiento dental no puede modificar: forma, tamaño, determinados colores o alteraciones estructurales.

El objetivo no debería ser que alguien mire al paciente y piense:

“Qué carillas tan bonitas.”

Preferimos que piense:

“Qué bonita sonrisa.”

¿Cuándo NO recomendamos carillas aunque el paciente las pida?

Esta pregunta aporta mucha más información que hablar únicamente de indicaciones.

Puede haber pacientes que lleguen convencidos de que quieren carillas y, después de estudiar el caso, consideremos que existe una alternativa más conservadora.

Si el problema principal es únicamente la posición y los dientes están sanos, la ortodoncia puede solucionar gran parte de aquello que preocupa al paciente.

Si el problema fundamental es el color, quizá un blanqueamiento sea suficiente.

Si existe una pequeña fractura, podemos valorar una reconstrucción localizada.

Y si encontramos enfermedad periodontal, caries activas o problemas de salud oral, nuestra prioridad será tratarlos antes de iniciar un procedimiento puramente estético.

Que podamos colocar una carilla no significa que siempre debamos hacerlo.

¿Cuándo NO recomendamos empezar por ortodoncia?

También ocurre lo contrario.

No todos los pequeños defectos de posición justifican un tratamiento ortodóncico.

Si tenemos un paciente con una mordida estable, dientes razonablemente bien colocados y pequeñas alteraciones de forma que pueden solucionarse de manera mínimamente invasiva, quizá realizar ortodoncia previa no aporte suficiente beneficio.

La odontología conservadora no consiste en utilizar siempre una técnica concreta.

Consiste en elegir el camino que permita conseguir el objetivo clínico y estético preservando al máximo la salud y estructura dental.

Qué valoramos en Avodent antes de decidir entre ortodoncia, carillas o ambas

Cuando una persona llega diciendo “quiero carillas”, intentamos no convertir esa petición directamente en un presupuesto.

Primero queremos entender qué es exactamente lo que no le gusta de su sonrisa.

A veces dice que sus dientes están “feos” y descubrimos que el problema principal es su posición.

Otra persona habla de dientes torcidos, pero lo que realmente le preocupa es que dos incisivos tienen tamaños muy diferentes.

Analizamos la posición dental, la mordida, el estado del esmalte, el color, las proporciones, la encía y la salud general de la boca.

Después podemos plantear diferentes escenarios.

Solo ortodoncia.

Ortodoncia seguida de blanqueamiento.

Carillas o composite sin ortodoncia.

O una combinación de ortodoncia y restauraciones.

La pregunta no es qué tratamiento podemos venderle al paciente.

La pregunta es cuánto tratamiento necesita realmente para conseguir aquello que busca.

Ortodoncia y carillas en Alcobendas: planificar antes para tocar menos después

En nuestra clínica dental de Alcobendas, la planificación conjunta resulta especialmente interesante cuando queremos realizar una transformación estética manteniendo un enfoque conservador.

La Dra. Claudia Sinohui cuenta con formación en ortodoncia y estética dental, lo que permite analizar ambos aspectos del tratamiento desde el comienzo.

Si mover previamente determinados dientes puede ayudarnos a conservar más esmalte, es una posibilidad que merece ser explicada.

Y si la ortodoncia no aporta un beneficio suficiente, tampoco existe motivo para indicarla sistemáticamente.

La clave está en diseñar el tratamiento desde el resultado final hacia atrás.

Primero decidimos dónde queremos llegar.

Después estudiamos el camino más razonable para conseguirlo.

Ortodoncia y carillas en San Sebastián de los Reyes: no todos los cambios estéticos empiezan con una carilla

En Avodent San Sebastián de los Reyes aplicamos el mismo criterio.

Un tratamiento de estética dental puede comenzar mucho antes de colocar una restauración.

Puede empezar moviendo ligeramente un incisivo.

Cerrando parte de un espacio.

Redistribuyendo otro.

Mejorando la mordida.

O realizando un blanqueamiento antes de seleccionar el color definitivo.

