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Eso de “corrupción bajo la corona” la verdad es que suena a título de novela de intrigas palaciegas más que a otra cosa. Pero a la hora de describir el tema que vamos a tratar hoy no se nos ha ocurrido una manera más gráfica y clara de reflejar a que nos referíamos.

A la hora de colocar una corona sobre un diente ya preparado para recibirla, esta debe ajustarse perfectamente. De hecho es fundamental que sea así porque si bien a la corona le dan lo mismo las bacterias y nunca jamás va tener caries alguna, no ocurre igual con el diente natural que le da soporte (hablamos claro de coronas sobre dientes y no sobre implantes, donde no hay nada natural que pueda cariarse).

Una corona normalmente se utiliza cuando ha habido una gran destrucción de la estructura del diente por encima de la línea de las encías. Es un tipo de restauración dental a largo plazo y si se realiza adecuadamente puede incluso ser más fuerte que el diente original.

Que no lo veas no significa que no esté ahí

Algunos pacientes creen que como el diente natural no es visible se encuentra “protegido” ante los eventuales ataques de las bacterias que provocan caries. Lo cierto es que bajo la línea de las encías tu diente sigue estando ahí, si las dejas, la placa bacteriana seguirá metiéndose bajo la línea de las encías y, eventualmente, acabarán por atacar a tu pobre diente que creías protegido por una bonita corona de porcelana.

Por esta razón las caries bajo las coronas se forman alrededor de los bordes de las mismas. La única forma de arreglar de forma permanente una corona con caries alrededor es quitarla, eliminar la caries y hacer una nueva corona.

Contra la “corrupción”, prevención

La manera más sencilla de evitar tener una caries bajo tu corona es poner especial atención en tu casa a los bordes de la misma, en la zona en la que está pegada al diente. El cepillado constante y el uso de la seda dental son prácticamente obligatorios si queremos una larga vida para nuestras prótesis.

No dudes en preguntar a tu dentista sobre instrumentos o técnicas específicas de higiene dental que puedan ser aún más adecuadas a tu caso concreto.

Nada dura eternamente… las coronas tampoco

Puede ser que, eventualmente, una corona se salga de su sitio. Si hemos sido diligentes con lo recomendado en el paso anterior esto ocurrirá muchos años después de que hubiera sido colocada. Pero dejando de lado colocaciones incorrectas, traumatismos por fractura o bruxismo y demás lo cierto es que, en el caso de las coronas blancas, éstas son reemplazadas más por su éxito que por que otra cosa. 

La razón es que la porcelana no cambia, se puso blanca y blanca continuará… siempre. Pero tus dientes no. Y al final no queda nada estético tener un blanco nuclear al lado de unos dientes cuya coloración natural ya no casa con la eterna blancura de la corona.

Otra razón es que las encías pueden ir poco a poco retrayéndose con lo que es visible lo que un día no lo fue (la unión entre el diente natural y la corona que quedaba oculta bajo la línea de las encías de aquella época)

Una caries bajo una corona se expande rápidamente. Las ventajas de las coronas totalmente cerámicas es que no tienen metal que interfiera con los rayos x y dificulten la detección precoz de las pequeñas caries. Pero no todo el mundo tiene este tipo de prótesis y son muy comunes las coronas de metal o al menos con núcleo de metal bajo la porcelana, en estos casos para detectar la caries habrá que modificar el ángulo de la radiografía para poder apreciarla.

En resumen, las coronas dentales están hechas para durar, pero como cualquier otra cosa hecha por el ser humano, pueden fallar en un momento dado (o dejar de parecernos tan estupendas como lo fueron en un principio). Las caries bajos las coronas son una forma común de fallo de estos tratamientos. Su detección precoz en los bordes de la corona reducirá la cantidad de diente afectado.

 

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