IRRIGADOR DENTAL

En más de una ocasión, cuando explico técnicas de higiene dental, algún paciente me ha respondido que si siguiese al pie de la letra todos los consejos que le doy, se pasaría 3 o 4 horas al día en el cuarto de baño.

No hay que ser tan exagerados como para pasarse medio día lavándose los dientes, pero sí que es cierto que la limpieza bucal diaria debe ser muy concienzuda, si lo que queremos es evitar posibles enfermedades.

Pero cuando digo que hay que ser concienzudo, me refiero a que hay que conocer las técnicas más eficaces y aplicarlas siempre y en todo momento.

Aunque estoy segura de que ya sabes de sobra usar el cepillo de dientes y el hilo dental, probablemente tengas más dificultades a la hora de utilizar un irrigador dental.

Por eso en este post quiero darte algunas indicaciones importantes sobre el irrigador dental, para que a partir de ahora lo uses correctamente.

¿Qué es un irrigador dental?

El irrigador bucal es un dispositivo que aplica agua a presión directamente sobre los dientes, para eliminar con mayor profundidad la placa dental y los restos de alimentos que pueden haber quedado entre los dientes (y que el cepillo normal no es capaz de retirar).

Sería lo más parecido a una ducha dental, tras el cepillado riguroso y el uso continuo de la seda dental.

Irrigador y cepillo dental

¿Pero no basta con lavarse bien los dientes y enjuagarse la boca con colutorio antiséptico después de cada comida?

Pues en muchos casos, no.

Aunque mucha gente piensa que mantiene una correcta higiene dental, esto no es así. Porque el cepillado y el enjuague no es más que una parte de un proceso que debe ser completo para que sea eficaz:

  • Cepillado de dientes: con un cepillo manual o con uno eléctrico.
  • Cepillado de lengua: con un limpialenguas específico.
  • Uso del hilo dental: para limpiar los espacios interdentales. Si los dientes están muy separados, es posible que en lugar de la seda te haga falta algún cepillo interproximal.
  • Irrigador oral: para eliminar placa al máximo.
  • Colutorio antiséptico: para hacer buches.

Solo si sigues este proceso, te estarás asegurando de que tu higiene oral es perfecta.

De hecho, aunque mucha gente se lava los dientes después de cada comida, no tanta es capaz de llevar al rajatabla el proceso correcto que aquí te estoy describiendo.

No obstante, el binomio entre cepillo e irrigador dental cada vez es más habitual en muchas casas. Por esa razón, la oferta de irrigadores que puede encontrarse en Internet es bastante elevada.

Para qué sirve un irrigador dental

Ya sabemos que la placa dental es el gran enemigo silencioso —y pegajoso— de la salud dental.

Y por mucho que te cepilles los dientes, no conseguirás que desaparezca completamente, si no acompañas el cepillado con algún elemento como la seda dental, que te sirva para remover más cantidad de placa.

Sin embargo, como la boca está llena de recovecos y cavidades, es bastante difícil acceder a determinadas zonas como la línea bajo las encías, en donde tiende a depositarse el sarro con mucha frecuencia (llegando a provocar enfermedades periodontales).

El irrigador oral permite inyectar agua presión en esas zonas a las que no se puede acceder fácilmente con el hilo dental.

Cómo usar el irrigador dental

Aunque es un accesorio muy bueno para complementar tu higiene bucal, también hay que tener claro que su uso no es necesario en todos los casos.

Yo solo prescribo obligatoriamente su uso a los pacientes con brackets fijos o con especial predisposición a enfermedades periodontales.

Porque mediante el irrigador dental, se consigue retirar bastante placa de esas zonas de difícil acceso, que si no se controlan pueden terminar infectándose.

De hecho, varios estudios han concluido que en pacientes que no emplean correctamente el hilo dental el irrigador es una alternativa a considerar.

Para que sepas cómo se usa el irrigador, te lo voy a explicar en unos sencillos pasos:

  • Carga el depósito de agua. Mejor si le añades unas gotitas de tu colutorio.
  • Selecciona tu cabezal y colócalo en el mango. Este tema es importante si compartes el irrigador con otros familiares y cada uno tiene un cabezal distinto.
  • Selecciona el nivel de presión adecuado. Recuerda que si le metes demasiada presión al irrigador, puedes terminar sufriendo daños en tus encías o partes más sensibles de la boca.
  • Antes de conectarlo, el cabezal debe estar ya dentro de boca.
  • Conviene inclinarse sobre el lavabo y cerrar la boca para evitar que el agua que se inyecta salga disparada y lo ponga todo perdido.
  • Enciende el irrigador cuando ya esté dentro de tu boca. Y a partir de ese momento, el agua que salga comenzará a limpiar tus dientes, para que luego vaya cayendo dentro del lavabo.
  • Hay que seguir siempre una misma rutina: empezar por el maxilar superior y por las muelas, para luego ir limpiando los dientes incisivos y caninos.
  • El chorro de agua se debe orientar hacia los espacios interdentales y en la línea de las encías. El agua debe penetrar en los huecos para que realmente se elimine el sarro.
  • Cuando hayas limpiado todos los dientes del maxilar superior, haz lo mismo con los de la arcada de abajo.

Ahora ya sabes cómo mejorar tu higiene dental. ¿Vas a hacer caso de mis consejos?

El uso de los irrigadores dentales es muy sencillo y eficaz.

Así que yo te recomiendo que lo utilices, para así mejorar aún más tu salud bucodental.

Pero si tienes dudas sobre las técnicas o el funcionamiento del aparato, y vives en la zona de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, no dudes en pasarte por nuestra clínica Avodent de la calle Constitución, 6 de Alcobendas.

Si no quieres esperar más de la cuenta, nos puedes pedir cita online en este formulario

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