Esta visión permite que las carillas sean el último detalle del tratamiento cuando realmente las necesitamos, en lugar de utilizarlas para intentar solucionar todos los problemas de la sonrisa.

Preguntas frecuentes sobre ortodoncia antes de las carillas

¿Tengo que llevar ortodoncia antes de ponerme carillas?

No siempre. Depende de la posición de los dientes, la mordida y el cambio estético que quieras conseguir. Si existe una mala posición importante, alinear previamente puede permitir realizar posteriormente un tratamiento más conservador.

¿Se pueden poner carillas sobre dientes torcidos?

En pequeñas irregularidades puede ser posible compensar visualmente la posición mediante restauraciones. Cuando la mala posición es importante, hacerlo puede exigir mayor preparación dental o generar volúmenes poco naturales. Por eso debe estudiarse individualmente.

¿Qué es mejor, Invisalign o carillas?

No solucionan el mismo problema. Invisalign mueve los dientes; las carillas modifican principalmente su superficie visible, forma y color. En algunos pacientes necesitamos uno de los tratamientos y en otros puede resultar útil combinarlos.

¿Puedo evitar la ortodoncia poniéndome carillas?

En determinados casos estéticos leves puede ser posible. Sin embargo, las carillas no corrigen realmente la posición de las raíces ni determinadas alteraciones de la mordida. La conveniencia de evitar la ortodoncia depende del caso.

¿La ortodoncia permite tallar menos los dientes para las carillas?

En determinados pacientes sí. Si colocamos primero un diente excesivamente adelantado, rotado o desplazado en una posición más favorable, podemos reducir la cantidad de estructura que posteriormente necesitamos modificar.

¿Se pueden poner carillas sin tallar después de Invisalign?

Puede ser posible si la posición final, el color, la forma y el espacio disponible permiten añadir una restauración sin generar exceso de volumen. Haber realizado ortodoncia no garantiza automáticamente que puedan hacerse sin preparación.

¿Qué se hace primero, Invisalign o el blanqueamiento?

Cuando ambos forman parte del mismo plan, normalmente se realiza primero la ortodoncia y posteriormente el blanqueamiento. Después podemos seleccionar el color de las restauraciones definitivas si también están indicadas.

¿Qué se hace primero, el blanqueamiento o las carillas?

Generalmente, si queremos aclarar también los dientes naturales, realizamos el blanqueamiento antes de elegir el color definitivo de las carillas, ya que los materiales restauradores no cambian de color con el blanqueamiento como lo hace el diente natural.

¿Puedo ponerme carillas si tengo mala mordida?

Depende del tipo y magnitud de la alteración. La mordida influye en las fuerzas que recibirán las restauraciones, por lo que debe estudiarse antes de realizar el tratamiento.

¿Después de llevar Invisalign necesitaré carillas?

No necesariamente. Algunos pacientes que inicialmente pensaban en carillas descubren después de alinear y blanquear sus dientes que el resultado ya satisface sus expectativas. Otros siguen necesitando modificar forma, tamaño o color y sí pueden beneficiarse de restauraciones.

A veces, el mejor tratamiento de carillas empieza sin poner ninguna carilla

Puede parecer contradictorio, pero resume muy bien este tipo de casos.

Cuando queremos transformar una sonrisa, la solución más rápida y la solución más conservadora no siempre coinciden.

En ocasiones podemos ir directamente a las carillas.

En otras, mover primero los dientes nos permite llegar al mismo resultado —o incluso mejorarlo— conservando más estructura dental.

Y habrá pacientes que después de la ortodoncia descubran que necesitan muchas menos restauraciones de las que imaginaban.

Por eso, en Avodent Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, antes de decidir entre ortodoncia, Invisalign, blanqueamiento, composite o carillas, estudiamos la sonrisa completa.

Porque la pregunta no debería ser solamente:

“¿Puedo ponerme carillas?”

Hay otra mucho más interesante:

“¿Cuál es la forma más conservadora de conseguir la sonrisa que quiero?”

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